Malaga CF

Los goles del Málaga son para la segunda parte

Jugadores del Málaga celebran el gol de Sandro.
Jugadores del Málaga celebran el gol de Sandro. / Álvaro Cabrera
  • Seis de los siete del equipo llegaron tras el descanso, y el restante, obra de Sandro frente al Eibar, en el minuto 44

En siete jornadas el Málaga ha firmado dos remontadas y ‘media’. Ylejos de su poner un dato favorable viene a constatar un serio problema del equipo en la faceta defensiva, porque se ve obligado a remar río arriba, y sobre todo en la ofensiva: los goles llegan casi siempre en la segunda parte.

El Málaga comienza a ser un equipo de arreones. Así neutralizó un 2-0 en Cornellá frente al Espanyol, así encerró al Eibar hasta que en uno de los balones al hueco En-Nesyri certificó la primera remontada, y así convirtió la derrota en victoria en solo 84 segundos el domingo en La Rosaleda frente al Athletic. Pero es un detalle que encierra a partes iguales una clara inoperancia durante la mayoría de los minutos como la esperanza de que el equipo blanquiazul muestra dosis de orgullo y carácter.

El Málaga, al menos en ataque y de momento, parece un equipo diésel. Le cuesta arrancar en los partidos y apenas suele generar peligro durante la primera media hora. En esa fase de tanteo en la que el nivel físico está muy parejo, las dificultades para generar situaciones ventajosas –es decir, de dos contra uno– son innumerables. Yes también en ese periodo cuando se acentúan ciertas carencias, como la falta de un delantero centro rematador para aprovechar los servicios desde los costados. Tal vez el partido más claro en este aspecto fue el disputado en Cornellá frente al Espanyol en la segunda jornada.

Si no hubiera sido por el chispazo de Sandro al filo del descanso frente al Eibar, a estas alturas el Málaga no habría marcado un solo gol en la primera parte. El movimiento de desmarque del canario y su remate de primeras sirvieron para equilibrar la balanza a los pocos minutos (únicamente dos) de que Nano elevara la tensión entre los aficionados en La Rosaleda.

Esa fue la única excepción en un Málaga que casi siempre marca tras el descanso. Así sucedió con el gol de Juanpi ante Osasuna (minuto 56), los dos en el campo del Espanyol (de Llorente y Charles en el 67 y el 90, respectivamente), el tanto del triunfo de En-Nesyri contra el Eibar (en el 76) y los de Sandro y Duda el domingo ante el Athletic en el 82 y el 83.

Eso sí, conviene apuntar que con todas las carencias ofensivas mostradas hasta ahora –sobre todo, la falta de un ‘hombre gol’– el Málaga cuenta con siete goles en siete jornadas cuando en la anterior tuvo que esperar precisamente hasta la séptima jornada para inaugurar su casillero, lo que supuso un récord negativo en la historia de la Liga (necesitó 544 minutos para ver puerta).

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