Malaga CF

El Málaga B, único filial de Segunda, logra la permanencia

  • En el grupo varios jugadores apuntaban alto

Cuando el Málaga era un equipo ascensor, sobre todo en la década de los 50, nadie habría podido imaginar que no solo se afianzaría en la élite más de un lustro, sino que además contaría con su primer equipo en la élite y con el filial en la Segunda División. La gesta del conjunto dirigido por Antonio Tapia, que un año antes se había beneficiado del salto de Tercera a Segunda B gracias al descenso por deudas del Granada, tuvo continuidad durante tres temporadas en la categoría de ‘plata’.

El Málaga B fue el único filial en Segunda División y arrancó pleno de ilusión, pero también con una bisoñez que lo hacía ser la víctima propiciatoria en la categoría. La primera victoria se resistió durante casi dos meses y medio. Contaba con varios jugadores que después gozaron de una gran continuidad en Primera –sobre todo, Nacho e Iván Hernández-, de otros que trataron de abrirse paso (como Juanma, Geijo, Paco Esteban o Manolo) e incluso de un futbolista que durante ese mismo periodo fue traspasado, Koke. Es más, de otro que irrumpió en el primer equipo, se afianzó y luego dejó en las arcas del club una interesante cantidad por su venta, el central César, en el verano del año 2007. Sin olvidar tampoco al guardameta titular, Goitia, protagonista posteriormente del ascenso a la élite y de una gran temporada en la máxima temporada, de nuevo coincidiendo con Antonio Tapia en el banquillo.

El filial malaguista acusó su inexperiencia ante el Almería y el Cádiz en las primeras jornadas. Y aunque en los ocho partidos siguientes mantuvo su puerta a cero en tres de ellos y en otros tres solo encajó un gol, no terminó de encontrar el camino a la portería rival. Hasta que vapuleó al Xerez (5-2) y encadenó una victoria en El Ejido que suponía la venganza de Tapia después de su salida del conjunto almeriense. De nuevo estuvo seis semanas sin vencer, pero los jóvenes pupilos del entrenador fuengiroleño habían comenzado a soltarse. No fue extraño que encadenaran otra serie espectacular: una sola derrota, en Getafe, en una docena de encuentros.

Ya con la incorporación de Juan Rodríguez, que prefirió bajar al filial ante la falta de oportunidades con Juande Ramos, el Málaga B se rehizo de dos derrotas (ante el Levante y el Xerez) y protagonizó una recta final excelente. De los últimos diez encuentros, cuatro victorias y cuatro empates le permitieron ser decimotercero, aunque el puesto definitivo fue el decimoquinto. Un balance excelente para un equipo inexperto y con mejor juego que resultados.

En el grupo varios jugadores apuntaban alto. Once jugadores acabaron por encima de los treinta partidos. El futuro del filial en la categoría y también el del primer equipo parecían garantizados.

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