Malaga CF

Toca volver a sonreír

El preparador físico Enrique Ruiz bromea con Jony, en presencia de Pablo, en el entrenamiento de ayer.
El preparador físico Enrique Ruiz bromea con Jony, en presencia de Pablo, en el entrenamiento de ayer. / Ñito Salas
  • El Málaga, plagado de bajas en la columna vertebral, confía en el espaldarazo anímico del triunfo frente al Athletic para sorprender a un Alavés sólido y motivado

  • Juande Ramos deberá reestructurar todas las líneas debido a la plaga de ausencias e, incluso, ha tenido que completar la convocatoria con el filial Ontiveros

En Vitoria se estrenó el Málaga Club de Fútbol en Primera a domicilio y en Vitoria comenzó el desplome que lo llevó al descenso.

En Vitoria empezó a verle las orejas al lobo en Segunda tras haberse quedado sin delantero (no se le podía pagar la ficha a Salva) y en Vitoria confirmó meses después las buenas sensaciones tras un brillante arranque en casa con un 3-0 al Salamanca. Y en Vitoria espera el Málaga mantener la sonrisa, recuperada gracias al triunfo frente al Athletic. No se antoja fácil porque el equipo de Juande Ramos viajó ayer con hasta cinco bajas en la columna vertebral y enfrente estará un Alavés crecido (porque solo ha sufrido dos derrotas) y motivado (fruto de la ilusión del recién llegado).

Juande va a tener que reestructurar casi todo el equipo. Sin Weligton y Koné en la cobertura, Recio y Kuzmanovic en la medular y Charles en punta, el manchego tendrá que improvisar una columna vertebral, aunque en realidad ya ha empleado a la pareja Llorente-Torres en el eje de la defensa (en el campo del Betis) y ya ha contado con Sandro como teórico ‘nueve’ (en las dos primeras jornadas, cuando repitió once). Incluso, ante la plaga de bajas –tampoco está Keko–, el técnico ha debido echar mano del joven Ontiveros.

El problema pasa por el timón del equipo, por el acompañante de Camacho. El Alavés es un equipo muy fuerte ‘por dentro’, con Marcos Llorente como ancla por delante de la defensa y dos interiores de gran despliegue físico (aunque esta vez pierde a Daniel Torres), y las tres opciones que puede manejar el entrenador blanquiazul (Pablo, Juanpi y Duda) carecen a priori de la fortaleza necesaria para afrontar un pulso de tanta exigencia.

Quizá el futbolista de más empaque sea el venezolano. Eso sí, conviene no olvidar que la posición de volante derecho debe de tener esta mañana un papel crucial, porque el lateral izquierdo local, Theo, es uno de los grandes argumentos ofensivos del conjunto vitoriano. Arrollador en las primeras jornadas, el hispanofrancés es curiosamente hijo de un expupilo de Juande, el central francés Hernández. Ahí deberá calibrar el manchego si mantiene a Juanpi, si introduce a un extremo izquierdo a pierna cambiada o si, por ejemplo, recurre a Pablo, como hacía a menudo Javi Gracia la pasada temporada.

La incógnita del ataque

La otra incógnita se centra en el ataque. Juande es proclive a jugar con dos puntas, pero corre el riesgo de quedarse sin balas en la recámara si alinea de salida a Sandro y En-Nesyri (Santos sigue en proceso de adaptación al ritmo del fútbol europeo). A la vista también del estilo del Alavés, de esa apuesta de Pellegrino por la proliferación de centrocampistas y de la teórica debilidad en la medular por las características del acompañante de Camacho, se antoja más probable la presencia de un medio punta (Chory Castro ya ha jugado ahí, lo que permitiría el regreso de Jony) con la intención de combatir la fortaleza del rival con más juego.

Juande y el Málaga se aferran a que al Alavés le cuesta rendir en casa, porque sus mejores actuaciones han sido todas de visitante. Es un rival incómodo y habrá buen ambiente (15.000 personas), pero, a pesar de las bajas, llega el momento de dar un paso al frente. Toca mantener la sonrisa.

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