ENTRE EL MÁLAGA Y LA SELECCIÓN

MANUEL CASTILLO

Vamos a tratar de ser pacientes. El Málaga ha perdido sus dos primeros partidos, y el comienzo, que se preveía facilón, se ha tornado en preocupante. Demos tiempo al tiempo y de aquí al próximo encuentro, con dos semanas por medio, tal vez se puedan arreglar las cosas, que para eso está Míchel. Digo yo que si la temporada pasada fue capaz el entrenador de transformar el equipo, también podría hacerlo ahora con nada que se le apoye con alguno de esos fichajes que no parecen confirmarse. No es tarea fácil rehacer la columna vertebral (Kameni, Camacho, Pablo y Sandro) de un equipo que estaba armonizado y con un prometedor futuro por delante. Ahora bien, frente a ese próximo encuentro con Las Palmas habremos de asistir a La Rosaleda conocedores de lo que hay por delante. El gol, dichoso gol, tiene la palabra. En cuanto el Málaga sea capaz de marcar al menos dos o ganar su primer partido, estoy convencido de que la situación mejorará. Ya lo veremos.

Y tras las dos primera jornadas, tiempo para la selección nacional. Italia nos espera y Lopetegui tiene por delante la tarea de conformar un nuevo equipo y, además, a contrarreloj. Ya no están Casillas, Puyol, Xabi Alonso, Cesc ni Xavi, y algunos de los que quedan de aquel equipo campeón (Iniesta, Busquets, Juanfran...) no parecen hallarse en condiciones de sacar adelante el reto de ir a otro Mundial con garantías de hacerlo bien. Lo de Brasil ya fue suficiente. Como contrapartida ahí está la savia nueva de Isco, Asensio, Koke, Saúl y algún delantero puro (léase ariete goleador) que va a ser la papeleta más difícil para el seleccionador. Iago Aspas, Aduriz o el díscolo Diego Costa no parecen encajar en ese proyecto de reestructuración que se pretende. Y que es obligado. En poco menos de un mes, tres o cuatro jornadas, todo deberá estar normalizado. Hasta entonces es preferible armarse de paciencia. Siempre y cuando, naturalmente, los dirigentes no cometan más tropelías.

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