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Malaga CF

Los diez propósitos de Año Nuevo del Málaga

Sergio Pellicer (ayudante) y Marcelo Romero, en un entrenamiento aún en 2016.
Sergio Pellicer (ayudante) y Marcelo Romero, en un entrenamiento aún en 2016. / Álvaro Cabrera
  • El equipo de La Rosaleda encara 2017 en manos de Romero y en una encrucijada cara a definir su futuro deportivo

Seguramente ayer se vieran más corredores por el entorno de los numerosos paseos marítimos de nuestro litoral. Un año siempre comienza con una larga lista de buenos propósitos, y en el Málaga también los hay, y muchos, para este 2017, que nace en pleno desenlace de una minicrisis deportiva, saldada con el cambio de entrenador y el adiós en la Copa. El club, lastrado por la ausencia de un interlocutor claro en la gestión diaria, está en una encrucijada para definir su futuro deportivo a medio y largo plazo, justo ahora que dispone de algo más de presupuesto y se avecina el inicio de las obras en la ciudad deportiva. ¿Qué retos tiene el nuevo año para la entidad de La Rosaleda? ¿Será mejor que 2016? Grosso modo, los propósitos y compromisos se podrían resumir en un ambicioso decálogo.

1. Que la apuesta por Romero funcione

En el Día de los Santos Inocentes, el anuncio oficial del nombre del nuevo entrenador malaguista bien pudo confundirse con una broma. Fue una sorpresa. No se conocen precedentes cercanos en el club de Martiricos de entrenadores que hayan llegado con menos bagaje a ser técnico de la primera plantilla, aunque sea incontestable su experiencia como futbolista de élite, con presencia en un Mundial, años de periplo en la Liga española o en torneos continentales. Sin embargo, en el banquillo sólo dirigió al Alhaurino, en Tercera, o a juveniles. El examen para Marcelo Romero será mayúsculo. Por un lado, imponer su autoridad ante el grupo, después de ejercer en los dos últimos años y medio como ayudante en el cuerpo técnico, pero ni siquiera con el rol de segundo. Por otro, lograr que el equipo sea reconocible en su juego, implantar un estilo, que como anunció en su presentación puede tener mucho que ver con el de un conjunto aguerrido y que compita bien en cada partido.

2. Asegurar cuanto antes la permanencia

En lo deportivo este Málaga está casi equidistante de los dos retos que se le pueden plantear a un conjunto de clase media. Dispone de un renta cómoda de nueve puntos con la zona de descenso, y está a siete de las plazas europeas. Visto así, lo primero es asegurar cuanto antes la permanencia para no llegar a las citas finales de la temporada en serios apuros. La lucha por alcanzar a alguno de los seis primeros parece más difícil a priori ante las dudas futbolísticas con las que se cerró el año y la entidad de esos rivales. A medio y largo plazo, cara a lo que resta de año natural no estaría mal que el club definiera mejor cuál es su discurso en cuanto a objetivos deportivos. Dio la impresión de que la elevada exigencia planteada por Juande Ramos en verano se convirtió en una rémora para el grupo antes que un acicate.

3. Mejorar el capítulo defensivo

El principal debe del equipo es su fragilidad defensiva, que le lleva a encajar goles con insultante facilidad. Al margen de posibles retoques en los próximos días en la línea de zagueros, en la que Llorente, Koné y Mikel han generado muchas dudas, seguramente Romero enfoque su trabajo inicial hacia el objetivo de dejar la puerta a cero cuantas más veces sea posible. Crecer desde la solidez atrás.

4. Demostrar criterio en los fichajes

Los imprevistos de la temporada han dejado una plantilla más corta. Ello sin haber sido de salida especialmente amplia, para hacer hueco a jóvenes. Actualmente hay cuatro lesionados de larga duración (Weligton, Kuzmanovic, Keko y Charles) y dos efectivos enrolados en la disputa de la Copa África (Koné y En-Nesyri). Además, Camacho acabó 2016 ‘entre algodones’ por su espalda, y Ricca, con una lesión muscular de varias semanas. Aunque no hay una urgencia deportiva (un buen colchón con el descenso y una remota aspiración europea), el director deportivo, Francesc Arnau, trabaja con tres prioridades: un central, un medio centro defensivo y un ‘nueve’. Eso sí, conviene afrontar con criterio las elecciones. El Málaga no necesita especialmente remiendos hasta mayo y sí pensar en el medio y largo plazo cara a mejorar su plantilla. El trabajo de Arnau también tiene otros puntos calientes, como las renovaciones de Juanpi y Camacho. La primera parece cercana, y la segunda es un compromiso tras su permanencia en el equipo este verano.

