Diario Sur
Malaga CF

Un cambio que se veía venir

Kameni se estira por una pelota con Boyko detrás durante un entrenamiento la semana pasada.
Kameni se estira por una pelota con Boyko detrás durante un entrenamiento la semana pasada. / Ñito Salas
  • Internamente no sorprendió tanto la suplencia de Kameni. Los problemas del camerunés en el golpeo del balón y algunos errores en el juego aéreo habían provocado dudas en el cuerpo técnico en el primer tercio del campeonato

El merecidísimo empate del Málaga y el aplastante dominio durante la segunda parte (el orden de los factores no altera el producto) dejaron en un segundo plano lo que habría supuesto un debate en el entorno de haberse producido una derrota: la suplencia de Kameni. El argumento empleado por Juande Ramos para justificar esta decisión se basó en los problemas físicos del camerunés. Pero, ¿en qué porcentaje? Es decir, ¿pesaron más esas molestias o las dudas que mantiene el técnico sobre algunos aspectos del cancerbero? Esa es la cuestión.

Lo que sí es evidente es que Kameni ya no es indiscutible. Está por ver si esa situación se revierte (como pasó con Peiró en el caso de Contreras en la primera temporada en la élite, cuando el entrenador apostó por Rafa en Mallorca y luego volvió a depositar su confianza en ‘Koke’) o si se mantiene (como en la campaña del proceso concursal, cuando Muñiz dejó de contar con Arnau en un partido de Las Palmas y ya apostó en firme por Goitia). Esa es otra gran incógnita.

Inevitablemente, nada más conocerse la elección de Boyko, surgieron los comentarios respecto a que el ucraniano fue petición expresa de Juande. No obstante, conviene recordar que llegó por varias razones: primero, porque el club tuvo que desprenderse de Ochoa al superar el tope de extracomunitarios (es más, se le pagó la ficha completa de esta temporada para que se marchara al Granada); segundo, porque el mercado no ofrecía muchas alternativas, y tercero, porque el Besiktas dio todas las facilidades del mundo para cederlo.

Papel en el grupo y carisma

En el primer tercio del campeonato a Juande (y al cuerpo técnico) le han asaltado las dudas sobre el rendimiento de Kameni. En particular, en dos aspectos: el golpeo con los pies y el juego aéreo. Pero, como contrapeso, se asume su papel en el grupo y su carisma. No es desde luego una decisión fácil para el entrenador, que probablemente tras alguna actuación no muy afortunada del camerunés ya se planteó darle la oportunidad a Boyko (como tras el encuentro en Vitoria).

A Juande le preocupan sobremanera las dificultades de Kameni para golpear en largo. No ha sido esta una virtud del camerunés los últimos años, pero sí es cierto que ahora se han acentuado. Sus envíos apenas llegan a la divisoria (salvo que lance en semivolea), lo que implica más dificultad para que el equipo salga. Esa aparente inseguridad ha llevado al entrenador a recalcarle al portero en el descanso de algún partido que el retraso en el golpeo facilita el repliegue del rival.

Quizá sea cierto que el futbolista no está del todo bien físicamente (se ha ejercitado poco las dos últimas semanas), pero llama la atención que el relevo se haya producido tras un encuentro, el del Deportivo, en el que dos poco afortunados golpeos en largo de Kameni tuvieron incidencia en los goles visitantes: en el primero, porque después del saque inicial de centro lanzó mal y ya el Málaga no salió de su parcela los primeros minutos, y en el tercero, porque así se originó el empate visitante. Asimismo, durante la segunda parte, con el equipo más replegado y presionado por el contrario, hubo otras acciones similares de Kameni que no ayudaron a que el equipo ganara metros.

El otro aspecto es el juego aéreo. Ahí a Kameni también lo han visto dudar en exceso los técnicos. Más allá del tercer gol del Deportivo, que no es tanto una mala salida por alto como una precipitada y arriesgada, se echa en falta más dominio de esa faceta, como si le costara más tomar impulso. En este sentido, las dos portentosas intervenciones en los últimos minutos en el Camp Nou (en particular, una a tiro de Neymar) llegaron en rectificaciones tras sendas jugadas en las que el cancerbero no midió del todo bien.

Con todo, cabe insistir en el interrogante: ¿hasta qué punto influyeron en la decisión de relevar a Kameni sus problemas físicos, su falta de continuidad en el día a día? Juande ha tenido a sus órdenes en el Dnipro a Boyko y lo conoce bien. Precisamente el ucraniano brilla en esas dos facetas: el juego aéreo (rentabiliza su más de metro noventa de estatura) y el golpeo en largo. No obstante, en Mestalla poco pudo hacer en los dos goles (con remates ajustados al palo y casi a bocajarro), pero se mostró nervioso en un blocaje del balón en un tiro cómodo y en dos lanzamientos en largo.

Callado en el viaje

A partir de ahora habrá que ver la decisión de Juande. Desde luego, Kameni viajó a Valencia desconocedor de la decisión del manchego, aunque tanto en la ida como en la vuelta estuvo particularmente callado en su habitual asiento en la última fila (Boyko, una más adelante, sí estuvo sonriente, como es habitual en él). Que el camerunés arrastrara más o menos problemas no debía influir en su convocatoria porque, con tantos jugadores no profesionales, las limitaciones para no incurrir en alineación indebida se habrían disparado con la presencia de Aarón en el banquillo. Evidentemente Kameni ya no es indiscutible, pero conviene incidir en que en su carrera ha vivido momentos poco agradables y siempre ha logrado sobreponerse...

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