Malaga CF
Fidel Uriarte siempre mantuvo contacto con muchos amigos en Málaga desde su marcha en 1977.
Fidel Uriarte siempre mantuvo contacto con muchos amigos en Málaga desde su marcha en 1977. / SUR

Adiós a Uriarte, que debutó contra el Málaga y se retiró en el Málaga

  • Extraordinario profesional, había sido 'pichichi' con el Athletic y brilló como blanquiazul en la posición de 'libero' en el ascenso en 1976

Desgraciadamente la noticia no sorprendió entre sus mejores amigos y conocidos en Málaga: Fidel Uriarte murió ayer a los 71 años. Una enfermedad degenerativa había provocado que en los últimos tiempos el que fuera extraordinario jugador del Athletic e inmejorable profesional en el Málaga no se acercara a San Mamés para ver el encuentro entre sus dos equipos. Era además el único caso de un jugador blanquiazul que debutó contra el Málaga y que luego se retiró en sus filas.

Uriarte lo fue todo en el Athletic desde que se estrenó como profesional en La Rosaleda. Fue el 23 de septiembre de 1962. En la convocatoria Zubieta incluyó a dos jóvenes. El luego malaguista jugó de salida, y posteriormente, por lesión del portero titular (Carmelo), lo hizo el que luego sería un mito, Iribar. La experiencia no fue positiva para el conjunto bilbaíno, que perdió ante los pupilos de Sabino Barinaga víctima de los goles de Pipi y Mendi.

En el Athletic Uriarte, que jugaba como interior derecho en la línea de ataque (de '8', como se decía entonces), disputó 297 partidos en la Liga con un promedio goleador muy relevante (logró 90 tantos), consiguió dos títulos de Copa (en 1969 y 1973) y ganó el Trofeo Pichichi en la temporada 1967-68 con apenas 23 años y tras firmar 22 goles. Era este último un logro que se les había resistido durante quince años a los jugadores bilbaínos desde la exitosa serie del incomparable Zarra. De este modo, el futbolista nacido en Sestao tuvo la recompensa de vestir nueve veces la elástica de la selección absoluta.

Al borde de la treintena Uriarte dejó el Athletic y fue fichado por el Málaga, donde dejó una honda huella como profesional y compañero. Cabe destacar como curiosidad que durante sus tres temporadas como blanquiazul vivió en un hotel en Torremolinos debido a su gran amistad con el entonces director general de la compañía Aloha. Llegó a la entidad de Martiricos en la temporada 74-75, la última del 'quinquenio de oro', recordada tristemente porque el pulso entre Marcel Domingo y Viberti lo había fracturado todo. Uriarte ya no venía para jugar como delantero o interior, sino en una posición más retrasada, como centrocampista.

El descenso hizo que el vasco se estrenara en 1975 en Segunda División, aunque lo hizo a las órdenes de un entrenador que lo conocía a la perfección, Milorad Pavic, que ya lo había tenido en el Athletic. Uriarte firmó entonces una temporada colosal, con 39 partidos jugados, pero como defensa. El técnico lo situó como 'libero', posición en la que siempre jugaban él u otro veterano, Benítez (este ya en su última temporada), junto a otros tres históricos en la zaga, el central Macías y los laterales Aráez y Monreal. Precisamente Uriarte y Benítez, por su condición de veteranos, se convirtieron esa campaña en los animadores del grupo con sus bromas. Pero se da la curiosa circunstancia de que Uriarte también jugó ese ejercicio en la línea media (como medio derecho, en la posición habitual de Requejo) y esporádicamente como delantero centro (en la que era fijo Orozco).

Pésimos resultados

La tercera y última temporada de Uriarte como malaguista no pudo ser más adversa para él. Una neumonía y una recaída hicieron que estuviera constantemente en el dique seco. Los pésimos resultados se llevaron por delante a Pavic y también al presidente, José Ibáñez, que cumplió su promesa de que antes de destituir al técnico se marcharía él. El relevo en el banquillo estuvo en casa, en José Luis Fuentes, que en el último partido de Liga le brindó al vasco la oportunidad de despedirse. Fue frente al Real Madrid; jugó, como siempre, más cerca del área contraria, y el Málaga se impuso por 2-1 con goles de Orozco y de un recién llegado llamado Juan Carlos, hoy jefe de los servicios médicos del club.

Intachable profesional y excelente compañero, Fidel Uriarte Macho siempre se distinguió por su rectitud, su corrección y su gran educación. Más allá de sus grandes logros futbolísticos dejó huella por ser una persona muy cordial y también por ser el habitual 'embajador' malaguista en San Mamés y un magnífico anfitrión para todos los que alguna vez acudimos a la 'Catedral'. De ahí el pesar entre sus numerosos amigos y conocidos por su fallecimiento.

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