Diario Sur
Malaga CF

Juande Ramos: "El equipo tiene mucho margen de mejora; si estando mal vamos el 12º o el 13º..."

Juande, en la playa del paseo marítimo Ruiz Picasso.
Juande, en la playa del paseo marítimo Ruiz Picasso. / Salvador Salas
  • «Si no buscara soluciones, dirían y con toda la razón: «¿Para qué tenemos a un entrenador? ¿Qué hace este aquí si mantiene a los mismos?»

La cita es en el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso. El miércoles a primera hora de la tarde. Juande Ramos espera sentado delante del mar, de ese Mediterráneo que siempre le ha fascinado (ha vivido casi siempre en Elche), y con Málaga como una postal. Una de las razones de su regreso. Aquí se siente en casa, aquí es donde ha vuelto siempre que ha podido, aquí es donde mantiene amigos con los que ha sufrido y vibrado por las actuaciones de un equipo que lleva en el corazón. Aunque trata de disimularlo, tiene un rictus de preocupación. El Málaga ofrece demasiadas dudas. Pero no rehúye una sola cuestión. Desde sus ambiciones europeas en la presentación a la realidad actual, desde la planificación prevista hasta el recurso de En-Nesyri, desde los fallos defensivos hasta la falta de continuidad de Keko y Jony o el ostracismo de Santos, desde sus ansias por imponer un estilo hasta la penalización de tantas tarjetas. Y siempre con absoluta sinceridad y, sobre todo, naturalidad. Sin dar rodeos ni necesidad de leer entre líneas.

–¿El objetivo sigue siendo Europa o fue arriesgado hablar de ello en su presentación?

–Cuando llegué e hicimos la presentación teníamos unas expectativas con respecto a lo que iba a ser la planificación, lo que queríamos conseguir. Había una situación del club que daba a Camacho prácticamente por vendido y con el dinero que podíamos recoger podíamos estructurar la plantilla de una manera determinada. Todo esto conducía al optimismo en el sentido de que, aun con la baja importante de Camacho, teníamos la posibilidad de hacer una plantilla para luchar por objetivos ambiciosos. Yo creo que marcar los objetivos antes de empezar la pretemporada es un poco arriesgado y ya lo dije ese día. Una vez terminada la pretemporada y con la composición de la plantilla final, sí era el momento de valorar hasta dónde podía llegar el equipo. Siempre digo que nos tenemos que marcar objetivos altos, ambiciosos, pero posibles. Es necesario para que el club no se acomode, para que el jugador no esté adormecido, para que no se conformen todos con la permanencia… Sigo pensando lo mismo. Hay que pensar que el equipo tiene un margen de mejora importante porque hasta ahora no hemos estado ni mucho menos ni cerca de lo que queremos hacer. Y eso me hace pensar que si en esta situación el equipo se mantiene en la mitad de la tabla, y si somos capaces de corregir defectos y la sangría de goles, podemos escalar puestos en la clasificación.

–¿Y cómo califica la planificación?

–Hemos hecho lo que hemos podido, porque tenemos por delante el ‘salario Liga’. Nosotros sabemos, igual que lo sabe la dirección deportiva, que la plantilla no ha quedado definitivamente cerrada y que ha habido alguna posición que se nos ha quedado por reforzar porque no se nos ha permitido. Y por eso en ese aspecto sí tenemos margen de mejora. El club tiene que hacer un esfuerzo para completar esa posición que tenemos más débil y sé que se va a intentar.

–Y esa posición, no es un secreto, es la de delantero centro.

–Sin lugar a dudas. No es nada que haya que ocultar. Yo vi que era una carencia que pensé que el club debía mejorar. El club lo intentó dentro de sus posibilidades y no lo consiguió, y una vez que se cerró el plazo yo ya no he vuelto a pedir o a hablar de un delantero. Con los que estamos y los que somos debemos sacar la temporada adelante, o por lo menos hasta diciembre. Pero creo que en el club son conscientes de que es una situación que hay que mejorar. Necesitamos un hombre de unas características determinadas. Tenemos delanteros, pero de otras características, y nos falta ese perfil por la estructura del equipo. Tenemos buenos jugadores de banda que son extremos ‘puros’, centradores, y, como nos ha pasado en algunos partidos, nos ha faltado finalización. Necesitamos un hombre de envergadura, que domine el juego aéreo, que juegue bien de espaldas…

–¿La relación con Arnau sigue igual?

