ESTE MÁLAGA MANIATADO...

MANUEL CASTILLO

Qué bonita está Málaga. Se mire por donde se mire deja asomar un cielo azul y un mar que cautivan. Sus calles, anchas o angostas, pero coquetas, invitan al paseo. Su Parque tecnológico se queda pequeño por la integración de nuevas empresas y una gran multinacional pone los cimientos para un centro logístico. En museos podría decirse que no hay quien nos gane. El gran Picasso se mantiene en la memoria y se ensancha en el cine por obra y gracia de Antonio Banderas en tanto que dos cantantes, Pablo Alborán y Pablo López, mantienen en alto su nombre universal, y todos ellos pasean con orgullo el nombre de Málaga, una ciudad que va para arriba a pasos agigantados. Y cuántos campeones alberga el palmarés malagueño...

Qué bonita está La Rosaleda cuando se ve repleta y bulliciosa, como el domingo ante el Madrid. Pero cuánta desilusión se aglomera a su alrededor. Ahora, cuando Málaga sube, el Málaga baja. Y no es eso lo peor, porque lo peligroso e irremediable sería que el equipo, el club, se perdiera en la mediocridad de una Segunda División en la que la competitividad es grande y un desmayo puede suponer el descenso a Segunda B. Y me pregunto una y mil veces: ¿es que las fuerzas vivas de la ciudad no van a reaccionar? Ayuntamiento y Diputación, propietarias de La Rosaleda con la Junta de Andalucía, tienen algo que decir al respecto en la búsqueda de una solución o vía legal a ese bloqueo del jeque, que parece no tener el mínimo interés en el Málaga C. F. Lo cierto es que urge ponerse manos a la obra porque la Liga está en su recta final, nos meteremos de lleno en el Mundial y, luego, ya será tarde. No acabo de entender ciertas limitaciones económicas y que se mantengan maniatados quienes deben configurar una nueva plantilla con sus altas y sus bajas.

Qué bonita es Málaga, pero que mala imagen aporta su fútbol.

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