El Málaga se da un tiro en el pie en un día clave

Recio, que fue expulsado ayer, se dispone a golpear el balón con el puño tras un error. /Ñito Salas
Recio, que fue expulsado ayer, se dispone a golpear el balón con el puño tras un error. / Ñito Salas

No muestra síntoma alguno de reacción, y con una alarmante falta de personalidad y de orden táctico se deshace ante el Leganés

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Un harakiri al estilo boquerón. Un disparo al pie en un día clave para comenzar la reacción. Tras dos semanas con la palabra ‘victoria’ en la boca de los protagonistas, con manifestaciones tan convincentes como la de Juan Carlos el pasado jueves en rueda de prensa, el Málaga se complicó aún más la vida, y sólo el tiempo dirá si tiene soluciones y fuerza para reponerse del pesado lastre que implica sumar un solo punto de los primeros veinticuatro en juego. Sin necesidad de tildarlas de pesimistas las cuentas que hace cualquier aficionado son que muy probablemente será uno de veintisiete, pues nadie se atreve a confiar en una sorpresa en el Camp Nou el sábado (20.45 horas).

Durante quince días se ha pasado de puntillas por la seriedad táctica del Leganés, un conjunto con limitaciones en el plano individual, pero poderoso en lo colectivo, con trece puntos más que el Málaga y actualmente la mejor defensa de la Liga (tres tantos en contra, los mismos que el Barcelona). El cuadro ‘pepinero’ sólo ha recibido un gol en sus cuatro salidas, y va camino de consagrarse en su segunda campaña en la élite. Sin embargo, era el punto de mira del Málaga y de cualquier aficionado para empezar a salir de la crisis.

El equipo jugó sin ritmo ante un rival que se cierra, desaprovechó el juego a balón parado y sólo generó una ocasión clara de gol

Los pecados del Málaga ayer fueron múltiples. El primero, y quizás el más grave, su falta de personalidad en el campo. Individuamente, los jugadores están cohibidos y muy por debajo de un rendimiento medio previsible, aunque muchos incluso apuntan a una clara cuesta abajo en su trayectoria. Además, el equipo no entró en el campo con determinación, ni con un ritmo que aportara dificultades a su rival, del que ya se conocía que iba a tener un claro planteamiento de contención, sin asumir riesgos, a la espera de encontrar rendijas en los errores y la precipitación locales.

Un galimatías

Tácticamente el Málaga sigue siendo un galimatías tres meses y medio después del comienzo, de ahí que no gane nunca (sólo una vez, pero en pretemporada). Más allá del enésimo contratiempo ayer, la lesión muscular en el calentamiento de Kuzmanovic, que dio entrada a Rolón, las deficiencias no se pueden ni contar ni con los dedos de la mano. El equipo sufrió en la salida del balón desde atrás, con muchas dificultades cuando el balón estaba en posesión de Baysse. Hubo un recelo claro del colectivo en Rolón, en quien no se confía para esta salida. Juanpi no asumió la iniciativa y cuando lo hizo volvió a incurrir en múltiples pérdidas que exasperaron a la grada; el equipo atacó con muchos jugadores por detrás del balón, y Peñaranda transmitió mucha indolencia, poca fe, una actitud inapropiada para lo que había en juego. En el ataque, la aportación de los laterales fue nula, como si tuvieran un lastre de cien kilos en las piernas.

El abogado del Málaga, Joaquín Jofre, habla por el móvil al término del choque.
El abogado del Málaga, Joaquín Jofre, habla por el móvil al término del choque. / Ñito Salas

El Málaga no tuvo paciencia ni circulación fluida del balón, pero tampoco aprovechó las opciones a balón parado, con mejorables centros de Recio y Juanpi. Finalmente, en la ocasión más clara, la única de que dispuso el equipo en el choque, Mula perdonó de forma lastimosa con el portero medio batido, tras beneficiarse de un rechace que la mayoría de jugadores de Primera convierten con facilidad en gol.

El caos táctico fue increíble a raíz del primer tanto en contra. Cada jugador hizo la guerra por su cuenta en los minutos finales, con un desquiciamiento de Recio que lo llevó a la expulsión. El debut de Cecchini fue testimonial, como la aportación de Ontiveros. Y a estas alturas ya nadie confía en ‘Zipi y Zape’, Keko y Jony.

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