El Málaga se mantiene a cuatro puntos de la zona de permanencia

Míchel dirige a sus hombres, ante el Betis./Salvador Salas
Míchel dirige a sus hombres, ante el Betis. / Salvador Salas

La derrota del Deportivo conserva las distancias para un Málaga que pudo salir del descenso con mejores resultados ante el Betis y el Alavés

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El Málaga salva los muebles de la clasificación, pese a sus derrotas con el Betis y el Alavés, y se mantiene a cuatro puntos de la zona de permanencia, que ahora la marca precisamente su último rival, el equipo vitoriano. El conjunto blanquiazul regresará de las vacaciones en la misma situación en la que se marchó, sin que sus opciones en la tabla hayan variado un ápice, aunque se comienza a apreciar una fractura importante entre los equipos de la parte baja y aquellos que ya se están estabilizando en la mitad de la clasificación.

Era clave el encuentro de anoche en Riazor en el derbi gallego entre el Deportivo y el Celta. Y la fortuna estuvo en este caso con el Málaga, ya que venció con claridad el cuadro vigués (1-3). Esto supone que el equipo coruñés se mantiene a cuatro puntos por delante, pero igualado con un Alavés que se coloca ahora por delante, fuera de la zona de descenso por su coeficiente goleador favorable en comparación con el ‘Dépor’. La clasificación, de esta forma, se queda con el Málaga y Las Palmas cerrando, con 11 puntos (el conjunto canario es el ‘farolillo rojo’), y otros dos equipos por arriba, a cuatro puntos, el Alavés y el Deportivo.

Sabor agridulce

Continuar a cuatro puntos en este parón liguero tiene un sabor agridulce para los malaguistas, ya que dos buenos marcadores en los anteriores encuentros (frente al Betis y el Alavés), ante rivales directos, pudieron colocar al equipo de Míchel fuera de las plazas de descenso, un objetivo prioritario para cambiar definitivamente el rumbo y alcanzar una tranquilidad imprescindible para que la plantilla pueda rendir a su nivel, sin ansiedad ni presión añadida. Aunque mantenerse a la misma distancia de la zona de permanencia supone también una gran satisfacción para los aficionados tras los dos últimos fiascos de su equipo.

El lunes 8 de enero comenzará una nueva etapa del equipo blanquiazul en la que se medirá a un Espanyol irregular. Cada partido, de esta manera, seguirá siendo una final en busca de una reacción que permita salir de una crisis que continúa castigando al Málaga. Para este primer choque de 2018 Míchel ya podrá contar con Iturra, la última incorporación. No podrá disponer, por su parte, de Adrián, que está lesionado y sancionado.

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