Malaga CF

‘Bestia blanquiazul’ incluso con bajas

Piqué, en su gesto habitual de queja, en una discusión en la recta final del partido.
Piqué, en su gesto habitual de queja, en una discusión en la recta final del partido. / Agencia Lof
  • El Barcelona volvió a sufrir para crear ocasiones frente a un Málaga que compensó sus numerosas ausencias con un orden defensivo casi impecable

El Barça no tiene ‘bestia negra’, sino ‘bestia blanquiazul’. Es el Málaga, que encima ayer vestía de amarillo, color gafe para algunos... Definitivamente el equipo de La Rosaleda, con uno u otro entrenador, con unos u otros jugadores, les amarga la tarde a Luis Enrique, Piqué, Busquets, Neymar y compañía cuando comparece en el Camp Nou. Ayer, de nuevo, los azulgrana acabaron impotentes debido a las enormes dificultades para generar ocasiones, esta vez incluso a pesar del rosario de bajas en las filas malaguistas.

Al final Kameni fue el héroe. Pero esa es la sensación por lo vivido sobre todo en los últimos minutos. El Barcelona se fue al descanso con casi el 80 por ciento de la posesión de la pelota, pero a la hora de la verdad el camerunés no tuvo tanto trabajo. Solo un tiro de Piqué en un córner que lo pilló bien colocado y, eso sí, un remate abajo, envenenado, de Rafinha con una felina reacción del cancerbero. Poco más. Mucho ruido y pocas nueces.

Más allá de las ausencias de Messi y Luis Suárez, el Barcelona no juega al ritmo del Atlético de Madrid. Se ha convertido en un equipo previsible a menos que el mejor jugador del mundo destape el tarro de las genialidades. Por eso, en la víspera Juande lanzó un mensaje claro: «Solo espero que no cometamos los mismos errores que aquel día contra el Atlético». Entonces, la pifia a las primeras de cambio tiró por la borda cualquier esperanza en el Calderón, aunque incluso con 3-2 hubo alguna opción... «Hay pocas dudas sobre la manera de jugar», había apuntado el manchego. Solo quedaba evitar el ya típico despiste individual.

...Y encima sin Chory

El Málaga no pareció acusar tantísimas bajas, porque hasta se cayó del cartel Chory Castro, renqueante. Se trataba, según el técnico, de «esperar, arriesgar o apostar» antes de tomar una decisión. Optó por lo primero. Juan Carlos no tiene el mismo recorrido, pero interpretó muy bien su función. El madrileño y Ontiveros, en las bandas, no estuvieron tan pendientes de los laterales, pero sí de reforzar por dentro la teórica debilidad de Juanpi y Pablo para evitar pasillos interiores. Las subidas de Sergi Roberto y Digne no suponían una obsesión. Para eso estaban Ricca y Rosales con el refuerzo de Mikel y Llorente. La clave era no dejar huecos por dentro; es decir, bascular bien a las bandas y mantener las líneas juntas para evitar el juego entre líneas. Solo la movilidad de Rafinha provocó algún quebradero de cabeza en posiciones interiores, porque en ataque estático el Barcelona es mucho más previsible si no está Messi.

Lo demás fue coser y cantar. La colocación de las líneas y la sincronización de los jugadores hicieron que el desgaste no fuera físico, sino, como reconoció al final del partido, más bien mental. Los pupilos de Juande adivinaron casi siempre el pase por encima de la defensa o el destino de la pelota en los servicios desde los flancos. Solo quedaba estar concentrados en las acciones de estrategia y evitar los disparos desde la frontal en algún rechace para lograr el objetivo.

  El equipo jugó tan bien protegido que los nervios no hicieron mella en Luis y Mikel, muy aseados en todo momento en un escenario imponente. Porque ese es otro mérito: el Málaga empató en el Camp Nou con un equipo bastante joven, con una media de poco más de 24 años. Y como detalle anecdótico terminó el partido sin uno solo de sus fichajes para esta temporada. Definitivamente se ha convertido en la ‘bestia blanquiazul’ del Barça, un equipo que siempre marcaba en casa desde que se quedó a cero el 21 de febrero de 2015. Fue también ante el Málaga. Fue también ante Kameni, Rosales y Torres.

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