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El centrocampista refrendó el domingo, en el Malagueño-Maracena, los informes que ya tenía Pellegrini sobre sus virtudes y progresión
10 de noviembre de 2010
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S. CORTÉS | MÁLAGA..-

Tal vez figure en la convocatoria para el encuentro de mañana o tal vez no. Lo que sí parece seguro es que el Málaga cuenta con un jugador de futuro que sigue los plazos previstos y que está llamado a ser indiscutible. Se hace llamar Recio en recuerdo a su tío, el centrocampista de los 80, aunque en realidad no es uno de sus apellidos (es el segundo de su padre) y su aspecto físico en nada se parece al que sus compañeros conocían como 'Peque'.

Manuel Pellegrini acudió el domingo a ver el Atlético Malagueño-Maracena y tenía especial interés en seguir a Recio. Había recibido informes sobre sus virtudes y su progresión: de medio con llegada a centrocampista completo, mejor tácticamente, con un gran despliegue físico -todavía mejorable, según los técnicos de la casa- y muy inteligente. El futbolista malagueño refrendó que posee cualidades para actuar por delante de la defensa si se le da confianza y si se le corrigen distintos matices, tarea esta última que en su trayectoria siempre ha fascinado al chileno.

El malaguismo del padre

El despegue de Recio no sorprenderá a todos aquellos técnicos de otros clubes (por cierto, incluido el Villarreal) que trataron de llevárselo. Sin embargo, lo evitó el malaguismo de su padre, Antonio. Toda una lección. «Es muy joven para irse de casa. ¿Dónde va a estar mejor que con sus padres? Además, está en manos de Benítez y eso es una garantía», explicaba hace tres años.

Efectivamente, Antonio Benítez ha sido vital en la carrera de Recio. Es quien más le exige, el que más le busca los defectos, el que siempre le aprieta aunque en su fuero interno sepa que ha completado una buena actuación. Él se empeñó en que jugara más atrás para mejorar su capacidad defensiva y convertirlo en un futbolista más completo, un centrocampista acorde a lo que se necesita en el fútbol del siglo XXI. Y su entrenador en el filial, Rafa Gil, le ha dado confianza por delante de la defensa, como sostén en el centro del campo, pese a que implicaba renunciar a sus virtudes ofensivas. Todo, por el bien de Recio y el futuro del Málaga.

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