Ojo de halcón

MILAGROS Y UTOPÍAS

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El mismo día del despido de Míchel se consagraba Pablo en el Bernabéu con una gran actuación de medio punta (donde mejor rinde, no como medio centro) y un golazo. Aún recuerdo las caras de circunstancias aquel sábado en Holanda -hasta del jugador-, horas después de que desveláramos que se iba. No es casualidad, no. Es sólo un reflejo de la manifiesta incapacidad del presidente (por no dar el visto bueno a la revisión del contrato) y de Arnau (por no tener personalidad y luego por mentir a sabiendas y justificar a Al-Thani para mantenerse en el cargo). Ya advertí hace un año de mis temores para esta temporada y de la preocupante falta de calidad. Entonces, el equipo salvó al club, pero ahora el club ha acabado por arrastrar al equipo y ojalá que este no acabe por hundir al club. Hace tiempo que el Málaga está a la deriva, sin un patrón que marque las pautas (o al menos sin un dirigente con galones) y como reino de taifas de unos pocos que han manejado las riendas a su antojo y, lo que es peor, al abrigo de determinados agentes. Es un club sin presente ni futuro en el que sólo en el terreno deportivo tiene un primer equipo repleto de futbolistas sobredimensionados (donde escasean la personalidad y la calidad), un filial con jugadores que cobran más que muchos de Segunda y una cantera en la que abundan los excesos y nadie asume los defectos. El problema no es quién dirija a la primera plantilla, sino la herencia que han dejado Al-Thani y Arnau. Los números, más que las sensaciones, dicen que el milagro aún es posible. Sólo espero que, pase lo que pase, Husillos tome nota y cambie el vestuario de arriba abajo en verano y que Tapia ordene la cantera. Porque con los Al-Thani tener un club serio y bien dirigido es ya una utopía.

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