Malaga CF

El Málaga juega cuesta arriba

Camacho y Duda, en una disputa en el entrenamiento de ayer.
Camacho y Duda, en una disputa en el entrenamiento de ayer. / Álvaro Cabrera
  • Ha ido perdiendo en las siete últimas jornadas, en las que nunca fue el primero en marcar

  • El equipo ha mostrado fortaleza mental para sumar puntos en cuatro de los duelos, y es el que más rentabiliza sus goles en los minutos finales

Aunque no hay constancia de que alguno de los campos de Primera sufra inclinación en su superficie, el Málaga parece jugar cuesta arriba, y sus rivales, con pendiente a favor. Sólo así se justificaría que el cuadro que entrena Juande Ramos se haya visto obligado a tener que buscar siempre la remontada, con la excepción de la jornada inaugural.En efecto, el equipo ha ido perdiendo en todas sus citas, salvo ante Osasuna. Ha estado por debajo en el marcador en casi el sesenta por ciento de los minutos. Desde que empezó la Liga, a pesar de que ha sumado nueve puntos, únicamente ha estado ganando en 50 minutos (29 ante el cuadro navarro, 14 contra el Eibar y siete ante el Athletic, sin contabilizar los de prolongación). ¿Hay un problema de fondo o es un hecho simplemente casual?

No ser nunca el equipo que marca primero –desde la segunda jornada– puede denotar una falta de concentración, una tensión inferior a la del rival de turno. Pero, ¿puede ser tan simple el análisis? El miércoles zanjaba el debate Juan Carlos al referirse en concreto al duelo ante el Alavés: «El equipo entró bien al partido». El argumento recurrente para aludir a que se juega con la misma intensidad que el contrincante es que el gol encajado suele ser fruto de un error defensivo grave e individual. Caben los ejemplos del penalti de Recio en Las Palmas, la mala salida de Kameni en Vitoria o el despiste de Llorente con Aduriz ante el Athletic. Sin embargo, las jugadas también se pueden someter a otro enfoque. De Marcos no estaba suficientemente presionado antes de dar el pase a Aduriz; Llorente no es contundente por alto ante Deyverson antes del fallo de su meta, y ha habido otros muchos tantos productos de desajustes claros colectivos, como el primero de Gerard Moreno en Cornellá, el de Nano para el Eibar o el de Joaquín en Sevilla.

Hay otros datos que reflejan que el Málaga entra más tarde de la cuenta en combustión y que se condena a buscar la remontada. En tres ocasiones recibió goles en los primeros diez minutos de partido, y solamente lleva una diana en los primeros tiempos y siete en los segundos, un desequilibrio excesivo. Pero es que además cinco de los tantos llegaron en los últimos quince minutos de los partidos.

Atacar a rivales encerrados

La tendencia del Málaga a jugar con el marcador en contra tiene una consecuencia táctica evidente. No es igual atacar frente a rivales que ya administran una ventaja en el marcador que frente a otros que estén más necesitados, empatando o perdiendo. El caso más claro fue el del Alavés, muy sólido defensivamente, pero hasta conjuntos como el Villarreal o Las Palmas, que tratan bien el balón y tienen una propuesta atrevida, fueron más conservadores cuando se pusieron con renta a favor ante los de Juande. Las opciones de atacar con espacios con especialistas veloces como Keko, Jony o En-Nesyri (aunque no hayan jugado mucho) han quedado muy reducidas en lo que va de Liga.

En cualquier caso, el Málaga ha dejado clara su fortaleza mental en todos los partidos en los que ha navegado a la deriva, porque siempre peleó hasta el último instante y nunca se vio claramente superado por el rival. De siete citas fue capaz de puntuar en más de la mitad de ellas. Hubo dos victorias y otros tantos empates, aunque uno de ellos con más valor si cabe, al reponerse de un 0-2 adverso (ante el Espanyol). De la misma forma tuvo menos mérito el 2-1 al Athletic, al jugar una hora en superioridad numérica.

Esos periodos finales (los últimos veinte minutos de cada partido) le han permitido al Málaga sumar siete puntos y convertirse en el mejor de la Liga en esa fase de los partidos, por encima del Sevilla. Es un dato positivo, pero ahora sólo queda apelar a que el Málaga no se siga condenando a jugar cuesta arriba.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate