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Boyko: el meta que asombró en el Dnipro

Boyko sale a los pies del entonces sevillista Bacca durante el partido del Dnipro en el Pizjuán dentro de la Liga Europa.
Boyko sale a los pies del entonces sevillista Bacca durante el partido del Dnipro en el Pizjuán dentro de la Liga Europa. / RAÚL DOBLADO
  • La presencia de Juande será beneficiosa para Boyko, porque lo conoce bien y además apostó por él en un momento clave

Boyko es un auténtico desconocido para los aficionados, pero no para el cuerpo técnico ‘malaguista’ que integró el Dnipro; es decir, el ahora técnico blanquiazul, Juande Ramos, y su cuarteto de ayudantes con fuertes vínculos con Málaga, Juan Ramón Muñiz, Marcos Álvarez, Álvaro Reina y el exguardameta titular a finales de los 80, Pedro Jaro. Este último es el que mejor lo conoce, porque además es en estos momentos el preparador de porteros de la selección ucraniana, con la que está concentrado el futbolista cedido por el Besiktas al Málaga.

Jaro ha sido uno de los que más de cerca han seguido las negociaciones del Málaga con el Besiktas por su pasado blanquiazul, aunque todos intuían más o menos que Boyko vendría dada su disposición desde el primer contacto. De hecho, ha accedido a rebajar su ficha para que el Besiktas lo dejara salir. Todos los consultados por SUR coinciden en un detalle sobre su persona: «Es muy profesional, muy respetuoso con el compañero». Los jugadores de aquella zona tienen fama de algo desordenados, pero en el caso del nuevo cancerbero malaguista sucede al contrario: es bastante riguroso.

La presencia de Juande será beneficiosa para Boyko, porque lo conoce bien y además apostó por él en un momento clave. No obstante, sí conviene apuntar un factor que juega en contra del internacional ucraniano: el idioma. No hace falta irse muy atrás para recordar que esta barrera es claramente perjudicial: el central Filipenko estuvo seis meses desorientado porque no entendía casi nada a sus compañeros. La ventaja del cancerbero es que habla un poco de inglés, aunque quizá no sea suficiente.

La trayectoria de Boyko ha estado vinculada casi siempre al Dinamo de Kiev, en cuya cantera se formó desde los 13 años y en cuyo primer equipo no logró triunfar. Estuvo cedido en dos equipos hasta que llegó prestado al Kryvbas. Este modesto club comparte propietario con el Dnipro (el club en el que estaban Juande, Muñiz y compañía), así que estos lo seguían muy de cerca. El portero les llamó la atención, así que cuando regresó al Dinamo y allí comenzaron a buscarle otro destino no tardaron en reclutarlo. Llegó prestado, pero pronto el club optó por comprarlo.

Boyko era entonces el portero suplente de la sub-21 (no llegó a debutar en ella pese a que sí jugó entre la sub-15 y la sub-19). El titular estaba en el Dnipro, Kanibolotsky, pero a la sombra del internacional checo Lastuvka y pronto emigró, nada menos que al Shakhtar. Paradójicamente, Boyko llegó cedido en la temporada 2013-2014 y pronto se apropió de la titularidad en perjuicio del que era suplente de Cech en la selección de la República Checa. Aquella campaña lo jugó casi todo y fue fundamental en el crecimiento del Dnipro hasta alcanzar el pase a la Champions en la última temporada de Juande. A la postre, Boyko llegó a la selección absoluta de Ucrania antes que Kanibolotsky...

La principal razón que explica el crecimiento de Boyko es su indudable afán por mejorar. Cuentan los que fueron miembros del cuerpo técnico del Dnipro que siempre estaba obsesionado por hacerlo en una faceta en particular, bajo los palos. Ahí es donde se observa la progresión del guardameta ucraniano.

El exentrenador malaguista Juan Ramón Muñiz, en la actualidad al frente del Levante (líder de Segunda después de las dos primeras jornadas), no tiene dudas sobre el acierto en la elección de Boyko: «Es un buen portero, todavía joven (tiene 28 años) y con proyección, que controla muy bien las fases del juego y que está preparado para competir en cualquier Liga al máximo nivel».

Evidentemente la mejor cualidad de Boyko es su dominio del juego aéreo, porque hace valer su elevada estatura (mide 1,94 metros), pero también en el juego con los pies ha mejorado considerablemente y no desentona. Y aunque el idioma pueda suponer un problema, manda constantemente y está siempre muy concentrado. Sin duda, un guardameta que va a elevar el nivel de competitividad bajo los palos después de la marcha de Ochoa debido a que se había superado el cupo de extracomunitarios.