Malaga CF

El encanto silencioso de Chory

Chory se marcha de De Marcos con un autopase.
Chory se marcha de De Marcos con un autopase. / Ñito Salas
  • El uruguayo, al que no le gusta alzar la voz, se ha ganado el respeto de sus compañeros por su compromiso y su actitud, sobre todo cuando era suplente

  • La pasada temporada tuvo un papel importante en la adaptación de Ricca al ritmo del fútbol europeo y en esta se ha repetido con el delantero Santos

Cuando SUR desveló en febrero que el Málaga había cerrado la incorporación del sportinguista Jony, probablemente algunos aficionados pensaron que peligraba la titularidad de Chory Castro. Sin embargo, después de dos meses y medio de competición parece evidente que el uruguayo es fijo en la posición de extremo izquierdo. Su titularidad no se cuestiona, como tampoco su papel en el equipo. Desde luego, el ‘charrúa’ posee un encanto silencioso que ha calado en el grupo.

Fue el entonces entrenador del Betis, Pepe Mel, el que lanzó a comienzos de enero un dardo al director deportivo del club, Eduardo Maciá, con el que estaba abiertamente enfrentado. «El Málaga ya ha fichado a Chory; eso es lo que tenemos que hacer», recalcó. El club de La Rosaleda –en la persona del recién llegado director deportivo, Francesc Arnau– formalizó en diciembre el fichaje del extremo uruguayo gracias a la colaboración del magnate del fútbol uruguayo, Paco Casal. También tuvo mucho que ver el propio futbolista, que rechazó otras propuestas (como las del propio Betis o del Celta).

Desde el primer día

Ysi por algo brilló Chory Castro desde el primer día como malaguista fue por su compromiso. Llegó de la Real Sociedad con muy poco ritmo. En los 18 primeros encuentros del campeonato solo había sido titular una vez y además había disputado pocos minutos en otros siete. En concreto, desde la undécima jornada solo había jugado seis minutos. Pero fue aterrizar en La Rosaleda y comunicarle al entrenador, Javi Gracia, que estaba para saltar al campo desde el principio en Las Palmas. Aquella tarde el ‘charrúa’ no fue sustituido hasta que se vio extenuado, a un cuarto de hora del final.

Chory no tardó en pagar las continuas idas y venidas por la banda que suele exigir el técnico navarro a los extremos y cayó lesionado al cuarto encuentro. Pero tuvo mucho que ver que el uruguayo se implicara al máximo. Igual que cuando reapareció, sin demorarse lo más mínimo. Y así hasta el final. De los doce últimos encuentros fue titular en once y firmó partidos extraordinarios que confirmaron el acierto de su fichaje. A todo ello hubo que sumar su rol de mentor de Ricca, al que protegió y aconsejó desde el primer día. La rápida adaptación del lateral izquierdo al fútbol europeo y a la Liga obedeció en gran medida al valioso papel de su compatriota. Ambos son uña y carne, y son inseparables en los viajes, en los que siempre van sentados juntos.

Esta temporada no comenzó bien para Chory, al que en verano le costó soltar algún kilo de más –siempre se ve obligado a cuidar su peso–, y el nuevo entrenador apostó por Jony para el flanco izquierdo de la zona de ataque. Y si valiosa fue su contribución durante la pasada temporada, no lo ha sido menos durante estos meses. Pese a su suplencia, el uruguayo se ha comportado con un compañerismo exquisito. Ni una sola queja ni tampoco una mala cara. Al contrario. Siempre ha tratado de ayudar. Otra muestra de implicación, pero de puertas adentro del vestuario. Paralelamente, también ha sido clave en la progresión de su compatriota Santos, al que le ha costado muchísimo adaptarse al ritmo de juego y competición en España.

Chory se ha ganado (aún más) el respeto de todos. Trabajó en silencio para revertir su situación después de verse en el banquillo en las tres primeras jornadas y en Las Palmas incluso acusó la falta de minutos. En los últimos cinco encuentros su compromiso lo ha llevado a tirar del equipo donde más le gusta, en el campo. En el vestuario prefiere ser uno más, sin alzar la voz ni en los buenos ni en los malos momentos. De ahí su encanto silencioso.

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