Diario Sur

Malaga CF

Peores sensaciones que números

Kameni, tras encajar el gol del Eibar.
Kameni, tras encajar el gol del Eibar. / Salvador Salas
  • La evidente fragilidad defensiva del Málaga no se refleja en la estadística: solo cuatro equipos han encajado menos goles

  • En su historia en Primera únicamente se quedó sin mantener la puerta a cero en las ocho primeras jornadas en la campaña 2002-2003, y en la novena lo consiguió

El Málaga no funciona en defensa. Después de dos meses de competición todas las miradas y críticas están centradas en la cobertura y en las facilidades ofrecidas por el equipo; es decir, en la falta de contundencia. Pero se da la circunstancia de que son peores las sensaciones que los números, porque el conjunto dirigido por Juande no está precisamente entre los peores en esta faceta. Más bien al contrario...

De entrada conviene apuntar el dato negativo: el Málaga todavía no ha conseguido dejar su puerta a cero, registro que comparte con el Valencia y el Granada. En la ya amplia trayectoria del equipo blanquiazul en Primera División no existen muchos precedentes en este caso, después de ocho jornadas disputadas. De hecho, solo uno. Corresponde a la temporada 2002-2003, cuando por primera vez hubo que compaginar la Liga con la presencia en Europa (primero en la Intertoto y después en la Copa de la UEFA).

La inercia de la Intertoto

Entonces, hace catorce años, el Málaga de Peiró empezó como un tiro, beneficiado por la inercia de competir muy pronto, pero también se mostró muy descuidado en defensa. Por ejemplo, en el estreno, en el Nuevo Colombino, tuvo que remontar un 2-0 con tres goles de Musampa. En las seis primeras jornadas sumó tres victorias y tres empates, pero, al contrario que en esta temporada, hacía valer su capacidad realizadora con Dely Valdés, Darío Silva, Musampa y demás. Después encadenó dos derrotas en las que encajó siete goles (3-4 ante el Espanyol y 3-0 en el campo del Betis). La sangría de tantos en contra (16 en ocho encuentros) se cerró en el noveno compromiso, con una victoria en La Rosaleda frente a Osasuna por 1-0.

Por lo tanto, si el Málaga recibe al menos un gol el domingo ante el Leganés batirá un récord negativo en toda su historia. El reto de mantener la puerta a cero se ha convertido casi en una obsesión tanto para el cuerpo técnico como para la plantilla. Por no hablar, claro está, de que el equipo se ve casi siempre por debajo en el marcador y debe hacer un sobresfuerzo para nivelar la contienda, lo que implica más desgaste físico y mental.

Goles ‘regalados’

Que el Málaga ‘regala’ goles es muy evidente. En el vestuario insisten en recordar que el contrario no suele crear muchas ocasiones –de hecho, está entre aquellos a los que menos le tiran dentro de los veinte equipos de Primera–, pero tampoco es que el rival necesite disponer de un número elevado de opciones. De momento, el conjunto de Juande ha pagado un precio demasiado alto por los errores individuales. Por ejemplo, el segundo gol en el campo del Espanyol, en una falta lateral con marcaje fallido de Rosales a Gerard Moreno;el absurdo penalti cometido por Recio en Las Palmas, el descuido de Llorente con Aduriz o la mala salida de Kameni el domingo en Vitoria.

En una Liga que después de dos meses se ha tornado muy igualada –equipos que empezaron muy fuerte, como Las Palmas o Eibar, están a tiro del Málaga– llama la atención que, a pesar de haber encajado al menos un tanto en todos los encuentros, el cuadro blanquiazul  no aparezca entre los más goleados. Es más, incluso está entre los mejores, detalle que no cuadra en exceso con las sensaciones del malaguismo sobre la firmeza mostrada hasta ahora.

Pese a los diez goles recibidos, solo cuatro equipos llevan menos: el Atlético de Madrid, líder destacado en este aspecto con solo tres; el Villarreal, con cuatro, y el Real Madrid y el último rival del Málaga, el Alavés, con ocho. Otros cuatro están a la altura del conjunto blanquiazul: el Barcelona, el Athletic, el Eibar y el Deportivo. La conclusión es sencilla: doce de sus diecinueve adversarios han encajado más tantos. Eso sí, de poco sirve este consuelo, porque la preocupación por la fragilidad y la falta de contundencia es enorme tanto en el seno de la plantilla como entre los aficionados.