Diario Sur
Malaga CF

Unión en el inicio de la ‘era romero’ en el Málaga

Los jugadores malaguistas, en un ejercicio en el entrenamiento de ayer en el Anexo.
Los jugadores malaguistas, en un ejercicio en el entrenamiento de ayer en el Anexo. / Álvaro Cabrera
  • El equipo viaja a Vigo con toda la plantilla, incluidos los lesionados, en el primer examen para el nuevo entrenador

El Málaga viajó a Vigo con 23 jugadores. No es que al ‘Gato’ Romero le asalten tantas dudas, sino que ha estimado idóneo tener a todo el grupo junto en un momento clave de la temporada. Comienza una nueva etapa esta tarde en Vigo (18.30 horas, en beIN LaLiga) , con un entrenador que trata por encima de todo de que prime el interés colectivo frente a los individuales, lo que erosionó la convivencia en la ‘era Juande’ y acabó precipitando su dimisión. Hay un precedente de esta conjura, sólo que entonces estuvo promovida por los capitanes (Maresca y Demichelis) y fue antes de la salida a Anoeta, un 13 de marzo de 2011, en los primeros meses con Pellegrini.

En aquella fecha no vino mal aumentar la factura hotelera del viaje. El Málaga ganó por 0-2 (tantos de Duda y Rondón) y fue un punto de inflexión claro cara a una permanencia más holgada de lo que se preveía, y ahora está por comprobar qué efecto tiene que la expedición malaguista acuda con cuatro lesionados (Charles, Keko, Ricca y Weligton, que de paso no tiene ya ficha) y un futbolista pendiente de recibir el ‘transfer’ para debutar, Peñaranda. No han ido a Vigo Kuzmanovic (recuperándose en Suiza), Koné y En-Nesyri, concentrados con sus selecciones para la Copa África. Es por ello que los dieciocho restantes serán, salvo sorpresa, los convocados reales para el partido, incluido un Chory Castro confirmado por su técnico, después de un fuerte golpe en las costillas producido el viernes en un intento de chilena y a pesar de que ayer trabajó al margen.

A entrenador nuevo se suele producir un efecto de ‘tabula rasa’ en cualquier grupo. Algunos jugadores se liberan del yugo que les oprimía en la anterior etapa, pero también otros pueden perder la confianza de la que gozaban antes. En todo caso, el efecto reanimador es inmediato, y la clave suele residir en prolongar este efecto el máximo posible.

Para Marcelo Romero lo que viene ahora es un completo examen. Ayudado por Sergio Pellicer, tiene un margen relativo de confianza, pero es el primero que conoce, por su amplia experiencia en vestuarios, que tarde o temprano necesitará resultados. El beneplácito inicial del que ha gozado el cambio puede pulirse en unas semanas.

Influirá mucho más casi el estilo que el resultado final. Hay mucha expectación en comprobar qué consigue cambiar Romero en este Málaga, al que desde el inicio de la Liga le ha ido más la idea propuesta por Juande de marcar más goles que el rival, frente a la filosofía de los dos cursos anteriores con Gracia de encajar menos que los contincantes para llegar a ser un equipo competitivo y reconocible.

Primeras pistas

En estas lleva trece días de trabajo, quizás poco tiempo para imprimir un nuevo sello, pero las primeras pistas estarán en su once, con la elección de un portero, detalle crucial para ganarse el vestuario o la afición, dos centrales –el puesto más controvertido– elegir cuál es el sistema de juego que considera más apropiado para su plantilla y resucitar a jugadores un tanto deprimidos como Jony y Santos.

No va a ser un debut cómodo para el Málaga. Curiosamente, su primer partido del último año también fue ante el Celta, pero entonces en La Rosaleda. Ojalá aquel 2-0 con una actuación desastrosa de Rubén Blanco en la portería, se repitiera a favor de los blanquiazules esta tarde. El cuadro vigués no gana en la Liga desde el 27 de noviembre (3-1) al Granada, pero sus dos últimas actuaciones han devuelto el optimismo. Por un lado la derrota dulce en San Mamés, en la última acción del partido (2-1) y después de dar un baño al Athletic, y por otro, el 1-4 copero del martes en Mestalla, con un 0-3 a los 18 minutos.

Berizzo no podrá contar con el sancionado Roncaglia ni los lesionados Orellana, Beauvue y Planas. El 4-3-3 es innegociable, pero su afán por jugar de forma vertical y acaparar el balón en ataque –en defensa suele haber seguimientos individuales por todo el campo– no termina de producir resultados favorables en todos los partidos. Se muestra vulnerable sin balón, en lo que podría ser una víctima propiciatoria para un Málaga serio y rápido tras las recuperaciones de balón.

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