NAVEGAR A TODA VELA

MANUEL CASTILLO

Tal es el trasiego de jugadores en el Málaga que reconozco mi dificultad para retener y reconocer los nombres de todos ellos. Entre los recién incorporados que se van para hacerle sitio a los que llegan, entre los lesionados -de los que uno llega a olvidarse- y los que han sonado en el mercado de invierno y no han recalado aquí, es tal el galimatías que, francamente, resulta difícil memorizar y repetir una alineación malaguista a lo largo de la temporada. Ya no sólo llegan jugadores sudamericanos, sino que nos vienen futbolistas africanos y hasta de China. Quiero decir que no sólo en el club sino en el mismo equipo nadie sabe la hora que es. Si a eso se une que el factor suerte no está de su parte, encajando goles, en partidos que deciden, en los minutos uno o noventa, está dicho casi todo.

Siempre he querido creer en el Málaga. Y quiero seguir creyendo que el equipo va a levantar cabeza en su pelea por salir de la cola. La salvación está muy difícil, pero no imposible. Porque es indudable que su rendimiento va mejorando partido a partido con el grave problema que es la negación ante el gol. Si el Málaga gana el sábado al Valencia (¿por qué no?) queda camino por delante. Vamos a pensar que ese es el encuentro definitivo para eludir el descenso y, como tal, La Rosaleda debe vibrar, todos a una. De nada sirve, más bien empeora, pararse en críticas o lamentos que nada arreglan. Si el equipo consigue salvar ese grave escollo, momentos habrá de actuar en consecuencia. Y entonces, que cada palo aguante su vela, Mientras tanto, a navegar aunque sea contra corriente. Sería triste que a las puertas de un Mundial el Málaga tuviera que recoger velas para atracar en un puerto de segunda donde los avatares de toda una temporada pondrían las cosas aún más difíciles.

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