Diario Sur

Malaga CF

La sangría defensiva sigue siendo el lastre del Málaga

Una pugna por el balón entre Bongonda y Rosales.
Una pugna por el balón entre Bongonda y Rosales. / Agencia Lof
  • Tres errores de bulto ofrecieron sendos tantos al Celta en sus únicos remates entre los tres palos en todo el encuentro

Ni Juande Ramos ni Romero y puede que probablemente, ni el técnico de mayor prestigio o credibilidad que se le pueda ocurrir al aficionado que lea estas líneas en este momento. La sangría defensiva parece más estructural que coyuntural. El Málaga puede jugar con más atrevimiento o menos. Puede situar su línea defensiva más o menos adelantada o conceder más o menos metros de distancia entre sus líneas, pero los errores defensivos puntuales son suficiente para lastrar cualquier planteamiento, trabajo táctico o esfuerzo colectivo.

En cifras cercanas, el resultado es que el Málaga después de su meritorio empate en el Camp Nou, ha encajado diecinueve goles en siete encuentros oficiales, cinco de la Liga y dos correspondientes a la Copa del Rey. En definitiva, un promedio de 2,7 tantos por encuentro, lo que obliga casi a una proeza en cada cita para optar al triunfo.

La primera línea defensiva decidida por Romero la formaron Rosales, Torres, Mikel y Juan Carlos, con lo que el sacrificado fue Llorente, en teoría el fichaje de más caché para la zaga, pero que durante el curso hizo méritos para justificar esta primera y difícil decisión del nuevo preparador, que también se decantó por Kameni frente a Boyko y que juntó a Camacho, Recio y Pablo, algo más liberado y para ejercer de primera línea de presión.

Wass celebra el segundo gol del Celta, con Kameni aún por incorporarse.

Wass celebra el segundo gol del Celta, con Kameni aún por incorporarse. / Agencia Lof

El plan era más cercano a Gracia que a Juande, sus dos últimos ‘maestros’ en el cuerpo técnico. Romero, como se preveía, busca un Málaga más compacto, agresivo y aguerrido, que consagre su juego de ataque a las transiciones en velocidad y que mejore en sus prestaciones a costa de ganar el solidez defensiva. Pero en el fútbol la seguridad de no encajar goles no la da ni un planteamiento más conservador. En una derrota engañosa por lo abultado del tanteo, la clave estuvo en tres errores considerables defensivos, que penalizaron el resto de méritos alcanzados por el equipo, como disputar claramente la posesión al rival o contar con igual o mayor número de llegadas peligrosas.

Eficacia total

Sin embargo, tres remates entre los tres palos del Celta ocasionaron otros tantos goles, en una estadística llamativa en un partido de fútbol. Fueron sendos regalos del Málaga. En el primero, por tomar decisiones que no corresponden en ciertas zonas de riesgo del terreno de juego. Santos intentó una ‘ruleta’ en su propio campo, aún lejos de la línea divisoria de terrenos y con su equipo comenzando a desplegarse en ataque. Sucedió que Jonny, autor de la recuperación, colocó un pase cruzado muy preciso a la posición de Iago Aspas. El máximo goleador nacional de la Liga apareció a la espalda de Juan Carlos (no se puede considerar del todo achacable a él este problema) y más rápido que Mikel, y en el ‘mano a mano’ se valió de un amago para superar a Kameni.

En el 2-0 Llorente regala el balón en la frontal del área de una forma un tanto absurda, después de una indecisión junto a Chory Castro.Esta vez el Málaga no esta desordenado del todo en su configuración defensiva, pero el centro desde la izquierda de Bongonda lo remató Wass llegando libre desde atrás.

En el 3-0, en una falta lateral, intentó en primer lugar rematar Cabral y después Fontás, que se llegó a girar y perfilarse solo en una parcela de dos metros cuadrados dentro del área.Falló la toma de marcajes en una jugada de estrategia de las muchas que se suelen suceder en un partido. Otra vez Kameni poco pudo hacer.