El árbitro

MUY 'A LO MATEU LAHOZ'

MARTÍN NAVARRETE

Arbitraje que no sorprendió a nadie, con criterios muy particulares y que se distancian mucho de los aplicados por el resto de colegiados de Primera. No me disgusta el valenciano. Atesora serenidad y transmite firmeza en sus decisiones. Lo que no comparto de él es esa pasividad que muestra en las indicaciones, provocando constantemente el diálogo y reteniendo el ritmo del partido. El penalti, que podría admitir dudas, vistas las repeticiones es indiscutible. La pierna de Luis Hernández traba la derecha de Lucas Pérez. Acierta al no amonestar, al disputar el balón.

Las condiciones de Mateu Lahoz le venían bien al partido, ya que no es un colegiado que provoque situaciones extremas. El primer periodo no le ofreció dificultad alguna, pese a la tensión con que se disputaba el encuentro. De hecho, se produjeron sólo diez faltas, cuatro del Deportivo y seis del Málaga. La acción más complicada fue el penalti, que indicó nada más comenzar el partido y en la que acertó. No es normal en él que use tantas amonestaciones en el control del juego como lo hizo anoche. Elevó el listón de exigencia y acabó con siete tarjetas.

El error de mayor relevancia fue la acción de Guilherme sobre Lacen en el minuto 66. El brasileño empuja al malaguista de forma meridiana hata arrebatarle el balón. En el posterior remate estrelló en balón en el poste y pudo marcar. Esta acción y el control disciplinario fueron quizás lo más deficiente en la labor del próximo mundialista. Nada que objetar a a la amarilla a Ignasi Miquel por agarrón a Lucas ni tampoco a las de Guilherme y Torres. Pudo evitar de Luis Hermández y Çolak. Gestionó mal las pérdidas de tiempo de Rubén, al que sanciona casi al final.

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