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Un golazo de Rosales salva al Málaga

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El delantero serbio del Deportivo Alavés, Aleksandar Katai (c), disputa el balón con el centrocampista venezolano del Malaga Roberto Rosales. / EFE

  • Otro mal partido, otra vez un error defensivo garrafal y de nuevo inoperancia en ataque

El Málaga se quedó otra vez a punto de verse condenado por un error garrafal atrás -en esta ocasión de Kameni- y al menos rescató un empate gracias a un golazo de Rosales, de largo el mejor futbolista en ataque pese a su condición de lateral derecho. El equipo de Juande protagonizó otro mal partido, con inoperancia en ataque y falta de ocasiones, y ni siquiera la entrada de En-Neysiri y Jony sirvió para tener más llegada y remate.

Desde luego, así realmente no se puede. Por tercera vez en ocho partidos el Málaga regaló un gol en los diez primeros minutos (y el quinto en la media hora inicial) y eso lo obligó otra vez a ir a contracorriente. Esta vez fue Kameni, con una desafortunada salida, después de que Llorente se hubiera visto superado en el salto por Deyverson. El ariete alavesista fue un auténtico incordio por alto para los tres malaguistas que actuaron como centrales. Entre ese tanto y la lesión de Llorente todo el plan de Juande se fue al traste. El manchego se había visto obligado a reestructurar el equipo ante la plaga de bajas en el eje de la defensa y del centro del campo, y buscó neutralizar los dos principales argumentos del adversario. De un lado, el juego 'por dentro' del Alavés con sus tres centrocampistas (que facilitan transiciones rápidas en ataque), y para ello Pablo y Chory Castro fueron los elegidos para tratar de hacerse con la posesión. Por otro, frenar al lateral izquierdo Theo, y de salida prefirió adelantar a Rosales. De este modo, Torres jugó en la derecha (la posición que le faltaba esta temporada) y Mikel tuvo la oportunidad de debutar como acompañante de Llorente.

El error garrafal de Kameni le permitió al Alavés jugar como le gusta. El Málaga trató de tener el balón y permaneció mucho tiempo en campo contrario durante la primera parte, pero apenas inquietó a Pacheco. La escasez de ideas comienza a ser preocupante a domicilio. Como ya sucedía la pasada temporada, el fútbol combinativo apenas da frutos. La lesión de Llorente obligó a Juande a recurrir al plan que tenía previsto de no haber sido porque Juanpi llegó algo cargado e, igual que en el anterior 'parón', se optó por dejarlo inicialmente en el banquillo.

La entrada de Juanpi por la lesión de Llorente conllevó el consiguiente cambio de piezas: Torres pasó al centro, Rosales volvió a su posición habitual y Pablo, como ya hacía Gracia, se escoró a la banda para frenar al lateral contrario. Pero a la hora de la verdad no deparó mejoría. A Juanpi le falta mucha más continuidad para actuar en el centro del campo y llevar la batuta, e incluso se le ve sin esa personalidad que sostuvo al Málaga en el primer semestre del año.

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El Alavés, fiel al guion, buscó las salidas rápidas y le dio la opción de resarcirse a Kameni, que protegió bien su palo ante Deyverson y después anduvo rápido para taponar el tiro de Edgar. La endeblez mostrada por Ricca ante el extremo derecho llevó a Juande a prescindir del uruguayo para formar una pareja en la izquierda (Juan Carlos-Chory) y otra en ataque (Sandro-En-Neysri). La reanudación arrancó con dos intervenciones de Theo que espolearon aún más al público alavesista.

Pese a este cambio, el Málaga dio poca sensación de peligro. Faltaba una batuta en el centro del campo, pero también más juego entre líneas, en la media punta. La entrada en escena de En-Nesyri no se dejó notar. El marroquí tiene evidentes limitaciones técnicas (le cuesta controlar la pelota y por eso participa poco en el juego) y es peligroso por su velocidad, pero esta apenas se vio.

El Málaga tuvo dos ocasiones para empatar, pero primero Pacheco evitó el gol de tiro cruzado de Sandro y después Rosales estrelló el balón en el lateral de la red. Juande cambió de pieza en la izquierda e introdujo a Jony, también irrelevante por sus errores. El peligro llegaba casi exclusivamente por la derecha. El lateral derecho aprovechó el pasillo que le dejó Pablo para centrar o ensayar el disparo. Y así, en un chutazo espectacular, se estrenó como goleador en el Málaga y salvó un punto. Antes el equipo había dejado demasiados espacios y sufrió en algún contragolpe local -en especial, en uno de los diversos balones perdidos por Pablo-, y después del tanto no fue capaz de aprovechar la expulsión de Theo. Faltó convicción, ya no sobraba aire y encima Juanpi se buscó la segunda amarilla por una protesta tan innecesaria como ilógica, de modo que faltará a un partido muy importante frente al Leganés. Lo mejor fue, sin duda, el empate.

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