El Málaga, ni apretando los dientes

El Málaga, ni apretando los dientes
Ñito Salas

Estuvo muy por encima del Valencia, pero le faltó calidad para sentenciar y luego sufrió una remontada en contra

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El Málaga tiene pie y tres cuartos en Segunda. Esta vez no le faltó actitud, pero de nuevo sí pagó sus carencias en el último cuarto de campo. Ni apretando los dientes pudo obtener un triunfo más que merecido frente al Valencia, al que empequeñeció durante muchos minutos. Por más empeño que puso, no pudo sentenciar tras adelantarse en el marcador –sólo hubo opciones a balón parado– y en la recta final los cambios desnivelaron la balanza, por la calidad de los visitantes y por la nula aportación de los dos primeros recambios de Jose, que encima tardó en recurrir al tercero.

1 Málaga

2 Valencia

Jornada 24
La Rosaleda: Asistieron 21.134 espectadores
Árbitro
Trujillo Suárez (tinerfeño). Expulsó a Ignasi Miquel en el minuto 84 tras cometer penalti sobre Zaza. También con anterioridad al segundo entrenador malaguista, Alfonso Cortijo. Además, vieron la amarilla Murillo, Iturra, Coquelin, Parejo, Chory Castro y Soler.
Goles
1-0, min. 27: Ideye, tras un leve toque a la pelota en un córner. 1-1, min. 80: También en un saque de esquina desde la misma zona, Coquelin se adelanta en el primer palo a Ideye y marca de cabeza. 1-2, min. 85: Parejo, tras penalti de Ignasi Miquel a Zaza

De nuevo el gaditano volvió a decantarse por la pareja formada por Ideye y En-Nesyri en punta, lo que implica evidentemente una apuesta por las transiciones rápidas –aunque sea a base de voleones– para tratar de sorprender al contrario. Visto desde esa perspectiva, estaba más que cantada la suplencia de Adrián en beneficio de Recio. También era previsible el descarte de Keko a tenor de que sus actuaciones no se traducen en ocasiones o acciones de peligro, aunque el gaditano premió el esfuerzo de Lestienne en los entrenamientos y reservó a Rolan (quizá también para guardarse una baza para la segunda parte). La tercera novedad, obligada, fue la presencia de Diego González en el lateral izquierdo por la lesión muscular de Ricca.

José González

Era un partido cantado en la pizarra, porque Jose y Marcelino nunca (o casi nunca) varían su 4-4-2. El Málaga quiso desde el principio llevar el partido a su terreno, a la lucha por cada pelota, al choque, a evitar un cuerpo a cuerpo o un correcalles en los que llevaba todas las de perder. Por eso trató de ahogar a su rival en la salida de la pelota centrado en un férreo marcaje a Coquelin y Parejo. Eso conllevaba un enorme riesgo, porque de no fructificar la presión la defensa podía quedar peligrosamente desguarnecida. Y así sucedió en los primeros minutos, cuando Iturra se vio demasiado solo por delante de la cobertura (a Recio le costaba encontrar el sitio) y las transiciones ofensivas del Valencia sembraron cierta zozobra. El cuadro visitante recurrió al juego por fuera, donde encontró a Soler y Guedes con facilidad.

Además

Cuando el Málaga juntó más las líneas y también neutralizó esa alternativa, el Valencia quedó empequeñecido hasta ser un calco del que hincó la rodilla en Las Palmas en la segunda parte. El equipo blanquiazul se sintió más a gusto y simplemente con la presencia arriba de En-Nesyri e Ideye –el primero por su potencia, y el segundo por su tenacidad– llegaron las dudas y las imprecisiones visitantes. La lectura del juego de Chory Castro y alguna arrancada de Lestienne acabaron por convertir al equipo blanquiazul en el local, algo desgraciadamente no muy habirual esta temporada en La Rosaleda.

El empeño del Málaga dio sus frutos poco antes de la media hora en un córner. Dado que al equipo le cuesta lo indecible crear ocasiones en jugada –de hecho, Neto estuvo inédito hasta ya superado el minuto 89–, era la mejor opción para ver puerta. Ideye se estrenó como goleador malaguista con un toque sutil a la pelota para variar la trayectoria y mandarla junto al palo izquierdo.

El Valencia se vio noqueado, sin recursos ni respuesta, mientras el Málaga tiraba de garra espoleado por la afición y parecía con tres marchas más que su rival. A la vuelta de los vestuarios la dinámica no varió, con el equipo blanquiazul apretando los dientes e incluso gustándose en algún momento. Tocaba rematar la faena, pero la incapacidad es manifiesta y además es imposible disponer de opciones si no tienes juego entre líneas y todo lo fías a la pelea de los puntas o a centros más o menos telegrafiados.

Gol anulado

También a balón parado llegó otro gol del Málaga, anulado por Trujillo Suárez por falta previa de En-Nesyri y fue entonces, con su equipo replegado, cuando Marcelino optó por cambiar el guion. Se limitó a un doble cambio de piezas en ataque (casi nada, Zaza y Rodrigo por los casi inexistentes Vietto y Santi Mina). A partir de ahí un simple balón en largo y una falta lateral hicieron despertar al Valencia. Poco a poco el equipo local se fue cayendo, incapaz de conectar con los puntas.

Jose optó por cambios naturales, pero se dejó el más importante. Que Keko y Lacen entraran por los agotados Lestienne y Recio podía ser lógico, pero más aún recurrir a Rolan. El Valencia había ganado diez metros, precisamente lo que había reculado el Málaga. Coquelin, en un grave error de marca de Ideye en un córner, y Parejo, gracias a un penalti claro de Ignasi Miquel, certificaron una remontada a todas luces injusta, pero que pone de manifiesto que la calidad es esencial en Primera División. Por eso el equipo, tan justo en este apartado, está a un paso del descenso.

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