–Sí, sí, sí, excelente. Aquí trabajamos todos por el mismo objetivo: el director deportivo, el entrenador, los ‘scouting’, los trabajadores… Todos buscamos hacer lo mejor para que el Málaga crezca, cada uno desde su parcela. Las veces que yo hablo con Arnau él es consciente de que ese perfil que yo comento con él es necesario. Mi relación con él sigue siendo excelente.

Juande Ramos: "El equipo tiene mucho margen de mejora; si estando mal vamos el 12º o el 13º..."

–¿Y con Abdullah Al-Thani?

–Igual. Como es lógico, de respeto porque sabemos que es el propietario y el presidente del club, la persona que a la postre toma las decisiones de lo que se puede y no se puede hacer. Pero obviamente desde un punto de vista profesional mi relación es más estrecha con Arnau.

–Sinceramente, aunque no hubiera ni margen para traer a un delantero, ¿esperaba algún ‘caramelo’?

–Creo que hasta el último momento la posibilidad existió. No voy a hablar de nombres, porque unos han salido y otros no. Pero por las circunstancias, porque se trata de operaciones complejas, al final no se pudo hacer.

–Muchos aficionados piensan que se están dando demasiados cambios en las alineaciones y que usted no encuentra el estilo.

–Mire, si como está el equipo, con los partidos que hemos hecho, con los errores, con el juego que no es brillante, el entrenador no hiciera nada, no cambiara jugadores, no buscara soluciones, dirían y con toda la razón: «¿Para qué tenemos a un entrenador? ¿Qué hace este aquí si no es capaz de cambiar, si mantiene a los mismos cuando pierden, fallan o no juegan bien?» Digo yo que para algo estamos los entrenadores, para solucionar los problemas que surgen.

–También se dice que en el banquillo está muy estático.

–Esa es mi manera de dirigir, tanto en estos momentos en el Málaga como años atrás en el propio Málaga, el Sevilla, el Madrid o el Tottenham. Recuerdo que en el Sevilla me decían al principio que gesticulaba poco, que me movía poco en el banquillo, que no gritaba… Pero un año más tarde, cuando ganamos la UEFA, los mismos decían: «Mientras todos están entusiasmados, él está pensando el siguiente paso». Eso es el fútbol, siempre lo contrario de lo que ocurre...

–Ya estas alturas, ¿qué le preocupa más, no tener un once definido o no tener un estilo definido?

–Sin lugar a dudas, que el estilo no esté definido, porque yo no quiero un once definido. Entonces me quedaría sin plantilla. Si tuviera un once fijo, ¿qué le podría exigir al jugador 14, 15 o 16 si ya sabe que no va a jugar nunca, únicamente cuando no haya otro? Eso es lo peor que le puede pasar a un equipo: tener un once definido. Ahí tenemos al Atlético, Sevilla, Barcelona, Madrid… Rotaciones, alternancia, variantes... ¡A ver si allí no juegan todos los futbolistas! Si el futbolista se siente titular indiscutible, eso es la muerte para el futbolista y para el equipo. El futbolista debe tener siempre la máxima tensión para saber que, a lo más mínimo que se relaje, tiene un compañero que le va a quitar el puesto. Yo en mi vida he concedido un once, porque ni es justo ni es bueno para el equipo. Por eso digo que lo importante es tener un estilo definido, que va en relación con los jugadores que participan. Intento siempre adaptar el sistema a los jugadores que tengo en el campo.

