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Malaga CF

El Málaga, más cerca del contragolpe que de la posesión

Romero atiende un comentario del segundo entrenador, Sergio Pellicer, durante la sesión de entrenamiento del martes.
Romero atiende un comentario del segundo entrenador, Sergio Pellicer, durante la sesión de entrenamiento del martes. / Ñito Salas
  • Marcelo Romero apuesta por un estilo basado en una defensa que se encuentre más arropada, similar al que empleaba Javi Gracia

  • Juande buscaba un juego de más toque y ambición, pero determinados futbolistas prefieren actuar más atrás para no verse tan apurados por sus características

Quedan tres días para el debut de Marcelo Romero como entrenador del Málaga y, por consiguiente, para conocer el estilo por el que se decantará el hispanouruguayo. No obstante, por el intercambio de impresiones con los jugadores durante sus primeros días al frente del equipo (suele conversar con ellos en cada entrenamiento) el conjunto blanquiazul estará más cerca del contragolpe que de la posesión. O lo que es lo mismo, más cerca de Javi Gracia que de Juande Ramos.

Durante su estancia en el Málaga, Juande trató de inculcar una mentalidad más ambiciosa en el equipo, buscar que la plantilla no se conformara con dar simplemente un ‘tirón’ en una fase de la Liga para asentarse en la zona media y dar por cumplido así el objetivo. Ese afán del manchego encontró al principio ciertos recelos en un sector del vestuario, en el que imperaba la tesis de que lo más conveniente era jugar arropados. De este modo, determinados futbolistas no se veían tan apurados debido a sus características. Así lo entendió Gracia en su momento por la presencia en el centro de la defensa de Weligton (lógicamente con menos velocidad por el paso de los años) y de jugadores como Sergio Sánchez, Angeleri y Albentosa, que tampoco brillaban por su rapidez.

Presión arriba

Tampoco es un secreto que con el adiós de Juande –que recibió una calurosa despedida por parte de sus jugadores– estos también pasan a tener ahora más peso. Por eso se da por seguro que el estilo va a cambiar. Gracia prefería presionar arriba, lo que conllevaba un enorme desgaste de los teóricos extremos y de los puntas, pero en caso de que no surtiera efecto la defensa y la línea de medios se retrasaban para jugar muy juntas cerca del área. La consecuencia era clara: pocos goles encajados, pero también pocas ocasiones y pocos tantos marcados. La distancia hasta la portería contraria era a veces excesiva. Sin ir más lejos, en el último partido a domicilio con el navarro la pasada temporada, precisamente en Balaídos (el primero en mucho tiempo con Abdullah Al-Thani en el palco), el extremo derecho Atsu irrumpió dos veces por la banda y tuvo que frenarse porque vio que no había otro compañero por delante del balón o a su altura. Juande, por su parte, prefería una presión de las líneas juntas con la defensa unos metros más adelantada para que el Málaga fuera un bloque que no dejara espacios entre líneas y que tuviera pocos metros para llegar con más frecuencia y con más efectivos al área rival.

En principio se da por seguro que Romero estará más cerca de lo que pretendía Gracia, aunque no se sabe hasta qué punto influirá la opinión de determinados jugadores. No obstante, conviene apuntar que durante esta temporada el Málaga no está entre los equipos que más ocasiones conceden al rival de turno. El problema real se ha centrado en que en varios encuentros la eficacia del contrario ha sido muy elevada debido a errores individuales muy graves. Salvo en el Camp Nou, con un esfuerzo físico encomiable –y llegadas al área contraria mucho más limitadas–, de poco ha valido que el sistema se haya reforzado en el aspecto defensivo porque a la hora de la verdad los errores se han mantenido. Al centro del campo le ha costado contener y los componentes de la cobertura (aunque con Rosales en menor medida) han ofrecido muchas lagunas.

La vuelta de Recio

El nuevo entrenador confía también en que con la vuelta de Recio (que jugó la segunda parte en Sevilla después de ocho partidos seguidos de baja) el centro del campo recupere cierta solidez para que esto le dé más aplomo y equilibrio al equipo. A partir de ahí ya se podrá pensar en estructurar mejor a un Málaga que ha sufrido durante dos meses entre seis y ocho ausencias obligadas para crear el bloque compacto que desea el hispanouruguayo. Esa sería la piedra angular para crear un equipo más cercano al contragolpe que a la posesión, aunque tal vez conlleve que haya que sacrificar a alguna de las piezas ofensivas teóricamente más relevantes.