Más de lo mismo en La Rosaleda

Isco ejecuta el gope franco directo que abrió el marcador. /Ñito Salas
Isco ejecuta el gope franco directo que abrió el marcador. / Ñito Salas

El Málaga, huérfano de los Al-Thani, apenas intimidó a un Madrid que ganó a medio gas

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Fue comenzar el partido y atronar el «Al-Thani, vete ya», un clamor en el desierto. Los propietarios ni se dignaron a aparecer por La Rosaleda. La agonía del Málaga no va con ellos. Su única misión a estas alturas es cobrar y gastar a cuenta del club. Mientras, el equipo, totalmente huérfano, está como loco por llegar al final de la Liga. O por certificar su defunción matemática. El encuentro fue como un trámite, porque el Real Madrid emuló al Barcelona y ganó sin pisar el acelerador. No necesitó más...

1 Málaga

Roberto; Rosales, Torres, Ignasi Miquel (Iván Rodríguez, m. 70), Ricca; Adrián, Lacen (Bueno, m. 52), Iturra, 'Chory' Castro; Rolan e Ideye (Lestienne, m. 77).

2 Real Madrid

Keylor Navas; Carvajal, Sergio Ramos, Vallejo, Theo; Lucas Vázquez, Kovacic, Kroos, Casemiro, Asensio (Ceballos, m. 65); Isco (Borja Mayoral, m. 71) y Benzema.

Goles
0-1, M. 28: Isco. 0-2, M. 62: Casemiro. 1-2, M.93: Rolan.
árbitro
De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Mostró tarjeta amarilla a los malaguistas Ricca (m. 35), Iturra (m. 54), Iván Rodríguez (m. 81) y Rosales (m. 90).
incidencia
Partido correspondiente a la trigésima segunda jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 28.000 espectadores. El encuentro empezó con gritos de los aficionados malaguistas en contra del presidente de la entidad el jeque Al-Thani, en desacuerdo por su gestión.

Y es que no tenía pinta el partido de ser un duelo colosal, de disputa feroz. Al contrario. Se intuía la misma intensidad (o menos) que en el reciente España-Costa Rica. El Málaga ya no está para nada y el Madrid tiró la Liga al principio y sólo aspira a evitar el ridículo de ocupar la última plaza de Champions. Salvo milagro, el guion era similar al vivido ante el Barcelona. Y se cumplió casi a rajatabla.

De perdidos al río, debió de pensar Jose, que por fin le quitó al equipo el corsé del 4-4-2. A buenas horas... Prefirió renunciar a un punta e introducir a Adrián como interior junto a Lacen para tratar de tener más equilibrio en el juego y, de paso, contrarrestar la teórica superioridad del Madrid por dentro con Isco y Kovacic. Al fin Rolan jugó donde le gusta, escorado a la banda izquierda, aunque para ello hubiera que mandar a Chory a la derecha. La conclusión más evidente es que el técnico gaditano, el mismo que dijo en La Coruña que el Málaga había sido valiente, salió visiblemente descontento de Riazor. No sólo Success se quedó fuera de la convocatoria, porque En-Nesyri estuvo en el banquillo.

Muy poca intensidad

No se puede jugar con menos intensidad como lo hicieron los dos equipos durante los primeros veinte minutos. El Madrid pareció el Barcelona de Guardiola, con toques y más toques al pie, mientras el Málaga permanecía atrincherado. Era una mala señal, porque con tanto treintañero en la medular se antojaba una utopía que se produjera una salida explosiva para sorprender a los blancos. La movilidad de Lucas Vázquez, desenvolviéndose por dentro para facilitar las subidas de Carvajal –cuyo oponente era Rolan, demasiado frágil–, comenzó a crearle problemas al Málaga. El extremo derecho estuvo en casi todas en la primera mitad, como en un centro rematado por Kovacic de cabeza que obligó a Roberto a lucirse o en una llegada que desperdició con un disparo alto.

Jose al fin optó por otro sistema para tener más equilibrio, pero cambió tras el descanso

Isco comenzó a aparecer en zona de tres cuartos y el Madrid metió una marcha más y pasó a tercera. En su segunda aparición el duende de Arroyo de la Miel forzó una falta en la frontal, muy dudosa, y se apropió de la pelota antes de que apareciera Sergio Ramos. La mandó al rincón y a renglón seguido pidió perdón. Sin pisar el acelerador, los blancos, como no hace mucho el Barcelona, ya estaban por delante.

Visto que el Madrid mostraba cierto conformismo, el Málaga trató de adelantar líneas para intentar recuperar el balón cerca del área rival. Sólo así habría alguna opción. E Iturra estuvo a punto de repetir su mejor gol como blanquiazul. Fue en el Camp Nou, en la Copa, al presionar a Thiago y robarle la pelota cuando el hoy jugador del Bayern recibía del portero y estaba cara a la portería. Ayer los protagonistas fueron Keylor Navas y Casemiro, pero el chileno no atinó en el mano a mano con el portero.

Vuelta al 4-4-2

Tras el descanso Jose volvió a su 4-4-2 de marras, con Adrián e Ideye arriba, pero no fue la solución. Al contrario. El Málaga perdió más, si cabe, el control del juego. O lo que es lo mismo, el Madrid apenas se sintió intimidado. Si al menos al equipo blanquiazul fuera un paradigma de solidez... Muy pronto, a los ocho minutos, el técnico rectificó, rompió la pareja Iturra-Lacen y retrasó a Adrián.

Iturra tuvo la opción de empatar al filo del descanso en un robo de balón a Casemiro

Los blancos pisaron un poco el acelerador para no pasar apuros –no mucho, es la verdad– y en su único acierto Benzema encontró un pasillo e Isco le regaló el gol a Casemiro. De ahí al final, poco que destacar salvo el estreno del canterano Iván como central (aunque es lateral derecho) por la lesión de Ignasi Miquel. El gol de Rolan, en la última acción del partido, sólo sirvió para que los aficionados se llevaran una alegría en el cuerpo. Muy poco consuelo entre tanta tiniebla. Ylos Al-Thani, cada uno en su casa. La agonía del Málaga no va con ellos.

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