–Hasta el momento le he preguntado por cuestiones globales. Ahora quería incidir en nombres propios. Por ejemplo, las miradas están en la defensa. ¿Hasta qué punto la baja de Weligton ha sido importante?

–Siempre justificar con la falta de un jugador parece como una excusa, pero en este caso creo que Weligton era más que necesario. Primero, por su experiencia, y segundo, porque en los centrales que han llegado, tanto Llorente por su juventud como Koné por el desconocimiento de la Liga o del idioma, necesitábamos que al lado de ellos hubiera un capitán que dirigiera esa defensa. Weligton conoce perfectamente el Málaga, la manera de jugar del equipo. Les habría venido muy bien a los nuevos jugar con él, pero por desgracia no hemos podido hacerlo. Por eso Llorente y Koné han debido apechugar con una responsabilidad que no les correspondía.

–¿Yesperaba más de Llorente?

–Es cierto que si hubiera jugado con un futbolista de más experiencia habría brillado mucho más. El problema es que ha tenido que asumir un rol y una responsabilidad que no le correspondían, porque con 22 años ser el capitán, el jefe de la defensa del Málaga… Tiene unas condiciones y un futuro tremendos, pero le ha tocado jugar con un chico que venía de otro país, que desconocía el idioma, y esas dos cosas hacen que el equipo haya pagado cierta inseguridad.

–Hablando de la responsabilidad, ahí está el caso de Juanpi. ¿Le está pesando la carga sobre sus espaldas?

–A pesar de su edad y su juventud, Juanpi es un jugador muy responsable. Tiene un futuro muy importante, pero el chaval tiene 20 o 21 años y está cargando con la responsabilidad de llevar la manija de un equipo como el Málaga. Hay momentos en que esa responsabilidad pesa, y pienso que Juanpi es un jugador que por su edad debe jugar libremente mientras que otros con más experiencia deben asumir ese rol de tener la responsabilidad. Y de hecho él, por lo responsable que es, se siente en la obligación de ser el que maneje el juego. Debe jugar con mucha menos presión de la que le estamos exigiendo.

–Muchos aficionados se preguntan qué pasa con Keko y Jony. Solo en dos partidos han coincidido en el once titular.

–Esta cuestión la he hablado con la dirección deportiva. Estábamos y estamos muy contentos con estos dos jugadores que conseguimos traer, aparte de que ya teníamos en las bandas a Chory Castro y Juan Carlos. Tenemos jugadores profundos de banda, buenos centradores, pero curiosamente en los tres primeros partidos, contra Osasuna y Villarreal en casa y en el campo del Espanyol, vimos en las estadísticas que el equipo llegaba mucho por las bandas, con cifras espectaculares a nivel de centros, pero esos centros no encontraban remate. Y eso me llevó a pensar cómo podíamos aprovechar esos jugadores, ya que no teníamos a ese delantero de referencia y rematador. Entonces, en un momento dado, pensé en jugar a banda cambiada con Jony, como en Las Palmas, para aprovechar su velocidad y su disparo. Es decir, buscar otro estilo para aprovechar mejor las llegadas. Yo lo tengo claro: cuando estoy viendo una cosa que no funciona, a la que no le saco rendimiento, mi obligación es buscar esa fórmula para rentabilizar mejor la plantilla. Por eso hemos apostado por jugar más por dentro, con juego combinativo y menos por banda, para reforzar otras situaciones de juego.

–¿Y ese delantero es En-Nesyri o cree que es otro perfil de delantero, más como acompañante?

