Malaga CF

La puerta de autoridades de La Rosaleda llevará el nombre de José Carlos Pérez

José Carlos Pérez (centro) conversa con Manuel Pellegrini y Antonio Fernández.
José Carlos Pérez (centro) conversa con Manuel Pellegrini y Antonio Fernández. / Pepe Ortega
  • Al-Thani rinde tributo al directivo fallecido, uno de los más carismáticos del club y el encargado de planificar la mejor plantilla de la historia

Desde el próximo 9 de febrero, la puerta de autoridades de La Rosaleda también tendrá nombre. El presidente y propietario del Málaga, Abdullah Al-Thani, ha decidido rendir tributo a una de las personas más importantes en el periplo inicial (y triunfal) de su etapa al frente del club, José Carlos Pérez, del que precisamente ese día se cumplirán cinco años de su fallecimiento.

Era, sin duda, una deuda que tenían los propietarios con Pérez, que durante los últimos trece meses de vida se volcó de lleno en la gestión del club y fue el encargado de la planificación de la mejor plantilla de la historia. Desde la llegada de Manuel Pellegrini al cierre de las gestiones con los futbolistas más relevantes que llegaron en aquella etapa. Aquella intensidad con la que se tomó esa tarea, con jornadas maratonianas –además rehuía de tener secretaría y atendía personalmente todas las llamadas telefónicas– desembocó a comienzos de 2012 en problemas respiratorios y posteriormente en un ictus que no consiguió superar.

Carisma y liderazgo

La figura de José Carlos Pérez sigue muy presente en el club. Y no sólo por la enorme foto que preside el despacho del hoy asesor del presidente, Carlos Pérez, hijo del directivo. Su forma de ser, su carisma y su capacidad de liderazgo suelen ser recordadas por no pocos empleados del club y por numerosos exjugadores. Su fallecimiento se produjo precisamente cuando había decidido dejar su actividad en la empresa BestSeller. Es importante reseñar que, una vez concluida su etapa como director de banco, Pérez ayudó a un amigo con una modesta firma textil danesa. Su gestión fue tan fructífera que la más importante del mercado en aquel país (la citada BestSeller) se fijara en él. Y así su propietario le encomendó que pilotara desde Málaga la expansión en toda España.

Pérez tan pronto estaba enfrascado en alguna gestión para el club como, en su papel de director financiero de BestSeller a nivel nacional, viajaba a cualquier punto del país para fichar a un nuevo comercial o responsable de departamento. O se encargaba de buscar terrenos para construir unas instalaciones modernas y amplias, como sucedió con las que ahora posee la firma textil en Churriana. Aquella capacidad para negociar en el sector privado fue clave sin duda cuando el Málaga comenzó a construir la mejor plantilla de la historia. Aunque ya había sido vicepresidente en la etapa de Eduardo Padilla, regresó a la entidad de Martiricos durante la etapa de Serafín Roldán después de que lo convenciera su gran amigo Francisco Martín Aguilar. Después fue persona de confianza de Fernando Sanz y también tuvo un papel muy activo para sacar adelante el proceso concursal.

Porque, independientemente de que el Málaga tuviera solvencia económica, no fue fácil cerrar aquellos fichajes de postín. El primero, el de Manuel Pellegrini. Fue Pérez quien convenció a Abdullah Ghubn de que era conveniente prescindir de forma fulminante de Jesualdo Ferreira y para ello puso encima de la mesa el nombre del chileno, de año sabático tras su experiencia en el Real Madrid. Aún se recuerda aquella frase del agente, Jesús Martínez, al propio directivo mientras se producía la presentación del entrenador: «Aún me no lo creo; no sé cómo lo has hecho para convencerlo».

Gracias a la presencia de Pellegrini llegaron, por ejemplo, Demichelis y Baptista en aquel mercado invernal (el último, convencido por el director deportivo, Antonio Fernández). Ydespués se puso manos a la obra para edificar un proyecto de campanillas para aspirar a todo. Sin embargo, su fallecimiento meses antes de la histórica tarde frente al Sporting lo privó de disfrutar de aquella gestión sin precedentes en la historia del club.

«El Málaga y sólo el Málaga»

No era sólo cuestión de dinero. Pérez le ganó el pulso al siempre duro negociador presidente del Olympique de Lyon en el caso de Toulalan (Aulas, orgulloso, hizo que fuera su vicepresidente el que aceptara la oferta), tensó la cuerda con el Valencia para traerse a Joaquín y exprimió al máximo la gestión con el Villarreal para incorporar a Cazorla. Poco amante del protagonismo, su lema era claro: «Aquí importa el Málaga y sólo el Málaga; eso está por encima de todos nosotros».

Probablemente la presencia de Pérez evitó que el Málaga desapareciera víctima de una deuda terrorífica. Él frenó fichajes inasumibles (Eto’o), evitó dispendios (como regalarle un Ferrari a Ricky Álvarez para convencerlo) y hasta dejaba en menos de la mitad las promesas de Abdullah Ghubn a cada uno de los departamentos. «Esto ya no será lo mismo», advirtió Fernando Hierro aquella noche 9 de febrero de 2012. Su papel fue tan crucial (y tan desconocido para el aficionado) que el nombre de José Carlos Pérez perdudará en la puerta de autoridades.

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