Diario Sur

Malaga CF
Boyko, en un entrenamiento de la semana pasada.
Boyko, en un entrenamiento de la semana pasada. / Salvador Salas

La hora de Boyko

  • El guardameta ha sorprendido en el vestuario por su alto nivel y su carácter dicharachero

  • El Málaga tuvo que acceder en agosto a la exigencia del Besiktas de incluir una opción de compra de seis millones

Mañana llega la hora de Boyko. El internacional ucraniano debutará en la portería del Málaga en la primera cita copera de la temporada, en el Nuevo Arcángel frente al Córdoba (a partir de las nueve de la noche).

Poco se ha podido ver de Boyko hasta ahora, entre otras razones porque los entrenamientos son a puerta cerrada. Eso sí, es más fácil fijarse en la parte final del calentamiento antes de cada partido; es decir, cuando Kameni siempre se marcha al vestuario unos minutos antes que el resto de sus compañeros.

Precisamente en esa parte del calentamiento Boyko ofrece un nivel altísimo. Tanto en los disparos desde fuera del área como en los ejercicios con remate a bocajarro tras centros desde las bandas. Igualmente muestra dominio por alto, detalle que no puede sorprender por su elevada estatura, por encima del metro noventa. A veces sus intervenciones, como sucedió en Vitoria, sorprenden incluso a sus compañeros.

En el vestuario Boyko no tardó en ganarse a los compañeros cuando llegó a finales de agosto. El internacional ucraniano venía a suplir la salida de Ochoa, que había dejado buenos amigos en el grupo y que se había ganado el respeto porque apenas había hablado en público de su ostracismo después de haber llegado como fichaje estrella tras su gran actuación con la selección mexicana en el Mundial de Brasil (otra cuestión, muy distinta, es su entorno).

Si Ochoa era un tipo cordial pero muy prudente y tremendamente discreto, Boyko destaca por su carácter dicharachero. Es habitual verlo sonreír y gastando bromas continuamente, sobre todo a los miembros del cuerpo médico y a los utileros. Su adaptación a Málaga fue muy fácil porque desde el primer día Kuzmanovic (suizo de origen serbio) ejerció de guía. De hecho, cuando han coincidido en los viajes, siempre se han sentado juntos en el avión. Eso sí, ninguno de ellos ha tenido excesivos problemas con el idioma. El centrocampista ya hablaba italiano, así que entiende lo que le dicen, salvo algunas expresiones. Por su parte, al ucraniano no le ha costado compenetrarse con el preparador de porteros, Paco Ruiz. Ya manejaba muchas palabras en español porque esa función le correspondía al exmalaguista Pedro Jaro primero en el Dnipro, club que lo traspasó al Besiktas, y después en la selección de su país.

Boyko, frustrado por no jugar en el Besiktas, tiene muchas esperanzas en que su rendimiento le permitirá continuar en el Málaga varias temporadas. En principio no parece fácil, puesto que el club turco impuso como exigencia a finales de agosto que la cesión incluyera una opción de compra muy alta para un guardameta; en concreto, seis millones.