Diario Sur

Malaga CF

Dos puntos... pese a las dudas

Kone, que en la imagen conduce el balón ante Baptistao, transmite excesiva inseguridad en el centro de la defensa.
Kone, que en la imagen conduce el balón ante Baptistao, transmite excesiva inseguridad en el centro de la defensa. / Agencia LOF
  • El foco está puesto en la falta de otro portero y de un ‘nueve’, pero el Málaga flojea en la zaga y no es firme en la contención

El empate fue un mal menor. Para bien o para mal –según el cristal con el que se mire–, Juande Ramos suele ser muy claro en sus comparecencias cuando se trata de analizar el partido. Yel viernes, tras el punto rescatado en Cornellá con ambición y orgullo, salió descontento. Siempre es importante sumar, pero al manchego le supo a poco. Durante la semana habían preparado concienzudamente cómo meterle mano al Espanyol, cómo aprovechar su inseguridad defensiva tras la goleada encajada en el Pizjuán (6-4) y cómo buscar las lagunas en el dispositivo defensivo del rival para sacar el máximo rendimiento. El objetivo solo se consiguió a medias. La realidad es que igual que el Málaga ha podido ganar los dos partidos también los ha podido perder. A falta de victorias, el balance arroja dos puntos, pero también varias dudas.

No es Juande un entrenador que se conforme con sumar. Incluso con ganar. Los futbolistas que estuvieron a sus órdenes en el Málaga en la temporada 2003-2004 (entre ellos Duda) aún recuerdan la bronca monumental del manchego al término del partido en La Condomina. «Así no vamos a ningún lado», recalcó. Era 21 de diciembre, se había disputado el último encuentro de 2003 y, ojo, el Málaga había ganado por 1-2 al equipo de Joaquín Peiró con goles de Insúa y Canabal, este último en el minuto 91. El balance era excelente: séptimo en la tabla y 26 puntos (es decir, casi dos tercios de los necesarios para la permanencia). Pero al técnico no le gustó el rendimiento de sus pupilos. Vio venir el descalabro antes que nadie. A la vuelta de las vacaciones navideñas, seis derrotas seguidas que encendieron todas las alarmas hasta que se enderezó el rumbo precisamente ante el Espanyol.

En aquella racha adversa, la peor en cuanto a derrotas consecutivas de la historia del Málaga en Primera, destacó sobremanera el humillante 1-6 sufrido ante el Valencia. Porque, más allá de problemas defensivos, quedó patente que el equipo no contenía como bloque. Después, conviene no olvidarlo, llegó la apuesta por Josemi como central y por Leko en el centro del campo en perjuicio de dos pesos pesados del vestuario, Fernando Sanz y Romero (hoy asistente técnico de Juande).

Aquella situación vivida hace trece años viene al pelo para apuntar que Juande no es de sota, caballo y rey. Por eso, por ejemplo, optó por cambiar el sistema durante el partido frente al Espanyol (todavía con 1-0 en contra) a los 56 minutos y situó a Juanpi como el hombre más cercano a Camacho, una situación reclamada la temporada pasada y nunca puesta en práctica por el anterior entrenador.

Juande buscó con ese cambio táctico más mordiente en ataque y contar con más elementos ofensivos para tener superioridad númerica cerca del área, aspecto este que no supo contrarrestar el entrenador local, Quique Flores. Incluso, en la recta final este solo varió pieza por pieza (Diop por la ‘perla’ de la cantera, Roca) y lo pagó.

Pero el técnico malaguista, que vio al equipo en ataque «algo cohibido», como falto de esa decisión que luego sí exhibió (el mejor ejemplo fue la evolución de Rosales con el paso de los minutos), acabó claramente preocupado por la fragilidad defensiva. Desde luego, no son pocos los aficionados que expresan sus dudas sobre la cobertura, y en particular por la situación en el centro de la defensa.

SUR ya apuntó antes de que comenzara la pretemporada que Juande se planteaba jugar con dos medios de corte defensivo para equilibrar el equipo por la presencia de extremos ‘puros’. Precisamente la falta de contención (junto al cansancio de Camacho, que quiso jugar por encima de todo) provocó que el entrenador recurriera a Kuzmanovic frente a Osasuna para tratar de apuntalar el centro del campo y, cómo no, para neutralizar el poderío en el juego aéreo del adversario.

Es cierto que el Espanyol tampoco tuvo excesivas llegadas, pero en el aspecto defensivo el Málaga mostró lagunas frente a Osasuna y nunca dio sensación de seguridad en Cornellá. Conviene apuntar un dato revelador: el Málaga ha recuperado menos el balón que las dos primeras jornadas de la pasada temporada. Entonces, contabilizó 41 en La Rosaleda frente al Sevilla y 35 en el Camp Nou contra el Barcelona. Como se ve, eran dos rivales de más empaque. Ante el a la postre campeón de Liga y Copa el equipo se vio obligado a mantenerse pertrechado atrás y apenas tuvo la opción de mantener la posesión. Sufrió lo indecible para conseguir la pelota y, aun así, en el estreno liguero de la presente campaña la cifra de recuperaciones fue inferior (solo 32)y en el feudo del Espanyol fue escasamente superior (38).

Si la pareja Camacho-Recio no muestra la firmeza de tiempos mejores –aunque con Javi Gracia los extremos estaban obligados a jugar más atrás y a trabajar más–, la defensa no transmite seguridad. A día de hoy las dudas se agolpan sobre la zona de centrales, aunque también se hace obligado apuntar que la pasada temporada también se vivió una situación similar y que Albentosa tardó en ser ese futbolista regular que se esperaba. De momento Kone muestra una aparente anarquía que acaba de generar cierta preocupación y que además provoca un peligroso efecto contagio. El burkinés no ofrece contundencia y además deja entrever cierta indolencia en determinadas fases del partido. A su lado Llorente también dista mucho del que se vio la Liga anterior en el Rayo Vallecano. La ausencia de Weligton, que lleva dos semanas con problemas físicos y al que se le aplican factores de crecimiento para tratar de recuperarlo, vuelve a ser importante, aunque es obligado apuntar que el brasileño cumplió el viernes 37 años. El ‘3’ se antoja de nuevo fundamental a la vista de las dudas que transmite Kone y de que de momento el venezolano Mikel parece lejos de lo necesario para competir en la élite. Tampoco en el costado izquierdo Ricca ha ofrecido actuaciones convincentes ahora que parte como titular por delante de Juan Carlos o Torres.

Claro que frente a esas dudas es adecuado contraponer que el Málaga, pese a la falta de ese delantero centro previsto en la planificación inicial, lleva tres goles. Son los mismos que marcó en las ocho primeras jornadas de la Liga pasada. Entonces necesitó 782 minutos para materializar el cuarto, obra curiosamente de Tighadouini, muy cerca de volver a marcharse cedido a un equipo de la Eredivisie holandesa. Lo importante es que el equipo, sin ganar, al menos ha puntuado en los dos partidos.

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