Fútbol escrito

MALDITA SUERTE LA DEL MALAGUISMO

JOAQUÍN MARÍN D.

Maldita suerte la del malaguismo. Una entidad que se llama Málaga Club de Fútbol, que no deja lugar a la duda o a la interpretación de a quién representa ni de dónde es, sin embargo parece extranjera en su propia tierra. Condenada, ante la actual y también tradicional pasividad -con escasas excepciones- de los empresarios locales, a verse casi siempre en manos de inversores foráneos. Y claro, en esta ecuación no está presente la variable del sentimiento. Mucho puede decir Al-Thani sobre lo que quiere al Málaga, pero siempre será mentira. Porque con su ominosa inacción está poniendo en serio riesgo el futuro de este club que muchos sí queremos y con el que sufrimos a diario desde hace ya demasiado tiempo. La casa de los líos en que se ha convertido La Rosaleda últimamente arroja noticias desconcertantes: ahora se va a cambiar el césped de cara a la próxima temporada. ¿Pero qué va a pasar la próxima temporada, si la única persona que se arroga la potestad de tomar alguna decisión en relación al futuro inmediato está a 5.300 kilómetros, lleva un año sin aparecer por Málaga y se mantiene impasible ante los mensajes de alerta que le envían día tras día los pocos ejecutivos que quedan ya en el club? Maldita suerte la del malaguismo, que tiene que sufrir a una persona desentendida de la realidad, ignorante de los peligros que acechan a una empresa de la que cobran cada mes él y su familia. ¿Se puede ser más irresponsable? ¿Cabe pensar que esta negligencia en la dirección del club sea deliberada, o interesada? ¿Tiene Al-Thani al Málaga como rehén? El malaguismo, Málaga como ciudad, los medios, las instituciones, políticos y empresarios deberían actuar juntos y exigir a Al-Thani que trabaje. O que se largue.

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