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Malaga CF

Enemigos durante casi dos horas

Enemigos durante casi dos horas
  • Juande se enfrenta esta noche a uno de sus fieles escuderos, Marcos Álvarez, y a uno de sus alumnos aventajados, Gustavo Poyet

Pocas personas conocen tan bien a Juande Ramos como entrenador en su círculo más cercano de trabajo. Si acaso, tres. Uno de ellos está al frente del Levante (Juan Ramón Muñiz), y los otros dos serán esta noche enemigos durante dos horas en el estadio Benito Villamarín: el entrenador bético, Gustavo Poyet, y el preparador físico Marcos Álvarez.

Poco se puede decir que no se conozca de la extraordinaria relación que mantienen Juande y Marcos Álvarez. Ambos se conocieron en Elche y el entrenador blanquiazul no dudó en reclutarlo para el Málaga cuando supo que Carmelo del Pozo (hoy secretario técnico del Levante) no veía claro continuar en el grupo de trabajo para embarcarse en un proyecto que consideraba arriesgado.

A la postre, Álvarez, en su día el preparador físico más joven en un club de Primera (en el Sevilla), se convirtió en un fiel escudero de Juande. Tipo muy extravertido, muy pronto hizo numerosos amigos en Málaga, donde además tuvo un hijo. Tanto a él como a Muñiz les costó mucho asumir la decisión del manchego de dejar el Málaga en 2004 para tomarse un año sabático.

Posteriormente, Juande sí pudo contar en el Sevilla con Álvarez (no así con Muñiz, que emprendió la carrera en solitario y devolvió al Málaga a Primera). Ambos vivieron momentos inolvidables en el equipo hispalense, pero también uno muy complicado. El Día de Andalucía de 2007 fue alcanzado por una botella lanzada desde la grada en el Villamarín después de que Kanouté marcara un gol durante un derbi de Copa. Fue Álvarez el que no se separó de Juande en la UVI móvil y el que allí mismo atendió las llamadas de los amigos del manchego que se interesaban por su estado.

Álvarez ha acompañado a Juande en el Tottenham, el Real Madrid, el CSKA y el Dnipro. Hasta que Pablo Guede le pidió que lo acompañara al San Lorenzo de Almagro, donde firmó con una cláusula que le permitía marcharse si el manchego encontraba equipo. Y cuando este lo hizo para volver al Málaga, el preparador físico –que siempre ha suspirado por volver al equipo blanquiazul– ya se había comprometido con el Betis para acompañar a Gustavo Poyet.

Álvarez y Poyet se conocieron después de que Juande se incorporara al Tottenham en octubre de 2007 y reclutara como ayudante en los ‘spurs’ al uruguayo por su condición de exfutbolista del equipo. Allí trabaron mucha amistad y el ‘charrúa’ vivió un curso intensivo junto al manchego en una experiencia muy recordada por el título de la Carling Cup, el primero para el club después de nueve años.