El Málaga, un fantasma de equipo en Gerona

Los responsables del club de La Rosaleda lo han hecho muy mal. Han desmantelado la plantilla sin traer para compensarlo más que remiendos

PACO CAÑETE

Aver si se enteran. El Málaga que pasó por Montilivi fue un fantasma de equipo. Más claro: dio una imagen irreal del conjunto. Los 24.000 abonados y muchísimos aficionados más desean otra clasificación. Dicen que las prisas son para los malos toreros y los ladrones. Visto lo visto en Gerona, ante un once que no se creía que iba a estrenar victoria en Primera División, los blanquiazules, con mucha ‘bulla’ en la segunda parte, hicieron buena la frase de Toshack: «Corrían como pollos sin cabeza».

Se han ido una serie de jugadores fundamentales. En La Rosaleda ha entrado ‘pasta’. A cambio, han llegado varios remiendos. Vende a precio de metales nobles y paga bisutería. Se han tratado de sustituir deprisa y de forma imperfecta las salidas. No tengo ni idea quién es Cecchini. Lo único que conozco es que ha venido en calidad de refuerzo y, sin debutar en la Liga, ya tiene una tarjeta amarilla. Amonestación precoz de registro. Otro jugador argentino, de Segunda División, que nos ofrece el propietario metido a intermediario, Rolón, ha arribado para potenciar el plantel. Y nada más pisar tierra malagueña dijo: «Vengo a aprender». El pez, la boca y el refrán.

Tanto va el cántaro a la fuente, que termina como ustedes saben. La gestión de Al-Thani, de vender todo lo que se mueve y traer lo más barato, se ha convertido en práctica habitual. Pellegrini, Schuster, Gracia, Juande Ramos y ahora Míchel pueden decir. Pero estos profesionales, estos deportistas, por educación prefieren callar. Desde Catar llegan las órdenes. Los que ayer fueron mano derecha del jeque, hoy son todo lo contrario. Que Málaga es una ciudad hospitalaria lo saben en todos los rincones de la tierra. Igual que aquí conocemos que el malagueño más torpe hace relojes de cartón y funcionan. ¡Ojo! No se confundan ni se confíen.

En el gol del Girona el árbitro se equivocó al mismo tiempo que los defensores cometieron errores en cadena. Después, Míchel en sala de prensa manifestó: «Necesitamos mejorar muchas cosas. A mí me corresponde entrenar al equipo». Supongo que se mordió la lengua. Es posible. No lo sé seguro. Enseguida, el propietario del club, a través de las redes sociales respondió al entrenador: «Mr. Míchel ha cometido algunos errores. Debe hablar del partido y no de otras cosas, porque tenemos un director deportivo». Después de esto, vuelvo a suponer: ¿Pretenderá sentarse en el banquillo..? Porque ya se ha metido en el terreno del director deportivo. La releche.

El diario ‘Marca’ publicó el pasado viernes una singular información relacionada con los equipos de Primera División y los amistosos de pretemporada. Durante el verano todos los clubes someten sus proyectos a una primera valoración de estos encuentros. Se habla con ilusión de lo nuevo, de consagración para lo que se conoce y de preocupación para lo que no funciona. Los del rotativo nacional baremando partidos y potencial de los equipos, han confeccionado una clasificación. El Málaga aparece de ‘farolillo rojo’, con cuatro puntos. El Girona, ganador hace tres días, figura dos plazas más arriba. Al margen de esta información, los que seguimos de cerca la marcha del cuadro malaguista, estamos al corriente. Los responsables han hecho muy mal sus deberes. Interpretan el verbo desmantelar, mientras el aficionado, aparte de pagar, ¿Qué hace? Por todo, comento, insisto y concluyo: alguien sobra en el Málaga. Perdonen la manera de señalar…

Curioso y cierto. Hace un par de días el propietario de un restaurante me habló del Málaga, y como en otras ocasiones, protestaba de la gestión del jeque al frente del club. Todos los comentarios, en general –por lo menos los que llegan a mis oídos– apuntan al líder. Lo peor es que algunos desconocen que son muchos los millones que se ingresan por otros derechos como la televisión. Ahí tienen los casos de una serie de clubes españoles en la máxima categoría. La antigua preocupación de quien se hace cargo del club está desfasada. Son muchos y de los cuatro puntos cardinales los que aspiran a dirigir una entidad como la malagueña. En fin, el tiempo colocará cada cosa en su sitio, pero el Málaga, un año sí y otro también, no puede seguir como hasta ahora.

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