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Peñaranda, el recambio de Sandro... desde julio

Peñaranda, en su primer entrenamiento con el Málaga.
Peñaranda, en su primer entrenamiento con el Málaga. / Ñito Salas
  • El Málaga presionó para contar con el venezolano durante temporada y media ante la casi segura salida del canario, con una cláusula de rescisión muy baja para el mercado veraniego

Hasta que hizo oficial su incorporación, el Málaga se guardó una baza importante respecto a la negociación sobre Peñaranda: la opción que finalmente figura en el contrato para que la cesión durante el primer semestre del año se prorrogue una temporada más. No es una cuestión menor, ni mucho menos, porque en el trasfondo de esta operación se encuentra la necesidad del club de cubrirse las espaldas en verano (algo que ni se espera ni se desea ahora) debido a que se da casi por segura la salida de Sandro.

En el Málaga tienen claro que va a ser difícil retener a Sandro más allá del verano debido a que su cláusula de rescisión muy baja (según el club, seis millones). El club tuvo que transigir con esta exigencia hace diez meses, cuando se lanzó de lleno para fichar al delantero, entonces en el Barcelona. De lo contrario, habría sido imposible optar a su incorporación, tal como sucedió un año antes con Amrabat. Este accedió a que su ficha pudiese estar acorde a la situación económica de la entidad a cambio de que el precio de salida fuera de ocho millones de euros. Por esta cantidad ya se preveía que saldría el invierno pasado, como así sucedió con el Watford. Pero además, en lo que concierne al punta canario, también hay que incidir en otro detalle: no cobró un solo euro como prima de fichaje al llegar con la carta de libertad.

Precisamente porque se espera la salida de Sandro en verano se ha agilizado y cerrado la incorporación de Peñaranda. ¿Existen opciones de que el canario salga ahora? Nunca debe descartarse, porque cualquier club puede llegar y poner sobre la mesa la cantidad incluida como cláusula para el mercado invernal, inferior a diez millones. Pero no está en el ánimo del futbolista, que quiere cumplir todo el año con el Málaga y es consciente de que si en la segunda vuelta rinde como en la primera puede contar con ofertas importantes desde el punto de vista deportivo y económico. Mientras tanto, quiere rendir al máximo en un equipo que le dio la oportunidad de demostrar lo que no pudo en el Barcelona por la presencia de tres de los mejores delanteros del mundo.

Ante este panorama –la salida cantada de Sandro en verano–, la opción de Peñaranda era inmejorable para tener terreno ganado dentro de unos meses. El Málaga ha contado con la ventaja de que la situación del venezolano con el Watford no iba a estar nada clara debido al permiso de residencia. De este modo, el club se volcó rápidamente para convencer al futbolista y a su entorno de que debían apretar para que su presencia en el conjunto blanquiazul se produjera durante año y medio. Se trataba de descartar otras alternativas que pudieran manejar los propietarios del club inglés (la familia Pozzo), que ya se inclinaron para esta temporada por cederlo a otro equipo de su ‘holding’, el Udinese.

Además, el Málaga también entiende que no es lo mismo que un jugador esté cedido media temporada –que a la postre se reduce a cuatro meses– que año y medio. Igualmente, el propio Peñaranda asume que está ante un momento decisivo en su carrera y que su rendimiento en el conjunto blanquiazul puede ser el trampolín para grandes cotas; es decir, que se fije en él un club importante en el plano europeo. Desde luego, ahora tendrá sus opciones de jugar, pero la próxima temporada será un referente en el equipo porque nadie da un euro por la continuidad de Sandro más allá del mes de junio.