El Málaga vuela sin sus alas

Míchel ha sufrido las lesiones de Peñaranda, Ontiveros y Keko, que han condicionado su margen de maniobra
Míchel ha sufrido las lesiones de Peñaranda, Ontiveros y Keko, que han condicionado su margen de maniobra / Agencia LOF

Infrautilizados los extremos en las dos primeras jornadas, queda saber si fue por necesidad o interés

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

¿Qué sucede con el Málaga y los extremos? De un tiempo a esta parte el aficionado se ha ido acostumbrando a que los jugadores de banda hayan perdido relevancia o incluso se juegue sin ellos, aunque lo que queda por determinar esta campaña es si Míchel está prescindiendo de la mayoría por necesidad o por un criterio táctico. Resueltas dos jornadas, lo único que queda claro a estas alturas es que en los dos onces formados desde el inicio el preparador madrileño sólo contó con Mula, y exclusivamente en el partido en Gerona.

El Málaga dispone de hasta siete jugadores con capacidad para desbordar en velocidad por las bandas en el ataque, independientemente de que se puedan etiquetar como extremos más o menos puros. Por la derecha, dispone de Keko, Ontiveros y Mula; y por la izquierda figuran Jony, Chory Castro y Juan Carlos, que por necesidades del guión es ahora lateral al ser el único disponible para esa demarcación. Además, Peñaranda puede funcionar en cualquiera de los dos costados. De hecho, a su llegada al club se definió más como jugador de banda que como punta.

Al margen de estos siete, entre los que Mula no figura en el elenco de integrantes de la plantilla profesional, hay que mencionar a Juanpi, que fue colocado en la banda derecha en el duelo en Montilivi, sin ser un especialista, pero que ya funcionó bien desde esa posición de partida con Gracia, aunque con libertad para entrar en contacto con el balón en zonas interiores. Por último, En-Nesyri tiene como una de sus principales virtudes las arrancadas en velocidad, casi siempre partiendo desde una banda, de ahí que en ocasiones los técnicos no le hayan situado como delantero específico.

Con estos elementos, puede llevar a la sorpresa que Míchel apostara por un 5-4-1 ante el Eibar, máxime cuando los cuatro volantes eran dos medios centro con tendencia a mantener la posición (Kuzmanovic y Adrián) y dos interiores (Recio y Juanpi), o el hecho de que en Girona, cuando pasó al 4-2-3-1, escogiera a Juanpi por la derecha y a Mula por la izquierda. Además, el debutante, que jugó casi siempre por la derecha durante la pretemporada, acabó el partido como medio punta, en la zona del ‘10’.

Pero las elecciones de Míchel guardan mucha relación con los problemas físicos o la baja forma que han afectado a todos los jugadores de banda durante el verano. Ontiveros, operado del pubis, no jugó ninguna cita de preparación, y debutó ante el Eibar tras apenas una semana de entrenamientos con la plantilla. Jugó algo menos de media hora, y el periodo de confianza se amplió en la segunda jornada, pero sin ser titular. Aún hoy sigue trabajando con un plan especial en el gimnasio junto a Juanpi, otro de los que no está a tope.

No son los únicos condicionantes. Peñaranda se lesionó en la final del Mundial sub-20 y sigue sin estar disponible, y Keko cayó en el Trofeo Costa del Sol, y ahora vuelve a estar a punto. Sólo Jony y Chory Castro han estado con el alta en todo momento, pero el uruguayo, con el cartel de transferible y sin salir –por la dificultad de encontrar acomodo a un jugador de su edad y caché–, no ha estado nada fino. Solamente el asturiano pareció dar un paso adelante al inicio de la pretemporada, mucho más delgado (el propio Míchel cuantificó su reducción de peso en más de seis kilos). Sin embargo, no ha debido de terminar de echar la puerta de abajo, hasta el punto de que Míchel, satisfecho con la respuesta del equipo con un 5-4-1 y sin extremos claros ante el Villarreal (en el Carranza), repitió once para el estreno liguero.

Míchel ha sufrido las lesiones de Peñaranda, Ontiveros y Keko, que han condicionado su margen de maniobra

En la segunda jornada Jony fue de los más entonados del equipo en la derrota en Girona, pero el propio jugador asturiano no tiene reparos en admitir públicamente que aún no ha ofrecido su mejor nivel. Parece claro que Keko y Jony, fichajes rutilantes hace un año, están ante una campaña definitiva para reivindicarse. Ni uno ni otro pueden presumir aún de alguna actuación redonda con la camiseta malaguista, y la presión generada por las expectativas creadas se hace cada vez mayor. Distinto es el caso de Mula, al que la competencia no le intimida y que es el que ha hecho más méritos para jugar en los últimos meses. Apenas se le recuerdan en su aparición en el primer equipo actuaciones irrelevantes y ha demostrado su capacidad para rendir en cualquiera de las tres posiciones de la zona de los medios punta.

La paradoja es evidente. Durante muchos meses el equipo pareció añorar la presencia de un delantero de área, porque presumía de una clara apuesta en la planificación por los extremos. El debate lo avivó Sandro hace un año cuando reconoció su déficit para marcar de cabeza. Pero con la contratación de Borja Bastón, ariete puro, parece clara la necesidad de una apuesta por la profundidad en las dos alas. No parecería muy lógico que a medio y largo plazo el Málaga, con tres centrales puros en nómina (más Torres y Ricca, adaptables), apostara más por el 5-4-1 que por otros dibujos con una defensa de cuatro, cuando tiene a siete posibles especialistas en las bandas para atacar y a un ‘nueve’ que las caza por alto. Así las cosas, se mantiene la incertidumbre cara al futuro en lo que respecta a este Málaga que vuela sin alas.

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