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Pablo, el protagonista de la noche. / EFE

El Málaga incendia Mestalla

  • Un gol de Pablo premia el aplastante dominio en la segunda parte ante un Valencia arrinconado

Hasta el último suspiro. Así peleó el Málaga para hacerse con un punto más que merecido ante una caricatura de Valencia, un equipo arrinconado y asustado que casi ni asomó de su parcela en la segunda parte. Mestalla acabó con un incendio, con los aficionados locales desesperados al comprobar el incesante empuje de un equipo más modesto y plagado de bajas. El fútbol a veces sí es justo.

Porque la verdad es que Juande no tiene mucho para elegir. Esta vez la novedad en la alineación no estuvo entre los jugadores de campo, sino bajo los palos. Él manchego se decidió a alinear a Boyko en perjuicio del hasta ahora inamovible Kameni. Es cierto que tampoco se esperaban muchas variaciones en el once dada la interminable relación de bajas (hasta ocho) Aun así, la capacidad de superación de este Málaga es admirable. Plagado de jugadores llamados a ser recambios o a esperar algún día su oportunidad por su juventud, el equipo jugó de tú a tú a un rival con futbolistas bien dotados técnicamente.

el protagonista

Mestalla enmudeció muy pronto, a los dos minutos y medio, cuando Pablo enganchó un zurdazo inapelable en un balón que caía desde muy arriba por el rechace a un disparo de Ontiveros. La satisfacción duró muy poco, porque el Valencia se recompuso en una falta lateral de Parejo con rosca y buscando el remate 'a la corta'. El descuido fue imperdonable y Rodrigo, como el medio centro castellonense, mandó la pelota a ese rincón en el que casi es imposible que llegue el guardameta.

Ambos equipos no se tomaron respiro. El Valencia no tuvo el más mínimo recato en protegerse con cinco defensas pese a que el Málaga contaba con un solo punta. Incluso, Prandelli se percató de que el peligro blanquiazul iba a llegar por la derecha, con Ontiveros y Rosales, y a la pareja Siqueira-Abdennour sumó a Medrán. Inicialmente era Parejo el más escorado a ese costado dentro del trío de medios centro, pero el italiano quiso ahorrarle esfuerzos al capitán. El cuadro local se aferró a su pareja de delanteros (Rodrigo-Munir) e incluso volcó al primero a la banda derecha para rentabilizar alguna llegada desde la segunda línea. Así se fabricó el 2-1, con Medrán completamente solo casi a la altura del punto de penalti para volver a mandar la pelota otra vez junto al palo.

Pese a las ausencias, al Málaga se le vio muy entero en el cuerpo a cuerpo. Eso sí, volcó el juego casi siempre a la derecha, donde Ontiveros la pidió constantemente para encarar. En el otro flanco, a Chory Castro no se le vio tan suelto y Ricca prefirió cobijarse para evitar que las caídas de Rodrigo a su zona causaran problemas a Mikel. El equipo trianguló bien, pero de poco vale si no superas líneas, máxime si por delante tienes a siete rivales en una muralla. El empate pudo llegar en otro rechace y en otro zurdazo. Siqueira, bajo los palos, evitó el tanto de Juanpi.

La segunda parte sirvió para comprobar que el Valencia hoy por hoy es un equipo vulgar, que al Málaga le cuesta generar situaciones de peligro en el uno contra uno por mucho que tenga controlado el juego, y también que a Iglesias Villanueva se le escapan las riendas del encuentro a poco que el encuentro se trabe. El asedio malaguista fue constante, tanto como él quiero y no puedo para tener una oportunidad potable ante Diego Alves.

Los pupilos de Juande tuvieron que conformarse con un rosario de saques de esquina (acumuló hasta trece) frente a un rival replegado, con un descarado 'catenaccio', que salió solo dos o tres veces de su parcela. La presencia de Duda sirvió para arrinconar aún más al Valencia, que agonizó hasta que el Málaga lo ajustició con otro gol de Pablo e incendió Mestalla.

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