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Malaga CF

El Málaga asegura que lo tenía todo previsto para evitar la alineación indebida

  • Los jugadores titulares estaban advertidos del riesgo, y los suplentes tenían las camisetas puestas ante un cambio que podía ser obligado

El Málaga asegura que el sábado, durante el partido del Camp Nou, lo tenía todo previsto para evitar una alineación indebida y que desde el principio en el banquillo todos sus miembros estaban al tanto de la reglamentación vigente. Como apuntaba ayer este periódico, siempre deben estar sobre el terreno de juego siete futbolistas con ficha de su plantilla.

La entrada de En-Nesyri por Sandro en el minuto 81 provocó que en el terreno de juego el Málaga contara en ese momento, ya con uno menos por la expulsión de Llorente, con tres futbolistas con ficha del filial (Luis, Pablo y el delantero marroquí) y siete profesionales. El riesgo se centraba en que el colegiado, De Burgos Bengoetxea, expulsara a uno de estos, aunque, según el club, «todo estaba controlado».

Las mismas fuentes recalcan que todos los jugadores titulares estaban advertidos de este riesgo para que evitaran la expulsión e incluso los suplentes, al contrario de lo que ya es habitual en los últimos años, estaban perfectamente uniformados, con las camisetas puestas, con las que incluso realizaron los ejercicios de calentamiento en la banda.

Molestias de Juan Carlos

La clave estaba en reservar el último cambio. Según ha podido saber este periódico, Juan Carlos comenzó a sufrir molestias en la recta final, pero se le insistió en que debía seguir en el terreno de juego. La previsión era apurar al máximo la última sustitución con el fin de prescindir de uno de los jóvenes (como ocurrió con Pablo a pocos segundos del final) y evitar riesgos.

¿Ysi se producía una segunda expulsión de un profesional? El Málaga tenía previsto hacer de inmediato la tercera sustitución, aunque conviene incidir en que en una situación de este tipo el árbitro del encuentro no está obligado a autorizarlo al instante, salvo que se trate de la expulsión de un portero. Entonces, el colegiado sí debe aguardar todo el tiempo necesario para que salga su sustituto.

Los futbolistas estaban advertidos de que, de producirse esta situación, debían ‘parar’ el partido. Es decir, demorar al máximo la salida del campo del expulsado y comunicarle tanto al árbitro como al cuarto árbitro la situación creada y el riesgo de alineación indebida. En el seno del equipo existía la convicción de que De Burgos Bengoetxea no habría puesto objeciones a ello y habría permitido el cambio inmediatamente.

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