El Málaga, un juguete roto y abandonado

En-Nesyri se lamenta mirando al cielo, anoche./Ñito Salas
En-Nesyri se lamenta mirando al cielo, anoche. / Ñito Salas

El conjunto blanquiazul, con un jugador menos, perdió por séptima jornada seguida ante un Barcelona sin Messi y que apenas tuvo que esforzarse

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

Adiós. Se acabó la historia. El Málaga ya está completamente hundido, sin respuesta, a merced de las circunstancias y completamente abandonado a su suerte. El club y el equipo se están convirtiendo en un juguete roto y plagado de deficiencias y decisiones erróneas. La impotencia ya es palpable sobre el campo, afrontando también una hora de partido con uno menos (Samu fue expulsado). No hay sistema ni ideas, lo que lleva al cuadro blanquiazul a deambular a poco que le aparezca una adversidad. Tras la derrota con el Barça, la desventaja con la salvación ya está en once puntos cuando quedan diez partidos. Queda claro cuál será el futuro.

0 Málaga

Roberto; Rosales, Luis Hernández, Ignasi Miquel, Ricca; Samu, Lacen, Iturra, 'Chory' Castro (Lestienne, m. 60); Rolan (Succes, m. 77) y En-Nesyri (Ideye, 77).

2 Barcelona

Ter Stegen; Sergi Roberto (André Gomes, m. 73), Umtiti, Piqué, Jordi Alba (Digne, m. 76); Rakitic, Busquets, Paulinho, Coutinho; Dembelé (Aleix Vidal, m. 84) y Luis Suárez.

goles
0-1, M. 14: Luis Suárez. 0-2, M. 28: Coutinho.
Árbitro
Martínez Munuera (Colegio Valenciano). Mostró tarjeta amarilla al malaguista Iturra (m. 48), y roja a Samu García (m. 29), y al futbolista del Barcelona Luis Suárez (m. 83).
incidencias
Partido correspondiente a la vigésima octava jornada de Liga de Primera División diputado en el estadio de La Rosaleda ante 27.000 espectadores.

Una vez que el descenso sea virtual, que casi lo es, el club deberá decidir cuál es el plan para la última fase del campeonato. Pero, ¿quién lo decidirá? El propietario, el jeque Adbullah Al-Thani, sigue ausente mientras se hunde su equipo ante la pasividad general de los últimos tiempos. ¿Deberá seguir Jose en el banquillo tras siete derrotas seguidas? El Málaga necesita respuestas y seguir depurando responsabilidades por el caos que se está viviendo.

Suárez y Coutinho hicieron los goles ante un rival que vio cómo se quedaba sin opciones con la expulsión de Samu a la media hora

En cuanto al partido, con diez jugadores malaguistas ya en el campo, el Barcelona pudo ya regular mejor los esfuerzos frente a un rival inoperante e inofensivo hasta la fase final del choque. La suerte del equipo blanquiazul ya parece echada desde hace algunos meses, aunque ahora ya se ve claro que el empobrecimiento táctico y de la plantilla ha ido a más.

Sin apenas cambios

Jose dio entrada a Samu en el once inicial, aunque sólo duró 30 minutos en el campo, mientras que mantuvo al resto de los habituales en los últimos encuentros. Sin Messi en el rival, las opciones blanquiazules eran superiores de entrada. Pero desde el arranque se observó que el equipo malagueño no tenía la intensidad ni la ambición de otras veces. Más bien parecía rendido, como en Leganés.

Ante su afición, el Málaga, que ya estaba en ese momento a once puntos de la salvación, necesitaba ofrecer una buena imagen y buscar la sorpresa frente a un contrincante casi imposible. El ambiente previo ya era negativo, pesimista, algo que se confirmó pronto con el mal juego de un equipo sin fe, derrotado y desesperado. Luis Suárez, que sigue abusando en ocasiones de las trampas, adelantó a los azulgrana con suma facilidad en un impecable remate de cabeza a pase de Jordi Alba.

Sólo había que esperar para ver cómo llegaban los goles, aunque al final sólo fue uno más. Y fue Coutinho el que envió el balón a las mallas con un golpe de tacón a pase de Dembélé. Un Málaga impotente, sin patrón ni siquiera orden, comenzaba a rozar el ridículo ante un rival que apenas tuvo que apretar. Para redondear los males locales, Samu, desquiciado y desubicado, hizo una entrada por detrás a Jordi Alba, y el árbitro, siempre más condescendiente y comprensivo con el Barcelona, lo expulsó directamente mientras que el lateral azulgrana exageraba las consecuencias de la falta en el suelo.

La dura entrada de Samu a Jordi Alba.
La dura entrada de Samu a Jordi Alba. / Ñito Salas

Ahí acabó el partido y quizá todo. Y pudo comenzar la nueva etapa malaguista, un periodo negro y rodeado de incógnitas. Los cánticos contra el propietario del club («Al-Thani, vete ya») fueron una constante, y además generalizados en todo el estadio, ya que las decisiones y nombramientos del presidente causaron un progresivo hundimiento del equipo. Y continúan haciéndolo.

Sobre el campo, un Málaga con diez ya era un juguete roto en manos de un rival que apenas tuvo que esforzarse. El conjunto barcelonés no quiso hacer demasiada sangre. No necesitó a Messi para disponer de una noche plácida, fácil y sin sobresaltos. La segunda parte casi al completo se desarrolló con un juego sin intensidad, tranquilo y con algunas opciones de vez en cuando. Parecía que todos se conformaban ya con el marcador: los visitantes con un triunfo sin sacrificio, mientras que los locales veían con buenos ojos una derrota sin humillación. Aunque, casi sin querer, el Barça, pudo aumentar su cuenta y hasta el Málaga pudo hacerlo por medio de En-Nesyri y Lestienne. También salieron al campo otros dos fichajes de invierno, Successs e Ideye. El caos ya está aquí y la afición ya lo sabe. Ahora quedan dos meses de competición. Un mundo.

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