–Me he cansado de decir que En-Nesyri, casi como Juanpi, está en pleno proceso de formación. Tiene 19 o 20 años y el año pasado jugó muy pocos partidos en Tercera División. Que se encuentre de la noche a la mañana en Primera, en un equipo consolidado como el Málaga, como el responsable de ser delantero centro, y que se diga que el Málaga no marca goles porque En-Nesyri no marca, está fuera de lugar. Eso puede hacerle mucho daño al futbolista. Está en un periodo en el que debe ir jugando minutos a medida que le vayan llegando. Si sale bien, como pasó el día del Eibar, fenomenal, y si no sale bien, como en otros partidos en los que no ha tenido suerte de hacer gol, no le puedo cargar la responsabilidad de que el equipo no haga goles. ‘Nesy’ es un chico que me gusta por las características que tiene, como potencia, velocidad o salto, pero también tiene que mejorar en muchas cosas porque está en edad de ello, como el control, el remate o una serie de cosas que irá puliendo con los entrenamientos y con los partidos. Estoy muy preocupado porque ya ha jugado varios partidos, no ha tenido la continuidad en cuanto al gol y parece como si ya no estuviera dando la medida. Y no es eso. Él está dando el trabajo que se le pide y el que puede, pero con su edad hay que tener mucha paciencia con él. Y, sobre todo, dar los pasos justos, no dar pasos avanzados porque podemos crear una situación que lo puede traumatizar. No quiero que se dé el caso de que juegue varios partidos más, no acierte y empiecen a pensar que ya no vale para Primera No es el caso. Hay que darle sus plazos.

–Seguimos con los delanteros. Michael Santos supuso una inversión importante y aún no ha debutado.

–Solo puedo tener palabras de elogio para él, porque es un magnífico profesional que trabaja y se esfuerza cada día. Está en un proceso de adaptación que esperemos que termine pronto. Estoy personalmente satisfecho con él, pero debe tener paciencia y esperar su momento.

–Lleva siete años fuera de España. ¿Ha notado mucha diferencia en el fútbol español, en la Liga?

–Es cierto que hemos estado unos años fuera, pero veía todos los partidos de la jornada porque en los países en los que estábamos teníamos los canales gracias a las parabólicas. La Liga ha evolucionado como el fútbol en general, como en cualquier otro país. Pero el conocimiento de la Liga es el mismo por el seguimiento que he hecho tanto de los equipos como de los jugadores. Y como tengo gente cercana y amigos, ese seguimiento ha sido exhaustivo.

–No sé si llegó a hablar con Javi Gracia. ¿Le está costando más cambiar el estilo del equipo, muy definido con su antecesor en el cargo?

–Sí, eso quizá sea el punto más importante. No pude hablar directamente con Javi, pero sí hemos intercambiado opiniones a través de compañeros. Eso es, sin lugar a dudas, la mayor diferencia. Aunque la plantilla es la misma en un 50 o un 60 por ciento, el equipo estaba acostumbrado a un tipo definido de trabajo y yo he marcado otro bastante distinto. Trabajamos en cambiar esa mentalidad. Pero sí, con respecto al juego sí existen bastantes diferencias.

–¿Y cuál es el estilo que quiere Juande Ramos para el Málaga?

–Ese tipo de comentarios prefiero no hacerlos en público, porque debo hacerlo con los jugadores. Es evidente que el Málaga de Javi Gracia dio un rendimiento a nivel de resultados muy bueno y el nuestro no lo está dando. No es que uno sea mejor o peor. Simplemente el estilo que yo quiero en el Málaga es diferente y espero cambiarlo con los jugadores.

–Hoy por hoy, con sinceridad, ¿el objetivo es la permanencia y luego ya veremos?

–La Liga española es muy igualada, muy competida. Por ver el lado positivo, si bajo mi punto de vista estamos con un funcionamiento que no me gusta y estamos en mitad de tabla, creo que cuando esa mejora llegue las posibilidades del equipo aumentarán. La casa hay que empezarla por los cimientos y no vender humo donde no lo hay. En este preciso momento lo que necesitamos es la tranquilidad y la seguridad de conseguir la permanencia y también de sumar cuantos más puntos, mejor. Y luego el equipo se soltará y se relajará. Entonces es cuando puede venir ese plus que te puede acercar a las posiciones con las que todos soñamos. Para mí sería difícil decir que estuviéramos jugando muy bien y que fuéramos el 10.º o el 12.º. Porque entonces pensaría: «Es que ya no podemos hacerlo mejor y lo único que podemos es ir a peor...». Pero, si estando jugando mal o con problemas, vamos en el puesto 12º o el 13º, en cuanto mejoremos un poco, el equipo puede dar un par de pasos más que le harán mejorar.

