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Camacho: Sin traspaso... más ficha

El medio centro Camacho
El medio centro Camacho / Álvaro Cabrera
  • En la última renovación se incluyó una cláusula en su contrato: subida de más de 150.000 euros si el club rechazaba una oferta mínima de 12 millones por su venta

La clave ha sido la ficha, la descomunal ficha ofrecida por el West Bromwich a Camacho. De no haber sido porque va a percibir más del doble de sus actuales emolumentos, el centrocampista aragonés se habría mantenido en sus trece. «Para irme de aquí, tiene que ser a un ‘grande’», había reiterado en innumerables ocasiones dentro y fuera del vestuario. O dicho de otro modo, para irse a un equipo de zona media tenía más que decidido quedarse en el Málaga. Fue así como sucedió con su amigo Monreal, al que no le motivaba especialmente (ni le motiva) recalar en el Athletic y que sí lo hizo en el Arsenal. Entonces, todo cuadraba: en La Rosaleda se necesitaba el dinero para afrontar el último semestre de la temporada y la propuesta de los ‘gunners’ era irrechazable. Más o menos como sucede ahora...

Con o sin traspaso, Camacho tiene asegurada una subida en su ficha. Así se pactó en el último de los diferentes contratos firmados entre el futbolista y el Málaga. El entorno del jugador quiso asegurarse así que el club no se cerrara en banda ante la llegada de una oferta de otro equipo mientras que los dirigentes de la entidad de Martiricos (entonces con Vicente Casado a la cabeza) entendieron que era la mejor fórmula para premiar la fidelidad del medio centro. Hace dos veranos, cuando se produjeron los primeros cantos de sirena, ya se produjo una revisión del contrato (con el consiguiente incremento del sueldo), así como la promesa de que iba a ser uno de los capitanes de la plantilla.

En el Málaga se sabía que tarde o temprano la marcha de Camacho sería irremediable. Así se lo expusieron a Juande Ramos, que incluso en su presentación fue claro como el agua al hablar de posibles traspasos. Y el manchego, aunque tenía hecho el cuerpo a que podía quedarse, también sabe por experiencia propia –le pasó con Berbatov en el Tottenham en el último día del plazo– que hasta mañana por la noche puede saltar la liebre.

A Camacho y a su agencia de representación les sentó fatal enterarse de que el club había cedido parte de la propiedad del jugador a un fondo de inversión de un empresario venezolano. El futbolista nunca lo ha ocultado en público. Pero es cierto que, dentro de la buena sintonía que él mantenía con los anteriores dirigentes, lo que más le molestó fue el desconocimiento. Porque nadie mejor que él sabía cuál era la situación del club y también que era hasta cierto punto lógico buscar fórmulas para hacer frente a los compromisos.

Por eso, cuando llegó la hora de negociar el último contrato, Camacho y sus representantes expusieron que el futbolista había mostrado su lealtad al club. Fue entonces cuando se pactó que, en caso de que se rechazara una oferta por él, el centrocampista vería incrementada su ficha. Ypara marcar el tope respecto a la cantidad de esa propuesta se fijó el mínimo en 12 millones. Se trata precisamente de la cifra incluida en el acuerdo con el fondo de inversión por la que este podía obligar al club a un traspaso (como sucedió con Sergi Darder), aunque siempre que el aragonés accediera.

Es más, en esa cláusula se estipulaba el incremento, superior a la cantidad de 150.000 euros; es decir, en torno al 10 por ciento de la ficha actual de Camacho después de las distintas revisiones (en la actualidad figura en la terna de mejor pagados junto al guardameta Kameni y al fichado Sandro). En realidad, está definido a todas luces como un contrato nuevo. El detalle de los 12 millones fijados era sobradamente conocido en el mercado y precisamente por ello los clubes interesados y que luego recularon (especialmente el Liverpool) preparaban una oferta por encima de ese listón antes de que el presidente del club, Abdullah Al-Thani, ordenara la recompra de los derechos cedidos con anterioridad.