Fuera de juego

SIN MARGEN DE CONFIANZA

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

José González afronta un reto superlativo, un desafío con pocos precedentes. Tiene por delante una misión compleja, cargada de detalles y matices. Deberá llevar al Málaga a la permanencia, tendrá que salvarlo. Ese es su objetivo y el de la afición. El mayor problema al que se enfrenta es el arranque, la puesta en marcha de su proyecto, de sus ideas. Está trabajando ya a destajo para encontrar fórmulas que le permitan ser un revulsivo, un estímulo para reaccionar de una vez. Pero no dispone de tiempo, ni siquiera cuenta con margen de confianza.

Cuando llega un entrenador o cualquier profesional a un nuevo puesto debe existir siempre un periodo de comprensión, paciencia o tolerancia para que pueda asentarse y tomar las riendas de su cargo. Pero el gaditano es consciente de que esta fase inicial será muy pequeña para él, casi inexistente. Se propone rendir al máximo nivel desde el primer instante, a partir del lunes. Esta autoexigencia del técnico es la clave, la esperanza con la que cuentan en el club y también en la hinchada blanquiazul.

El que fuera jugador malaguista necesita encauzar la situación, frenar la sangría lo antes posible. A partir de ahí habrá todavía tiempo para buscar la regularidad que le permita encontrar una trayectoria que lleve al equipo a la zona de salvación. La ilusión y la esperanza de los seguidores están puestas en el nuevo entrenador, en el éxito de su trabajo y en la reacción de los futbolistas. Pero el tiempo apremia. Aunque falta justamente la mitad de la Liga, diecinueve partidos, y deberá medirse a todos los equipos, a los de arriba y también a los que tendrá que restarle puntos para conseguir el objetivo. Siete puntos de desventaja son muchos, pero no todo está perdido.

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