Míchel: «Esta victoria es una muestra de que somos equipo de Primera»

Míchel, concentradísimo en el encuentro, imparte instrucciones con vehemencia/Ñito Salas
Míchel, concentradísimo en el encuentro, imparte instrucciones con vehemencia / Ñito Salas

El técnico espera que el triunfo, que dedicó a los jugadores y a la afición, sea «un punto de inflexión» que les saque de la dinámica negativa

FERNANDO MORGADO

Volvió la victoria a La Rosaleda y también una versión más distendida de Míchel en la sala de prensa Juan Cortés, más parecido al que comparecía después de cada partido la temporada pasada, cuando los resultados acompañaban al equipo. El madrileño se mostró aliviado, eso sí, pero habló con la máxima cautela sobre un triunfo que calificó de «ajustado, sufrido y merecido» para sus jugadores. «El pasito es corto, pero muy importante; no sé qué hubiese pasado con un empate o una derrota», aseguró Míchel, que amplía su crédito con los tres puntos de anoche.

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La clave para volver a ganar un partido después de tanto tiempo fue, según el técnico, la confianza. «Las victorias llegan por fe. Como he dicho muchas veces, no tenemos equipo para tener solo un punto. Hemos tenido partidos como este y no hemos puntuado, pero a los chicos no les ha bajado la moral. Esto es una muestra de que somos equipo de Primera. Como dice la afición, aquí no se rinde nadie», explicó ante los medios. Míchel tuvo palabras de agradecimiento hacia los seguidores malaguistas, que brindaron un recibimiento extraordinario a la plantilla en los aledaños de La Rosaleda. «La fe que tienen en el equipo y cómo motivan a los jugadores es increíble», añadió. El encuentro, como ya esperaba, fue «muy intenso» por las circunstancias de las que partía el conjunto blanquiazul. «No voy a decir que este sea el camino por el que hay que seguir, pero es bueno tener tres puntos más en el casillero, te hacen ver las cosas de otra manera», apuntó antes de analizar el choque.

«Hemos marcado en el último minuto de la primera parte, pero habíamos dado la sensación de dominar al Celta, que es un equipo que se conoce y juega muy bien al fútbol. Eso ha servido para que los jugadores se tranquilizaran, pero por tener demasiadas ganas de conservar el resultado hemos recibido el empate. Por suerte hemos reaccionado bien», explicó.

El pitido final fue «una liberación para todos». «Entras en la espiral de la negatividad y no te salen las cosas. A veces un punto más de esfuerzo o confianza parece poco, pero te hace ganar partidos. En otras ocasiones con el empate nos hemos venido abajo, pero hoy hemos seguido por el buen camino», comentó el madrileño, que no quiso atribuirse ningún mérito. «La culpa de la victoria es de mis jugadores, que interpretan las cosas que trabajamos. Algunas salen y otras, no. Pero el carácter no se lo transmito yo con una inyección. Eso lo sacan ellos, y es más fácil cuando los resultados acompañan. Este triunfo lo tienen que compartir los jugadores y la afición», explicó.

La situación de la que partía el Málaga antes del encuentro hizo que la celebración de todos los miembros del club y de la grada fuese especial. «Cuando eres pobre se celebran mucho más las victorias. Hemos sufrido muchos reveses hasta ahora y esto para nosotros son más de tres puntos», confesó el técnico malaguista, que cree que el equipo va encontrando «una dinámica» que solo necesita de más resultados y tranquilidad en lo que se refiere a las lesiones.

Gesto especial

Al terminar el encuentro, Míchel fue felicitando a todos sus futbolistas y dio dos besos a su hijo, Adrián, autor de uno de los goles, aunque frente a los micrófonos aseguró que el gesto no tuvo ningún significado especial. «Yo beso a todos mis jugadores por igual porque todos son mis hijos. Estoy muy contento, porque siempre he dicho que los chicos trabajan a un buen nivel, lo que pasa es que unas veces no tienen premio y hoy sí». Cuando le preguntaron si su esposa estaría doblemente contenta tras el partido de anoche, Míchel tiró de ironía: «Mi mujer se alegra igualmente de que Recio haya metido el penalti».

Mientras, el entrenador del Celta, Juan Carlos Unzué, se marchó de La Rosaleda muy decepcionado con la primera parte que hizo su equipo. «Nos ha faltado determinación para poner al Málaga en más aprietos y aprovecharnos de su estado anímico incluso. En la segunda parte hemos tenido más ambición y actitud que fútbol», analizó el técnico, que en otros encuentros ha visto un Celta con «más convencimiento» sobre el terreno de juego.

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