El Málaga más inestable

Míchel, durante el entrenamiento de ayer; detrás, Fernando Lacomba. /Fernando González
Míchel, durante el entrenamiento de ayer; detrás, Fernando Lacomba. / Fernando González

La complicada situación interna por las salidas de tono de Al-Thani comienza a pasar factura a todos los niveles y eleva el rechazo en la grada

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

No resulta complicado encontrar adjetivos para calificar la situación del Málaga en una visión global, pero sí existe uno que lo aglutina todo: inestable. En las oficinas y en el equipo, desde arriba hasta abajo. La falta de estructura y de coordinación en la cúpula del club ha comenzado a generar un clima complicado en el plano interno por las salidas de tono del presidente, Abdullah Al-Thani, y también ha calado en el vestuario. El equipo ha comenzado a acusar demasiado pronto la falta de un recambio de garantías para Camacho, lo que también dispara los síntomas de inseguridad y las dudas a nivel colectivo e individual.

Definitivamente el jeque va a su libre albedrío. Ya se sabe que tras la destitución de Vicente Casado no tenía intención de contar con la figura de un director general, pero al menos inicialmente tuvo hombres de confianza (primero Carlos Pérez y después Carlos López) que acabaron fuera del club en cuanto expresaron su disconformidad con algunas decisiones. No obstante, desde finales del año pasado tomó las riendas también en el plano deportivo. De este modo, impuso la elección de Marcelo Romero como entrenador y el fichaje de Demichelis en contra del criterio del director deportivo, Francesc Arnau. El descalabro con el sustituto de Juande Ramos (este se marchó precisamente al entender que en el club faltaba autoridad) hizo que Arnau recuperara capacidad de maniobra con el fichaje de Míchel.

El presidente comenzó a desautorizar a Arnau muy pronto y pasó a actuar por su cuenta

Pero la actitud de Al-Thani, cada vez más crecido por la incidencia de sus mensajes en Twitter, comenzó a pasar factura desde mayo. Durante los cuatro últimos meses y medio se han producido situaciones pintorescas, como sus diversas llamadas previas al partido en Granada para forzar el aplazamiento debido a que en la equipación no se había incluido la imagen de un león, como él deseaba, aunque sobre todo han afectado a la planificación. El retraso en las correspondientes autorizaciones del jeque en todas las gestiones deportivas estuvieron a punto de dar al traste con las llegadas de Roberto (cedido con opción de compra obligatoria) o Borja Bastón (cedido). El presidente estuvo 'missing' no pocos días durante el Ramadán, los nervios comenzaron a apoderarse de las oficinas de La Rosaleda y hasta Míchel comenzó a sentirse muy inquieto.

La descoordinación comenzó a hacer mella durante el mes de julio. Al-Thani sencillamente desautorizó a Arnau. Ordenó que los últimos fichajes fueran jugadores jóvenes con la única intención de contar con valores que pudieran tener salida en el mercado en años sucesivos. El colofón se produjo con la marcha de Pablo, cuya cláusula de rescisión abonó el Villarreal, y con un tuit posterior en el que el presidente señalaba claramente al director deportivo. Fue un fin de semana en el que este estuvo al borde de la renuncia, decisión por la que no optó finalmente.

En unas horas Al-Thani mostró un aparente cambio de actitud y autorizó el desembolso por el centrocampista organizador Cecchini (básicamente, porque era joven), aunque no fue más que un espejismo. El presidente ya actuaba por su cuenta, se había buscado asesores externos y, sobre todo, había tomado las riendas de la parcela deportiva. No es un secreto en las oficinas que el 23 de julio Arnau le mandó un mensaje por Whatsapp al jeque en el que le explicaba que los objetivos para cerrar la plantilla en los puestos prioritarios (también faltaba un central) eran el centrocampista Javi García y el exmalaguista Adrián. Ni siquiera obtuvo respuesta. Y no sólo eso. Comenzaron a llegarle noticias de que alguien en nombre del Málaga negociaba por Rolón, que la pasada temporada compitió en la segunda división argentina...

Entre Rolón y Quignan

Al final Al-Thani impuso su criterio y fichó a Rolón, aunque, eso sí, el 18 de agosto se molestó por las exigencias económicas del entorno del jugador y dio orden en La Rosaleda de que ni siquiera se respondiera a las llamadas del agente del centrocampista. Hasta ordenó a sus asesores que comenzaran a negociar con otro futbolista, Quignan, de un perfil totalmente distinto a Rolón. Más tarde sí dio el visto bueno a la última incorporación, el uruguayo Rolan, pese a que gustaba más Campbell. Precisamente tanto este como Javi García han recalado en el mismo equipo, el Betis.

La falta de un recambio de garantías de Camacho acabó por echar por tierra toda la preparación de pretemporada. Míchel trabajó con dos sistemas que a la postre se han revelado ineficaces debido a que Kuzmanovic -sin físico ni virtudes para abarcar tanto terreno, contener y dar equilibrio- debe jugar muy protegido. Independientemente, claro, de que ha trabajado a marchas forzadas porque estuvo en el dique seco muchos meses por lesión. Cabe recordar que el suizo venía para ser un complemento en la medular, no el '6' titular. Y de Rolón ya es sobradamente conocido que cualquier futbolista argentino necesita un periodo de adaptación debido a que el ritmo allí es considerablemente más lento.

A la postre esa sensación de descoordinación y de improvisación (el cambio de dos piezas fundamentales, Camacho y Pablo, por dos meritorios, Rolón y Cecchini) ha acabado por calar en el equipo, cuya inseguridad es manifiesta. En el partido inaugural, frente al Eibar, el Málaga se desplomó en la segunda parte. En cuanto Kuzmanovic ya no jugó tan arropado y hubo que dar un paso al frente, el equipo se hizo muy largo y demasiado vulnerable. El cuadro armero ganó casi sin despeinarse merced a la facilidad para superar líneas. Si se analiza el encuentro disputado anteanoche, hubo demasiadas coincidencias. En la primera mitad el conjunto malaguista trató de actuar como bloque y a veces jugó demasiado atrás, aunque a fubolistas como Recio o Adrián se les vio muy maniatados, conscientes de que debían estar muy pendientes de mirar hacia atrás.

En la reanudación la inseguridad fue más patente ante Las Palmas (como contra el Eibar). La falta de contundencia fue demasiado preocupante y los centrales se vieron demasiado expuestos. Diego estuvo siempre en situaciones de uno contra uno con el ariete Calleri, que lo destrozó en el cuerpo a cuerpo, pero Luis Hernández no podía estar al mismo tiempo pendiente de hacerle la cobertura y de evitar las apariciones de Jonathan Viera.

Al final la inestabilidad del equipo es el reflejo de la inestabilidad en el club. De ahí que el público de La Rosaleda arremetiera contra Al-Thani. A nadie se le escapa que el cambio de cromos, especialmente en el centro del campo, pasa demasiada factura.

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