DONDE NO MANDA PATRÓN...

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Sonrío cuando alguien dice que Al-Thani llevó al Málaga a la Champions. Quizá me tachen de loco, pero ahí están los hechos y la hemeroteca. Sí, Al-Thani llevó al Málaga a la cuarta plaza de la Liga y a la previa de Champions -para entonces a los jugadores ya se les debía mucho dinero-, aunque no a la verdadera Champions, a la fase de grupos, a aquellos partidos inolvidables. De no haber sido por Pellegrini y por jugadores como Weligton, Demichelis o Maresca ese Málaga habría muerto en Campoamor. Habría descendido a Segunda B y desaparecido por las deudas antes de quedar emparejado con el Panathinaikos. Ya nadie recuerda que iban a vender el club al primero que había pasado por la puerta o que se había llamado a toda prisa al agente de Cazorla para que buscara un equipo que lo comprara. O que, como él confesó, a Moayad Shatat lo mandaron desde Catar para liquidar el club. No es una invención ni una información sesgada, es la pura realidad. Aún recuerdo las caras de los que estuvimos en Atenas porque sabíamos que de no superar la eliminatoria no había futuro (los representantes de las instituciones estaban asustados). O el 'motín de Cáceres'. O cómo el dinero que entraba por la Champions servía para tapar las troneras que había dejado la suicida gestión de Ghubn. O cómo se le puso una rotonda con nocturnidad a Al-Thani y se le quitó a Pellegrini (le dieron otra, aún no inaugurada) por la pataleta del jeque. La realidad es que el Málaga sobrevivió desde junio de 2012 hasta finales de noviembre de 2015 con los traspasos y la gestión conducida por Vicente Casado e 'intervenida' por el mismísimo Javier Tebas. Pero desde hace más de dos años el club está a la deriva, sin patrón, y eso ha acabado por arrastrar al equipo. Podría detenerme en que a Juande y a Míchel los engañaron (y, créanme, muchísimo) o en que a los jugadores los han convertido en intocables cuando sus tres últimas temporadas han sido muy pobres. El bosque de los resultados no nos deja ver que cuando no manda patrón... Ojalá me equivoque, pero tanto conformismo y tanta resignación pueden ser letales para el club.

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