El Málaga, como en una crónica de los años 50

Las cosas de Cañete

«El Málaga perdió, pero causó buena impresión». Aquel titular de hace más de medio siglo me vale para el partido del sábado. El equipo, más ordenado y buen arropado, cumplió...

paco cañete
PACO CAÑETE

Hago propia la frase de una célebre zarzuela: «Le digo a usted, señor guardia…» Pasó el Wanda Metropolitano y el casillero de puntos no se estrena. Le digo a usted que el Málaga pudo convertirse en el invitado no deseado a la fiesta. Pero no pasó de una posibilidad y media en 93 minutos. De entrada, el equipo costasoleño le puso color al choque. Con la vestimenta de tinte nublado triste apareció en la inauguración. El Atlético, que lucía sus colores, colaboró con un juego plúmbeo, de toque de lo más vulgar y cansino. Pero como entre col y col suele aparecer lo que todos saben, en el minuto 36, a la salida de un córner, se produjo una ‘contra’ con la velocidad exigida y allá que Borja Bastón pudo convertirse en ‘rey por un día’. Oblak estaba en su sitio, marcando el palo derecho, y evitó que el ‘9’ de los plomizos fuera el que estrenara las redes del flamante estadio.

Con un tiqui-taca de lo más horizontal e ineficaz de los de casa, se consumieron los primeros 45 minutos. El Málaga, bien posicionado de cara a su portal, con toda suerte de pelotazos y estilos, fue un claro ejemplo del quiero y no sé si puedo… O si le permitirían otra vez. «Le digo a usted, señor guardia», que Simeone había comprendido que Thomas continuaba igual que en la pasada temporada; es decir, mal. Y en el descanso lo sustituyó por Carrasco. En la reanudación, los rojiblancos parecían despertar del sopor. Ganaron en verticalidad y en ¡uys! Tanto que a media hora del final rompieron las gafas en el marcador. Correa y Griezmann, por este orden, aprovecharon un doble despiste de la defensa. Ricca, por regalar un balón que tenía controlado, y Diego González, porque pasaba por allí y no vio al francés que remató.

La actuación del Málaga se puede enmarcar en una crónica de los años 50. Entonces, a pesar de que el fútbol era la felicidad del pueblo, mediáticamente con la tecnología de entonces no era ni sombra de lo que significa en la actualidad su proyección. Ni se retransmitían partidos por la ‘hermana radio’ ni viajaban periodistas para analizar las actuaciones. Todo se limitaba a ‘Hoja del lunes’, SUR y ‘La Tarde’, rotativos que ofrecían crónicas de periodistas de la ciudad donde actuaba el equipo. No olvidaré que muchas derrotas coincidían en el titular: «El Málaga perdió, pero causó buena impresión». Daba igual que encajara cuatro goles o uno. Esto mismo me pareció el sábado. El conjunto, que estuvo más ordenado, bien arropado atrás, cumplió. Y con la caña a ver si en una ‘contra’… En este apartado, salvo en la ocasión de Borja, faltó velocidad –la que desarrollaba Mula, por ejemplo– y careció de técnica para desplazar el balón con tino en los envíos largos. Conclusión: el casillero de puntos sigue a cero. Rolan, que estuvo nueve minutos, ensayó un buen remate. Este ‘medio fichaje’ –porque será del ‘Depor’ en propiedad en la próxima campaña– es el que hacía concebir cierta confianza por su currículo. Rolón, atrás, se situó bien, pero sin poseer esa marcha tan necesaria para sorprender. El meta Roberto volvió a demostrar que Míchel no se equivocó al insistir en su fichaje. Y Recio le echó genio, coraje y fuerza, como su excompañero Camacho.

Dos apuntes, dos, para los entrenadores. De Simeone hay que pensar que cuando le toca el Málaga pierde el sueño. La historia casi se repetía en la noche sabatina. O le empata o su equipo las pasa canutas para ganar al Málaga. Y de Míchel… Bueno, que por todos los rincones de España vienen apuntando que Al-Thani le puede dar salida. De eso, nada. Digamos lo contrario. Pero, bueno, dentro de un rato el Málaga juega en Mestalla. La ilusión, de momento, aunque la hayan pisoteado no se marchita. Los malagueños somos así.

Nota: me cuentan que la triste camiseta del Málaga lucía unos leones en los costados. Primero habrá que preguntar por qué no salió con su uniforme habitual, como siempre que se ha enfrentado al Atlético. ¿A quién se le habrá ocurrido eso de los leones? Vamos a hacer una copia de San Mamés… El que asó la manteca tenía mejores ideas. Transmito un ruego de Valentín, hermano de Migueli, que quiere agradecer públicamente a la Fundación del Málaga Club de Fútbol por el detalle que tuvo en la pasada jornada con los hijos del recordado futbolista, haciendo hincapié en el reconocimiento a Basti y Lucas Rodríguez.

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