El Málaga, de cabeza al abismo (0-2)

El Málaga, de cabeza al abismo (0-2)
Ñito Salas

El equipo exhibe todas sus carencias defensivas y ofensivas y se queda anclado al fondo de la tabla

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El Málaga va de cabeza al abismo. Era el 'partido de la Liga' y, en vez de reaccionar, el equipo exhibió todas sus carencias, defensivas y ofensivas, para acabar humillado por un Leganés con futbolistas hambrientos. Pensar en una reacción a corto plazo con los rivales que esperan en el pasillo se antoja una utopía. No es cuestión sólo de debilidad anímica por la interminable serie de resultados negativos. Es cuestión lisa y llanamente de una alarmante falta de calidad, como la pasada temporada pero en versión aumentada.

Definitivamente al Málaga no le sale nada. Esta vez la preparación del partido se fue al traste en el calentamiento debido a la lesión de Kuzmanovic. Míchel tuvo que recurrir a Rolón, inédito hasta el momento en La Rosaleda. No es que el internacional serbio haya estado para tirar cohetes, pero al argentino esto le viene muy grande y el equipo lo notó desde el primer minuto.

La ambiciosa salida del Málaga, con férrea presión arriba para marcar territorio, no se tradujo en oportunidades claras. El Leganés brilla por su orden y su esfuerzo colectivo, y tampoco es que el equipo blanquiazul meta miedo al rival. Que a estas alturas Peñaranda sea titular y además el referente ofensivo es el más claro reflejo de la situación. Míchel optó por situar al venezolano como 'nueve' en vez de Rolan, futbolista este que siempre ha brillado por arrancar desde la banda, sencillamente porque en esta zona desequilibra de verdad.

El arreón inicial apenas tuvo continuidad. Entre que el Málaga está preso del pánico (la condición de colista atenaza bastante) y que los medios punta visitantes organizaban un lío cada vez que combinaban (Recio tuvo que hacer trabajo doble porque Rolón estaba casi siempre desubicado), afloraron los nervios. Juanpi, sustituto de Adrián por detrás del ariete, comenzó a desesperar al público y sólo las conducciones de Peñaranda y las virguerías de Rolan, casi siempre muy lejos del área, hicieron levantar los ánimos.

La única opción clara hasta el descanso llegó en la primera combinación Juan Carlos-Rolan (superada la media hora), saldada con gran intervención de Cuéllar a tiro del uruguayo. El palo acabó por repeler la pelota y Mula erró en el rechace. El Leganés respondió demasiado pronto por medio de Amrabat, pero Roberto estuvo prodigioso en el mano a mano.

Después de una falta lateral en la que Gabriel no remató de chiripa, completamente solo, la sensación al descanso era que el Leganés podía ganar si se lo proponía y que el Málaga necesitaría algo más que buenas intenciones. Se ha jugado tanto con fuego que el equipo es de circunstancias, sin liderazgo en el campo, sin recambios para algunos titulares, con futbolistas sobredimensionados y con canteranos elevados a las altares por dos ratos de inspiración.

Por si eran pocas las carencias, el Leganés ahondó en la herida. Amrabat, que no pudo con Luis Hernández en los primeros veinte minutos, buscó continuamente a Baysse, totalmente desmadejado y con una amarilla (fruto esta, dicho sea de paso, de la deficiente colocación de Rolón). Roberto volvió a evitar el gol -sin quitarle méritos al guardameta, el exblanquiazul volvió a mostrar sus carencias en la definición-, pero no pudo reaccionar en el remate a placer de Gabriel en una falta lateral.

Desde ese instante, el minuto 56, el Málaga fue un puñado de futbolistas desconcertados, sin respuestas, partido en dos. Pero, sobre todo, sin capacidad para triangular. Míchel recurrió a Jony (sustituto de un Juanpi calamitoso) y luego al perdonado Ontiveros, que se perdió en amagos y más amagos. Del "Échale huevos" que se cantó en la Grada de Animación se pasó a un "Al Thani, vete ya" coreado por todo el estadio después de que Szymanowski apuntillara al equipo. Para entonces, cuando ya se jugaba con diez por la enésima tontería del capitán Recio, el estadio estaba semivacío. Paradójicamente, no hubo ni un solo reproche al entrenador. Los aficionados apuntan directamente a los propietarios. Pensar en el mercado de diciembre es una quimera. Para entonces puede que el Málaga ya tenga pie y medio en Segunda.

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