Diario Sur

Malaga CF

Marcelino, aquel fichaje frustrado y los Samus

Los Samus, el día de su presentación con el Villarreal.
Los Samus, el día de su presentación con el Villarreal. / Sur
  • Referencias negativas sobre su forma de ser impidieron que fuera el relevo de Ferreira. Años después el Villarreal no pudo fichar a los malagueños hasta que él dio el visto bueno personalmente

Ahora que el nombre de Marcelino está en el candelero y se ha extendido que la causa de su destitución ha sido lo ocurrido en la última jornada de Liga, en aquel Sporting-Villarreal, sería bueno incidir en que el entrenador asturiano, uno de los mejores de este país (eso no admite discusión), es también un tipo muy problemático en su relación con los directivos. Yno solo el verdadero origen está ahí, como es sobradamente conocido por todos aquellos que han compartido comidas con los Roig antes de un encuentro, sino que es también el argumento que explica por qué él no fue el elegido para sustituir a Jesualdo Ferreira en 2010.

En toda la polémica que rodea estos días a Marcelino solo se pronuncia el Rayo, no el Getafe. Al presidente vallecano se le ha olvidado que si el Getafe hubiera ganado en el campo del Betis de nada habría valido el triunfo del Sporting... Se señala al asturiano cuando ya la semana anterior había presentado un once similar y cuando durante toda la temporada hizo innumerables rotaciones (sin ir más lejos, en La Rosaleda, cuando Samu Castillejo se quedó con las ganas de jugar). Eso sí, en privado los dirigentes suelen hablar de otros clubes que temporada tras temporada se han salvado con resultados bastante sorprendentes.

El presidente del Villarreal tiró la piedra y ahora trata de esconder la mano. El ‘caso Sporting’ le ha venido como anillo al dedo, porque ni él ni su hijo se cortaban un pelo a la hora de quejarse del entrenador asturiano. Así lo pueden atestiguar los dirigentes del Málaga. Y no esta temporada, sino también la anterior. La buena marcha del equipo amarillo y la clasificación para la Champions hacían inviable la destitución de Marcelino, que ya la pasada temporada –y eso lo saben los cercanos a los futbolistas– estaba enfrentado no solo a los titulares, sino también a los menos habituales.

La lista de José Carlos Pérez

Esa tensa relación de Marcelino con sus ‘jefes’ y en ocasiones con sus pupilos no es nueva. Yprecisamente por ello el nombre del asturiano desapareció rápidamente de la lista de candidatos a sustituir a Jesualdo Ferreira a finales de 2010. El entonces vicepresidente y consejero delegado, Abdullah Ghubn, le dio plenos poderes al desaparecido José Carlos Pérez para buscar primero a un director deportivo y, una semana más tarde, a otro entrenador. Pero el directivo malaguista no esperó a esta segunda parte. Tras perder en Pamplona ya había elaborado una lista de técnicos. Yprecisamente el primero que se quedó fuera fue Marcelino. Las referencias sobre él llegadas de Zaragoza fueron tan negativas que se le descartó. «Dicen que es muy raro y muy complicado», confesó Pérez a sus más íntimos. El que más gustaba a Ghubn y Pérez era Manuel Pellegrini, pero, ante la dificultad que suponía su contratación, al final completaron la terna José Luis Mendilibar y José Luis Oltra. Igual que pasó con Cazorla –Roig hijo intentó cambiar las condiciones de venta tras un ‘mail’ aceptando la oferta de Pérez–, con Toulalan –el siempre duro Aulas, muy molesto, hizo que su vicepresidente fuera el que aceptara la oferta–, con Isco o Joaquín –nunca lo perdonó el presidente del Valencia, Manuel Llorente–, Pérez también mostró su enorme capacidad de persuasión con el chileno. «No sé cómo lo has hecho, pero estoy alucinado al ver que ha firmado aquí», le dijo al directivo el agente de Pellegrini, Jesús Martínez.

En un club familiar en el que la cúpula del club siempre ha tomado las decisiones, Marcelino ya molestaba en el Villarreal. Todo lo quería supervisar y aprobar él. De hecho, el fichaje de los Samus, ya concretado entre los clubes, no se cerró hasta que el asturiano tuvo informes favorables de los dos. No fue difícil, porque él y sus ayudantes tienen gran amistad con miembros del cuerpo técnico del Málaga.

El problema de Marcelino no va a ser tanto toda esta polémica (ya nadie recuerda las rotaciones del Madrid que perjudicaron al Málaga en 2011 o la actitud del Barcelona ante el Deportivo hace dos temporadas), sino esa fama que lo ha acompañado de tipo excesivamente exigente y complicado en el trato que lo había dejado casi fuera de la rueda hasta que lo fichó el Villarreal... y en Segunda. Ahora pesa eso mucho más que los conocimientos de fútbol, la interpretación de los partidos o las variantes tácticas que se emplean. De lo contrario habría sido el entrenador a finales de 2010. No habría venido Pellegrini y la historia habría cambiado muchísimo... Pero Pérez convenció al chileno.