El Malagueño, con nuevas incógnitas

El juvenil José Carlos, uno de los habituales del filial, pasa junto a un jugador del Adarve al retirarse el sábado./Álvaro Cabrera
El juvenil José Carlos, uno de los habituales del filial, pasa junto a un jugador del Adarve al retirarse el sábado. / Álvaro Cabrera

En el club siempre existieron distintas opiniones sobre la necesidad de ascender, lo que relajó la apuesta por este objetivo en la última década

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

La continuidad del Atlético Malagueño en Tercera después de su cruel despedida de la fase de ascenso, en la que al final mereció el premio, abre nuevas incógnitas en el filial blanquiazul después de una década sin subir a Segunda B. En esta ocasión el joven equipo, que por primera vez en este periodo arrasó en la competición liguera y se proclamó campeón con gran antelación, estuvo a punto de conseguir este logro, pero la suerte no acompañó a los pupilos de Manel Ruano y un rival plagado de veteranos y utilizando todas las artimañas a su alcance, como es el Adarve, ya está en la tercera categoría del fútbol español.

Al margen de un error en el último instante del Malagueño y la pésima actuación arbitral, plagada de errores, la reflexión es ahora más profunda en el seno del club. ¿La apuesta por el ascenso en los últimos años fue real? Esta importante pregunta apenas encuentra respuestas. Siempre existieron opiniones encontradas en la entidad de Martiricos sobre la necesidad de disponer de un equipo en Segunda B. Es cierto que los jóvenes valores emergen de la misma manera desde Tercera, como se ha podido comprobar, lo que históricamente ofreció argumentos a quienes veían este asunto como una posibilidad y nunca una meta prioritaria.

El segundo equipo blanquiazul estuvo el sábado más cerca que nunca de subir, pero un error en el último instante lo impidió

De hecho, el Málaga dispuso de una oferta avalada por la Federación años atrás para disponer de una plaza en Segunda B a cambio de una cantidad económica, y fue rechazada. El coste del filial es muy alto, ya que las jóvenes promesas no cobran como jugadores de Tercera, sino como claros aspirantes a ocupar un puesto en Primera División. Pero esta alta cifra se dispararía todavía más en el caso de subir de categoría. De ahí que existan diferentes opiniones. Aunque algo está cambiando en las últimas fechas. El jeque Abdullah Al-Thani sí quiere que ascienda el equipo, ya que sus análisis se centran sólo en el capítulo competitivo, lo que está llevando a todos los estamentos del club a pensar ya en esa opción como algo indispensable.

La última vez que el Malagueño subió de Tercera no lo hizo tras obtener el premio en una fase de ascenso, sino que fue repescando por la salida de la liga de otro rival. Y obtuvo grandes éxitos y subió a Segunda, donde estuvo tres años, pero luego llegaron dos descensos consecutivos hasta colocarse en su actual categoría para completar nada menos que una década en ella. Pero en la campaña recién acabada fue cuando mejor funcionó el equipo, lo que hacía presagiar la llegada de un ascenso que siempre es muy complicado por la bisoñez de los malaguistas y la veteranía de otros contrincantes, que, con mucha menos calidad, superan a los jóvenes filiales.

Renovaciones anuales

Y la renovación del Malagueño cada temporada es un arma de doble filo que también entra ahora en el debate. La continuidad de sus mejores jugadores es complicada debido a que muchos de ellos tienen opciones de salir a superiores categorías y también, porque el club quiere hacerle sitio a otros canteranos que finalizan su etapa como juveniles y deben tener continuidad en el segundo equipo. De ahí que el conjunto blanquiazul parta casi de cero cada temporada, algo que le está impidiendo disponer de solidez para afrontar una dura fase de ascenso. Otros filiales disponen de más jugadores consagrados para obtener estos objetivos.

El Málaga rechazó años atrás la compra de una plaza para el filial en Segunda B

El Málaga, sin embargo, sí intentó el ascenso de una forma decidida y fracasó, con Clotet al frente del banquillo. Fichó a varios jugadores con experiencia para adaptarse a la categoría y afrontar con garantías los ‘play-off’ finales, pero fue en una temporada en la que los problemas económicos acuciaron a la entidad y el campeonato fue muy complicado para los blanquiazules. Tras este intento el club regresó a su fórmula anterior, con una clara apuesta por los jóvenes y con muy pocos jugadores experimentados en sus filas. Y se le sigue resistiendo el ascenso, aunque cumple con el objetivo de la formación, lo que le permite que suban cada temporada canteranos al primer equipo. Pero la reflexión continúa en el club de Martiricos. A tercera no podrán regresar Deco o Alberto, mientras que otros jugadores actuales se marcharán para seguir progresión, al menos, en Segunda B. En el Málaga saben que la salida es muy complicada.

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