Malaga CF

Cuando La Rosaleda estuvo siete meses sin marcador

  • Se anunció que dejaría su lugar en las gradas el catavino

Fue tan precipitado el estreno de La Rosaleda el 13 de abril de 1941 que entre lo que le faltaba al entonces pomposamente denominado Stadium estaban los vestuarios. Como tal se utilizaron las taquillas. Tampoco había marcador. Se improvisaba uno, porque los hinchas no lo precisaban para saber cómo iban las cosas. Sin marcador seguía La Rosaleda cuando el 29 de septiembre de 1941 se abrió la liga de Segunda. El Málaga que estrenó esta denominación en partido oficial venció por 4-0. Pero los tantos de Tomasín, Olivares (dos) y Díaz no aparecieron en marcador alguno, porque no lo había. No lo hubo hasta el 17 de noviembre, cuando comenzó la segunda vuelta contra el Murcia. En él quedo constancia del tanto de la victoria, del que fue autor ‘El negro’ Manolo Olivares, delantero centro internacional que vino al Málaga cuando estaba próximo a su despedida y a emprender –lo hizo en el propio Málaga– el camino de entrenador. Ese primer marcador representaba un catavino. Lo donó la Casa Domecq, de Jerez. Su delegado en Málaga era, como después su hijo (el doctor Manuel Sarria Díaz), un gran malaguista desde los Baños del Carmen.

Las copas que componían el marcador, al tiempo que colocaba en él las dianas, subían el fondo haciendo ascender en el catavino la coloración del exquisito vino. Esta temporada, aprovechando las obras de ampliación –la subasta se hizo pública el 22 de julio–, se anunció que dejaría su lugar en las gradas el catavino, el primer marcador de La Rosaleda, que el año antes había hecho rebosar Bazán con sus nueve goles el Hércules. Fue el 5 de diciembre cuando en el campo asomó una figura nueva, que lo cierto es que no embellecía precisamente el estadio. Aquel día, en el que debutó Cabrera (extremo izquierda cedido por el Madrid), no hubo mal estreno, no solo porque los puntos se quedaron en el haber blanquiazul, sino porque hubo media docena de goles, y ocho en total. El rival era el Ferrol. Se equivocaron los que creyeron que entraría en la historia por este estreno, ya que meses más tarde lo haría por ser testigo del primer ascenso del Málaga a la élite. El marcador se instaló enfrente de la tribuna (o sea, en lo que ahora es Preferencia y que durante muchos años fuera General). Era de hierro. En la parte superior aparecía el escudo del Málaga sobre un rectángulo con el letrero ‘Estadio La Rosaleda’ y debajo, en dos pequeños cuadros, igualmente de hierro, aparecían los goles del visitante y el local.

Al año siguiente, el nuevo marcador pasaría a ser el más feo de Primera. Poco tardaría en llegar el cambio. A nadie le gustó la ‘obra’.

Temas