–Lo que no me negará es que el partido ante el Leganés aparece como crucial para dar ese primer paso o para quedarse estancado.

–¿Qué me diría si esa pregunta me la hubiera hecho antes de jugar con el Athletic? ¿O contra el Eibar? También estábamos con la soga al cuello y también eran vitales. Ojalá le ganemos al Leganés, pero dentro de un par de semanas seguro que me hará la misma pregunta con el Sporting. Y después con el ‘Depor’. No hay otra situación que sumar puntos. Si puede ser de tres en tres, mucho mejor. Y más en este caso que son rivales que teóricamente, y que no se me malinterprete, debemos dejar atrás por presupuesto, por equipo… Y también pensando que ahora van a empezar partidos fuera contra el Atlético de Madrid, Barcelona, Sevilla… Necesitamos acumular puntos porque van a ser partidos duros y complicados. Sinceramente, me da igual el rival que me diga. Lo importante es sumar puntos, y en casa tenemos que intentar por todos los medios que sea de tres en tres, porque eso hará que el equipo se sienta cada vez un poco más seguro y cada vez vaya mejorando un poco más.

–Pero ganar supondría encadenar tres resultados positivos…

–Las victorias dan seguridad y confianza; las derrotas, lo contrario: nerviosismo, inquietud, inestabilidad… Debemos intentar enlazar el mayor número de victorias y, cuando no sea posible, un punto para que el equipo cada semana vaya sumando.

–Al aficionado le preocupa otro aspecto: las protestas. El Málaga acumula tarjetas por este motivo. ¿Eso se puede trabajar de alguna manera para que no sea tan habitual?

–La necesidad que en estos momentos tenemos de puntuar influye. El profesional debería saber contenerse. Lo que sí es cierto es que se está a 160 pulsaciones y que a veces el futbolista pierde los nervios. Ha hecho una falta que él considera que no ha hecho, o la ha hecho otro compañero y eso genera su protesta… Son situaciones difíciles de manejar por parte del futbolista. Y si son jugadores con poca experiencia… Si el jugador no sabe controlar o ‘leer’ esa situación de partido, tener esa frialdad… Eso le suele pasar a un jugador joven. Pero sí, hay que intentar que una situación individual no perjudique al equipo.

–¿Es cuestión de mentalización, de falta de tensión, que el equipo tenga tantos errores en los primeros minutos y que cuestan goles?

–Esa es una de las cosas que más nos preocupan en el equipo. Precisamente el otro día, en Vitoria, elegí una defensa digamos más conservadora con la intención de tener más seguridad para no encontrarnos con la angustia de que nos marcan un gol pronto y debemos ir otra vez a remolque. Pero volvió a ocurrir de otra manera inesperada. Porque es cierto que cada vez ha pasado de una manera distinta. En Las Palmas fue por un penalti; en Bilbao, por un acierto del contrario y en el que tú también fallas… Son jugadas tan distintas unas de otras que no puedes decir que es un problema que siempre se repite. Son esas situaciones o rachas inexplicables del fútbol a las que no sabes contestar por qué sucede. El equipo salió en Vitoria muy bien, hizo siete u ocho minutos espectaculares, dominando al contrario, jugando en campo rival, sacando un par de córners, y a la primera de cambio que el contrario se acercó… Hablamos de un centro desde la banda en línea de medios, sin peligro, en el que el balón sale para arriba, el portero llega tarde, el delantero remata hacia arriba y, aun así, la pelota cae dentro de la portería. Es que se dan una serie de circunstancias negativas que realmente uno no puede explicar. Pero estoy tranquilo, porque en esta situación, como en las restantes, la disposición de los jugadores es extraordinaria. Se trabaja mucho para mejorar en todos los aspectos y confío en que pronto veamos resultados.

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