Malaga CF

Moreno de Luna y Fleitas

  • En los 2.478 días que estuvo sentado en el sillón presidencial apenas tuvo que lidiar con ningún asunto que pusiera en peligro su puesto hasta el traspaso del paraguayo

Juan Moreno de Luna ocupó el cargo de presidente del Club Deportivo Málaga seis años, nueve meses y 13 días. Durante su mandato, que comenzó el 9 de enero de 1963, se produjeron dos ascensos a Primera –los de las temporadas 1966-67 y 1969-70– y tres descensos (en la 1962-63, 1965-66 y 1968-69). En los 2.478 días que estuvo sentado en el sillón presidencial apenas tuvo que lidiar con ningún asunto que pusiera en peligro su puesto, hasta que el traspaso de Fleitas al Real Madrid lo enfrentó a la afición malaguista.

A mediados de julio de 1969 se celebró una asamblea de socios en la que, tras dos horas de deliberación, se obligó a Moreno de Luna a fijar un precio mínimo de trece millones de pesetas para el jugador paraguayo y se acordó la convocatoria de una asamblea extraordinaria para ratificar la confianza en el presidente o elegir uno nuevo. Finalmente, Fleitas fichó por el Real Madrid a finales del mismo mes –por la cantidad mínima fijada, más la cesión de los derechos de Búa y la participación del Real Madrid en el Torneo Costa del Sol– y Moreno de Luna dimitió el 22 de octubre. Al día siguiente ocupó su cargo Antonio Rodríguez López, que hasta entonces ejercía de vicepresidente tercero de la entidad.

Rodríguez López fue el artífice, junto al directivo Antonio Pérez-Gascón, de la renovación que necesitaba el C. D. Málaga. El entrenador, Juan Ramón, fue despedido, y en su lugar llegó el húngaro Jëno Kalmar. Además, con la incorporación de jugadores de calidad como Viberti se consiguió obrar el milagro y pasar de luchar por la permanencia en Segunda a lograr el ascenso a Primera División. Antonio Rodríguez López fue además un presidente moderno, puesto que ya en 1970 planteó la posibilidad de crear en el club la figura de un mánager general al estilo de los clubes inglés.

Con Rodríguez López al mando, Kalmar en el banquillo y Viberti haciendo las delicias del público malaguista, la estabilidad volvió al club de Martiricos, aunque la etapa de Rodríguez López como máximo representante del C. D. Málaga fue corta. El 30 de julio de 1971 fue asesinado en Torremolinos. Desde ese mismo año, una placa recordaba su nombre en La Rosaleda.

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