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Malaga CF

El Málaga, noqueado y sin rumbo

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Rosales, en el suelo, durante el partido contra la Real. / Salvador Salas

  • Sin intensidad ni recursos, fue un juguete en manos de la Real desde el principio hasta el final

La segunda vuelta va a ser durísima e interminable para el Málaga. Esa es la sensación que deja el equipo, totalmente noqueado, y ahora ya sin la más mínima intensidad y con una carencia de recursos alarmante. El experimento de la autogestión de la plantilla con un entrenador ‘cercano’ se ha revelado como un fracaso en un proyecto que camina sin rumbo. Anoche el conjunto blanquiazul fue desde el principio hasta el final un juguete en manos de la Real.

Para empezar, la alineación. Por un lado, deparó la presencia de la pareja Luis-Mikel, hace nada en Tercera, y la consiguiente suplencia de Llorente. Pero también la extraña ausencia de Recio y la apuesta nuevamente por la pareja Camacho-Pablo, cuya debilidad fue manifiesta en jornadas anteriores. Y lo más sorprendente: la presencia del capitán Duda de salida. De nuevo el ahora entrenador situó a su compatriota Santos (que llegó como refuerzo estelar en punta) en la banda derecha al comienzo. Y de nuevo el experimento fue un fiasco.

Apenas 16 minutos duró ese plan inicial. La Real Sociedad, sin medio centro de contención, se adueñó de la pelota desde el primer minuto merced a la claridad de ideas de Zurutuza y Granero, así como a las apariciones entre líneas de Xabi Prieto. El Málaga sufrió muchísimo desde el principio, por dentro y por fuera, y se comportó como un visitanre. Cada vez que salía un poco de su parcela debía regresar a toda prisa, y además lo hacía tarde y mal. El lateral izquierdo donostiarra Yuri encontró una autopista, lo que obligó muy pronto a una reestructuración con consecuencias sorprendentes: Duda pasó a acompañar a Camacho por dentro... Pablo pasó a la banda y Santos se situó en punta con Sandro.

Caos y libre albedrío

De poco sirvió. Por momentos el Málaga fue un caos en el que los jugadores se colocaban a su libre albedrío. Tan pronto Camacho trataba de cerrar el flanco derecho como gesticulaba para que lo hiciera un compañero. Pablo no atinaba a cumplir con ese cometido. Pero es que en la otra banda Chory Castro demostraba una y otra vez que no está en su mejor tono físico y era incapaz de frenar las subidas del debutante Odriozola. Por dentro el panorama también pintaba feo. Camacho trataba de tapar todas las vías de agua, pero ya se sabe que está muy lejos de ser el que fue, y Duda, por mucha voluntad y amor propio que le ponga, ya no puede jugar al timón del equipo. Con el balón en los pies puede ofrecer algo, pero en un encuentro a merced del rival y en el que hay que correr...

Porque la Real jugó a sus anchas. Tanto que concedió un par de regalos que no se pueden desaprovechar. Pero Sandro estuvo individualista (y además se lesionó) y Chory Castro estuvo muy lento para desbordar a Rulli. Era un duelo entre un equipo con una confianza enorme –el visitante, obviamente– y otro deslavazado y con demasiadas carencias. Al menos, el Málaga tuvo la fortuna de que su rival cocinó el juego demasiado lento, como si quisiera ganar a los puntos o por agotamiento. Las imprecisiones de los atacantes visitantes permitieron llegar al descanso sin encajar un gol.

En la reanudación el Málaga pareció salir con más intensidad (tampoco era excesivamente difícil), pero en el minuto 50 ya se vio con el marcador en contra. Fue en una falta ingenua de Pablo en la que el balón golpeado por Íñigo Martínez golpeó en el brazo de Duda, en la barrera. Si el equipo había estado hasta entonces en penumbra, ahora se quedó a oscuras. Con Peñaranda bajo de forma y en plan estrella, el segundo cambio (la entrada de Ontiveros) se demoró tanto que la ventaja realista ya se había incrementado. El cuadro visitante mantuvo el control absoluto del juego sin que encontrara la más mínima resistencia, pero logró el 0-2 en una acción que pareció claro fuera de juego de Juanmi tras un primer golpeo en un córner (está por ver la posición de Chory Castro, cerca del lanzador desde la esquina).

Si duranre la primera hora no hubo contienda, en la última media ya no hubo partido. El Málaga estaba fundido después haber corrido tanto detrás del balón (y del rival) mientras Eusebio apuntaló a su equipo con Illarramendi para que Granero tuviera más libertad y garantizara aún más la posesión. Las perspectivas son poco halagüeñas, pero afortunadamente la permanencia va a estar muy barata y cuenta con varios candidatos con demasiadas papeletas... Pero la segunda vuelta va a ser durísima e interminable.  El Málaga está noqueado.