Malaga CF

La vuelta a casa del Málaga

Álvarez, Ben Barek, Bernardi, Pepillo Benítez, Antonio Guadamuro y Domingo Muñoz, ayer antes del acto en El Balneario.
Álvarez, Ben Barek, Bernardi, Pepillo Benítez, Antonio Guadamuro y Domingo Muñoz, ayer antes del acto en El Balneario. / Fernando González
  • Exjugadores repasan en los Baños del Carmen el traslado obligado a La Rosaleda y las vivencias hasta los 70

  • Álvarez, que compartió mesa redonda con Ben Barek, Bernardi o Pepillo Benítez, considera que La Rosaleda «también debe ser el campo en el futuro»

El Málaga volvió ayer a casa, a los Baños del Carmen, donde el Malacitano se asentó tras la fusión. Allí, con el mar algo movido de fondo y los charcos por las lluvias de las últimas horas –una anécdota respecto a aquel temporal que obligó en 1941 a emigrar al ‘Stadium’, a La Rosaleda–, la Fundación del club quiso abrir una serie de mesas redondas para analizar la historia de la entidad durante las primeras décadas de existencia con los exjugadores Bernardi, Pepillo Benítez, Ben Barek y Álvarez.

Antonio Guadamuro condujo un acto en el que se analizó el paso de los Baños del Carmen a La Rosaleda y también la trayectoria del Málaga hasta la etapa de los 70. Entre el más de medio centenar de asistentes estaban los consejeros consultivos Antonio Benítez y Francisco Martín Aguilar, los expresidentes Eduardo Padilla y Antonio Domínguez o el histórico directivo Miguel Hilillo. También el ‘padre del baloncesto malagueño’, Alfonso Queipo de Llano, que cerró el acto con un recuerdo a todos los que trabajaron en silencio en las oficinas del club y se detuvo especialmente en las figuras de Paco Miranda y Juan Cortés.

Las ocurrencias de Pepillo

El recordado extremo derecho Álvarez habló de La Rosaleda como «el campo que también debe serlo para el futuro» mientras que en la otra banda Bernardi se refería el cambio de escenario de los partidos: «El salto a La Rosaleda supuso una diferencia enorme». El historiador de la Fundación del Málaga, Domingo Muñoz, recordó los detalles del estreno del terreno de juego de los Baños del Carmen, que medía 98x64 metros, en agosto de 1922 y en un partido en el que el Málaga Football Club se impuso por 11-1. Pepillo Benítez, que amenizó la velada con sus ingeniosas ocurrencias, no tardó en adelantarse al moderador al referirse al primero de los ‘grandes’ del equipo blanquiazul, Chales, al citar de memoria la alineación de la temporada 1945-46.

En presencia de su nieto, Raúl Iznata, se habló mucho de la importancia de Chales. «Fue un segundo padre para mí», confesó Pepillo Benítez. Por su parte, Ben Barek recalcó: «Era muy directo y, sobre todo, un malaguista-malaguista». No faltaron tampoco las referencias al mejor delantero blanquiazul de la historia, Bazán, y sus nueve goles al Hércules.

Luego tocó rememorar los ascensos a la élite. Bernardi incidió en que su primera experiencia se produjo con solo 16 años. «Yo viví el segundo, con Antonio Barrios como entrenador, y de aquel equipo solo vivimos Loli y yo», apuntó Pepillo Benítez. Evidentemente, Ben Barek se explayó al recordar detalles de aquella promoción con el Santander, «imborrable» para él. «Fue extraordinario; la gente se volvió loca y nos demostró mucho cariño», destacó.

En aquellas décadas uno de los acontecimientos más relevantes en Málaga era el Torneo Costa del Sol. «Era el más importante junto al Carranza y el Teresa Herrera, porque siempre venían grandes equipos y jugadores extraordinarios», subrayó Ben Barek, que lógicamente aludió el trofeo alcanzado frente al Real Madrid: «Aquel 3-1 al Madrid no se olvida». El hoy consejero consultivo cedió el micrófono al que él siempre conoce como «mi capitán», Bernardi. El recordado extremo izquierdo, aquel al que siempre le buscaban recambio en vano desde que tenía 27 o 28 años –«al final siempre acababa jugando yo», apuntó»–, también demostró su prodigiosa memoria al recordar a los diez jugadores de campo de aquel equipo blanco y añadió: «No puedo olvidar aquel gran partido, porque marqué dos goles». Álvarez también guarda un especial cariño del certamen veraniego que albergaba cada mes de agosto La Rosaleda: «Nada más fichar, mi estreno fue ganando el trofeo ante el Estrella Roja».

De nuevo hubo un salto en el tiempo para hablar de los 70 y, en particular, de Viberti y Migueli. Yahí hubo intercambio de impresiones sobre quién fue más importante. «Viberti era todo carisma y hablar del Málaga era hablar de Viberti; cayó de pie en Málaga», recalcó Álvarez. A continuación Ben Barek introdujo un matiz: «Junto a la gran calidad de Viberti hay que decir también que estaba rodeado de dos jugadores extraordinariamente trabajadores, Migueli y Conejo». Bernardi fue más allá: «Sebastián era un gran jugador, pero para mí Migueli era el 80 %, y Viberti, el 20%». YPepillo Benitez sentenció: «Migueli ha sido el mejor jugador en la historia del Málaga. Era completísimo».

En la recta final, además de recordar la figura de Jëno Kalmar, Benítez hizo recordar a Bernardi su miedo a los aviones tras aquel accidente que sufrió el equipo camino de Tenerife. Vivencias y más vivencias en una velada distendida y entrañable en lo que fue el regreso del Málaga a casa, a los Baños del Carmen.

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