5. Cerrar el debate en la portería

La afición mostró en el último partido su descontento con Boyko, tras la decisión de Juande Ramos de sentar a Kameni. Conocer quién jugará ahora en la portería es algo más que una simple decisión entre dos. Mucha de la autoridad que necesita detentar Romero depende de cómo zanje este asunto. El perfil bajo del técnico le hace ser posible víctima de una autogestión de los capitanes del equipo, lo que no suele ser en muchos casos la mejor receta para el éxito.

6. Aprovechar un calendario menos saturado

El Málaga será hasta mayo de los equipos de Primera que menos juegue. Sólo hay otros cinco de la categoría que no siguen en la Copa. Además, no compite en Europa, lo que le beneficia claramente respecto a rivales como el Villarreal, el Atlético de Madrid y la Real Sociedad si aspirara a Europa realmente. En este sentido, enero es un mes clave, ya que entresemana se van celebrando las sucesivas rondas de la Copa del Rey. Sobre este torneo, el Málaga debería mostrar de una vez un propósito de enmienda. Históricamente siempre fue un torneo adverso, pero es el único representante de Primera que ha caído en dieciseisavos de final las dos últimas ediciones ante rivales inferiores (Mirandés y Córdoba).

7. Que los canteranos mantengan su progresión

En las últimas temporadas no se ha detenido el pase de jugadores del filial a la primera plantilla, pese a las tres categorías de diferencia. En las manos de Romero está la posibilidad de que jugadores como Ontiveros, Luis, En-Nesyri o hasta Kuki sigan disponiendo de oportunidades y asumiendo más responsabilidades en la categoría. Ellos son el futuro, máxime si en algún momento del curso el equipo se termina de consolidar en una zona intermedia.

8. Dejar de ser el equipo más tarjeteado

El Málaga cerró 2016, al menos en lo que respecta al presente campeonato liguero, como el equipo más tarjeteado (53 amarillas y cinco rojas), una realidad que a priori tiene que ver más con el capítulo de las protestas que con el juego brusco. Aunque puede incluso que con Romero el equipo gané en agresividad a la hora de competir, el reto está en hacerlo de un modo más inteligente, sin tener que perder tantos jugadores por sanción.

9. Llevar más público a La Rosaleda

Comienza a ser habitual que las cifras de asistencia a La Rosaleda no lleguen a 20.000 espectadores o se sitúen muy poco por encima. Es un precio asumido por el descuadre que supone para muchos seguidores la variedad de horarios y de días de la semana. Manda la televisión, cuyos derechos suponen el principal maná del presupuesto, pero el club no puede cejar en su lucha por asegurarse más respaldo que el de tres cuarta partes del aforo. Al margen de estrategias de ‘marketing’ eso sólo puede venir vinculado a una propuesta que atraiga más a aficionado, ya sea por la cuota de canteranos, el compromiso o lo ameno del juego. Relacionado con esto se encuentra el reto de que la grada de animación siga creciendo. Después de la unificación cara a esta temporada de los grupos en la zona de Gol bajo, queda trabajo para que esta zona gane en población.

10. Que arranquen las obras de la ciudad deportiva

El comienzo parece cada vez más inminente, quizás en primavera, pero cara al progreso de los equipos de La Academia se ha convertido ya en una cuestión primordial el inicio de la primera fase de las obras de la nueva ciudad deportiva. Los diferentes conjuntos han de trabajar en las mismas instalaciones, en lugar de la actual dispersión. Ayudará en la tecnificación del trabajo, aunque el talento de la cantera local parezca inagotable.